jueves, 9 de agosto de 2012

Valentina García



¿Quién fue?
Lo único que veía eran personas vestidas de blanco, al llegar a las 258 perdió la cuenta. El cuarto tenía solo una pequeña ventana, sin contar la puerta, que lo distraía cuando se sentía ahogado. Ya no aguantaba más, quería que todos creyeran que él había sido el autor del extraño suceso, necesitaba tener la atención de todos,  aun mintiendo. No le importaba cuántas mentiras tuviera que decir, solo quería que su nombre, por primera vez, tuviera una mancha negra.
El primer plan no había funcionado; los frascos no habían sido suficiente evidencia para los médicos, por lo que solo quedaba el plan b: inculparse.
Todo había ocurrido hacía apenas unas horas, el Sr. Méndez se encontraba, como siempre, en su habitación gritando horribles palabras mientras le terminaban de colocar el suero. De pronto saltó de la cama, tomó la mano de la enfermera, que en ese momento lo estaba atendiendo, y se puso a bailar el chamamé mientras se reía. Su compañero de cuarto, el Sr. Ricota, quedó boquiabierto, no por el baile sino porque el Sr. Méndez no había tenido la delicadeza de ponerse la camisola color azul que vestían todos los hospitalizados.
Méndez era un hombre muy tranquilo, nunca generaba problemas, pero ese día algo raro estaba pasando. Después del grandioso, por no decir espeluznante, baile salió corriendo por el pasillo gritando- ¡¡LIVING LA VIDA LOCA!!-, mientras agitaba los brazos hacia el cielo. Algunas de las personas que aguardaban ser atendidas gritaban de horror; mientras que, otras, estallaban de la risa. Finalmente el Sr. Méndez se estampó contra el vidrio de la entrada que, por su limpieza, parecía invisible y fue devuelto a su habitación.
Rápidamente el director del hospital tomó cartas en el asunto. Tras el resultado de algunos análisis se comprobó que el suero inyectado al Sr. Méndez poseía un activador cerebral y no solución fisiológica. La enfermera negó haber cambiado la medicina del paciente, por ello también se tomó como sospechoso a su compañero de habitación; el Sr. Ricota, con quién diariamente tenía problemas. Casualmente, debajo de su cama se encontraron frascos  de sustancias activadoras de neuronas; sin embargo, era imposible que el Sr. Ricota hubiera hecho aquello, ya que se encontraba en su cama mientras ocurría el extraordinario suceso.
Al no tener testigos de lo sucedido, el caso quedó inconcluso; nunca nadie sabría quién había sido el autor de semejante hecho. Pero no iba a permitir eso, todos debían creer que él había sido, no la esposa del Sr. Méndez o su hija como se rumoreaba. Tocó la campanilla de su habitación y aguardó que la enfermera se adentrara en el cuarto para continuar con su plan...

1 comentario:

  1. Oración 3: mal uso del "aun que", éste se usa para contraponer un concepto a otro.
    Oración 4:las mentiras nos se hacen, se dicen por eso esta mal.
    Oración 5:La parodia esta narrada en 3ª persona por lo que todas las palabras deben estar conjugadas en la misma(inculparse).
    Oración 6: Tengo que ser más literal y menos sarcástica para que no se pueda interpretar otra cosa.
    Oración 7: Las palabras "de pronto" quedan mejor que "de un momento a otro" para contar algo inesperado.
    Oración 10:Primero tengo que describir completamente el sustantivo y luego nombrarlo.
    Oración 15: La palabra "negó" es quizás más adecuada para el contexto.
    Última oración:Queda mejor ese final por que da mas intriga y suspenso.

    Valentina García

    ResponderEliminar