jueves, 9 de agosto de 2012

LUCA CAVERZAN



 Yo, Clarence Wembly, me encontraba en mi celda tomando mates con ed.mac Grun. En un momento, recordando nuestro pasado, le contaba a ed. todo lo que había sucedido antes de llegar a la prisión, es decir, la causa de toda esta tragedia. Fue allí cuando él terminó de contar su historia y se dirigió rumbo hacia el baño corriendo.      
 Luego, cuando volvió, tenía la cola paspada  porque se había limpiado con poco papel.
 Allí comencé a recordar mi pasado, no con una precaria inocencia ni nada de eso, es más, se podría decir que con orgullo. Fue así que le conté detalle por detalle lo que había pasado.
 Un día en el que era difícil observar el sol, me encontraba en el club de Bowling de Interview. Mi mujer estaba en mi casa con sus amigas, seguramente sacándome el cuero como lo suelen hacer todas las esposas. Es por eso que apenas me podía escapar de ella lo hacía. Pensaba en la separación, pero también pensaba que ella tal vez algún día cambiaría. Así que, en ese momento, la llamé para decirle que comía en el club, pero no me contestaba. Preocupado salí a fondo en mi fitito hacia mi mansión que costaba alrededor de unos 2.000.000 de dólares. En cuanto llegué a mi casa abrí la puerta, miré y estaba mi mujer muerta.
 Quién podría decir que allí se encontraba la solución de mis problemas, es decir nada de divorcios ni de problemas. Y no lo dudaría después de ver ante mis ojos que ella fue infiel conmigo un montón de veces. Al otro día comenzaron los rumores sobre quién la había asesinado, a mí no me interesaba, lo único que pensaba era en formar otra familia con una rubia yanqui que jugara a la play 3 y que tuviera hijos que hagan ballet. Algunos decían que tal vez yo la podría haber asesinado y ahí fue cuando tomé la decisión más difícil y me declaré culpable pero hay días en los que me pregunto ¿quién la asesinó?

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