jueves, 9 de agosto de 2012

Rocío Graff


“El Pantalón Perdido”


Para empezar, a mi me gusta mucho limpiar. Estoy todo el día limpiando, me encanta, es como una obsesión para mí. Un día, mi marido decide contratar a una chica que se encargue de limpiar todo para que yo pudiera descansar. Yo no estaba de acuerdo con la idea, porque si no limpiaba no sabría qué hacer, pero mi marido insistía en que descansara y logró convencerme.
El primer día en que esta chica comenzó a trabajar, yo la observaba sentada en el sillón. Luego de un rato, decidí ir a dormir una siesta. Me había ido a dormir a las 4 de la tarde y a las 4:30 p.m. me despertó el ruido que hiso al limpiar mi cuarto. Cuando ella se dio cuenta de que me había despertado, cerró rápido el cajón donde guardo mis jeans y me pidió disculpas por haber hecho ruido. Yo como buena persona, acepté sus disculpas y le dije que no se preocupara y que siguiera trabajando.
Al segundo día, yo volví a observarla y noté que tenía puestos unos jeans iguales a los que yo tengo. Me puse a pensar un rato. Capaz que ella los había comprado en el mismo lugar que yo, pero después recordé lo que había sucedido el día anterior y llegué a la conclusión de que quizás me los había robado. Fui a mi cuarto y revisé el cajón donde guardo todos mis jeans, pero no los encontré. Me dirigí a la cocina enfadada y la vi limpiando la mesa; me senté en una de las sillas y le dije:
_Lindos jeans.
_ ¡Gracias! – Me dijo con una sonrisa – Me gusta su remera – Agregó.
_ ¡Gracias! ¿Por qué no limpias la repisa de arriba?
_ ¡De acuerdo!
Ella tomó una de las sillas y se paró arriba para poder limpiar. Yo aproveché para asegurarme de que ella me había robado, traté de ver si en la entrepierna había una mancha de tinta, pero ella se dio cuenta y se bajó rápido de la silla, me miró con una cara de sorprendida y siguió limpiando.
Cuando llegó mi marido de trabajar le conté todo lo que había pasado, pero él pensaba que yo estaba exagerando las cosas, y traté de convencerlo para que me ayudara.
Cuando ella estaba limpiando el living, desde mi cuarto, los dos la observábamos quedó esperando a que ella saliera. Estaba tratando de escuchar a través de la puerta, me sorprendió mi mejor amiga y me dijo:
_ ¡Hola! ¿Qué estás haciendo?
Yo la miré y noto los jeans que tiene puestos, y le digo:
_¿De dónde sacaste esos jeans?
_Vos me los regalaste la semana pasada.
_No es cierto.
_Si, si lo es. ¿No te acuerdas? Además están manchados en la entrepierna.
Yo sorprendida traté de abrir la puerta, pero la chica ya la había abierto y me dijo que renunciaba. Lo vi a mi marido que se estaba tocando el cachete y le pregunté que había ocurrido y me dice:
_Me golpeo todo porque le pedí si me dejaba ver la entrepierna de su pantalón.

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