“El Pantalón Perdido”
Para
empezar, a mi me gusta mucho limpiar. Estoy todo el día limpiando, me encanta,
es como una obsesión para mí. Un día, mi marido decide contratar a una chica
que se encargue de limpiar todo para que yo pudiera descansar. Yo no estaba de
acuerdo con la idea, porque si no limpiaba no sabría qué hacer, pero mi marido
insistía en que descansara y logró convencerme.
El
primer día en que esta chica comenzó a trabajar, yo la observaba sentada en el
sillón. Luego de un rato, decidí ir a dormir una siesta. Me había ido a dormir
a las 4 de la tarde y a las 4:30 p.m. me despertó el ruido que hiso al limpiar
mi cuarto. Cuando ella se dio cuenta de que me había despertado, cerró rápido
el cajón donde guardo mis jeans y me pidió disculpas por haber hecho ruido. Yo
como buena persona, acepté sus disculpas y le dije que no se preocupara y que
siguiera trabajando.
Al
segundo día, yo volví a observarla y noté que tenía puestos unos jeans iguales
a los que yo tengo. Me puse a pensar un rato. Capaz que ella los había comprado
en el mismo lugar que yo, pero después recordé lo que había sucedido el día
anterior y llegué a la conclusión de que quizás me los había robado. Fui a mi
cuarto y revisé el cajón donde guardo todos mis jeans, pero no los encontré. Me
dirigí a la cocina enfadada y la vi limpiando la mesa; me senté en una de las
sillas y le dije:
_Lindos
jeans.
_
¡Gracias! – Me dijo con una sonrisa – Me gusta su remera – Agregó.
_
¡Gracias! ¿Por qué no limpias la repisa de arriba?
_
¡De acuerdo!
Ella
tomó una de las sillas y se paró arriba para poder limpiar. Yo aproveché para
asegurarme de que ella me había robado, traté de ver si en la entrepierna había
una mancha de tinta, pero ella se dio cuenta y se bajó rápido de la silla, me miró
con una cara de sorprendida y siguió limpiando.
Cuando
llegó mi marido de trabajar le conté todo lo que había pasado, pero él pensaba
que yo estaba exagerando las cosas, y traté de convencerlo para que me ayudara.
Cuando
ella estaba limpiando el living, desde mi cuarto, los dos la observábamos quedó
esperando a que ella saliera. Estaba tratando de escuchar a través de la
puerta, me sorprendió mi mejor amiga y me dijo:
_
¡Hola! ¿Qué estás haciendo?
Yo
la miré y noto los jeans que tiene puestos, y le digo:
_¿De
dónde sacaste esos jeans?
_Vos
me los regalaste la semana pasada.
_No
es cierto.
_Si,
si lo es. ¿No te acuerdas? Además están manchados en la entrepierna.
Yo
sorprendida traté de abrir la puerta, pero la chica ya la había abierto y me
dijo que renunciaba. Lo vi a mi marido que se estaba tocando el cachete y le
pregunté que había ocurrido y me dice:
_Me
golpeo todo porque le pedí si me dejaba ver la entrepierna de su pantalón.
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