“Quién ama sus perros”
La noche le dejaba lugar a la claridad, el sol empezaba a
salir y los pájaros comenzaban a cantar. Andrés tenía un trabajo común para
estos tiempos, en los tiempos anteriores no era fácil ni común encontrar un
paseador de perros.
Todos los días, a las 8 de la mañana, comenzaba su recorrido
yendo casa por casa, tal como lo haría un trasporte escolar, a buscar a sus
perros. En total paseaba siete perros, su recorrido consistía en buscar a todos
los perros en sus casas y luego, con todos estos, iba a una plaza cercana donde
los podía soltar. Así sus perros podían estar un rato al aire libre, sin estar
atados. Luego de diez minutos los juntaba todos de vuelta y volvían cada uno a su casa hasta la mañana siguiente.
Andrés amaba su trabajo más que nada. Le encantaban los
animales, preferentemente los perros, y pasearlos también ayudaba a su estado
físico. Por la tarde también trabajaba, para mejorar su economía, en el negocio
a la vuelta de su casa.
Uno de esos tantos días en que sacaba a pasear a sus perros
ocurrió algo anormal. Al soltarlos a todos no sucedió nada, el problema fue
cuando los quiso volver a juntar, no podía encontrar a uno de ellos. Sintió las
miradas de gente que notaba que había perdido a su perro. Era Bobi, un lindo
pero feroz bóxer. Media hora pasó buscándolo.
Notó algo especial en un hombre que lo miraba, lo miraba y
no podía parar de mirarlo. En el fondo, Andrés
sabía que un hombre lo miraba hacia
rato, tenía algo que ver con la desaparición de Bobi. Era imposible que se
pudiera escapar de ahí por sus propios medios sin ser visto por Andrés.
Luego le llegó otra preocupación a la mente, qué le iba a
decir a sus dueños, ¿Que se lo robaron?
No le iban a creer. Le iban a echar la culpa de todo, no iba a recibir todas
las pagas que le debían y además le iban a quitar a los otros perros. No los
iba a poder pasear ni ver nunca más. Ni a ningún otro perro, porque cuando llenara
su curriculum vitae los referentes
para llamar, para que los dueños le dijeran que era un buen cuidador, le iban a
decir que era un mal cuidador y que había perdido uno de los perros y, por
ello, nadie iba a querer contratarlo y
su trabajo, que tanto amaba, iba a quedar en la nada.
Optó por llamar a la policía para comunicarles de que había
perdido un perro, sin esperar otra solución más que el hecho que le dijeran que
lo iban a buscar y pegar carteles por la calle. Luego le tocó la peor parte,
avisarle a los dueños del perro desaparecido y después a los dueños de los
otros perros. Por supuesto que todos los dueños lo dejaron sin trabajo, sin
poder cuidar a sus preciados perros.
Y así termino por el resto de su vida, sin poder pasear a
ningún otro perro más. Aunque no perdió la costumbre de despertarse todos los
días a las 8 de la mañana y caminar hasta la placita. Nunca pudo superar la pérdida
de sus perros favoritos.
Todos los dias, a las ocho de la mañana,- uso incorrecto de comas
ResponderEliminar, tal como lo haría un trasporte escolar,- uso incorrecto de comas
Recorrido- concordancia
Optó - acento ortográfico
que el hecho que le dijeran que lo iban a buscar - redundancia
Tatiana Jorquera