jueves, 9 de agosto de 2012

Lautaro Montaña




Clarence Wembly, un hombre de una edad muy avanzada,  era un hombre muy solitario que no tenía amigos y era una persona muy triste. Él se encontraba dentro de la celda  número 34 de la cárcel del condado, también muy solitaria y aburrida, pero que no se comparaba con el aburrimiento y el sufrimiento del señor Wembly dentro de esa celda.
        Wembly no había sido sociable y mucho menos amable con nadie en su vecindario, pero en su mirada se reflejaba la situación que estaba viviendo en este momento; él estaba preso por algo que sabía que no había hecho. No estaba contento de estar ahí, pero si estaba contento por algo más, algo de lo que nadie se iba a enterar si él no lo comentaba. Sentía una enorme alegría dentro suyo, había hecho algo de lo que nunca se iba a arrepentir. En sus manos llevaba una agenda, aparentemente llena de fotos… fotos que llenaban su corazón y podían con su soledad, fotos de su equipo favorito, “Club Atlético Atlanta”, un equipo del nacional B que últimamente no tenía muy buena racha, estaba en descenso directo y jugaba su último partido esperando el milagro de salvarse y no seguir sufriendo.
         El día que metieron preso a Wembly, éste no logró ver el último partido de su amado equipo. Lo que no sabía fue que descendió… y por eso estaba feliz, al no dejarlo ver el partido el señor Wembly evitó directamente el suicidio, esta situación ya la había pensado muchas veces, odiaba sufrir cada vez que su equipo jugaba, pero no es por eso que estoy contando esta historia. Wembly no estaba preso por haber pensado suicidarse el día que su equipo descendiera del nacional B, él estaba ahí por otra cosa mucho más profunda; un homicidio, el cuál supuestamente había cometido ya que declaró ante el juez su culpabilidad sobre el caso. Pero éste todavía estaba abierto. Las dudas llenaban las cabezas de todos los integrantes del jurado de la corte, y ninguna idea cerraba como para asegurar que Wembly fuera el asesino de ese gato que se la pasaba gritando y gritando noche tras noche en frente de su casa. Él dijo que lo asesinó de la forma más cruel posible, pero nadie le creía ya que el gato apareció muerto con una marca de rueda de auto sobre su lomo. Según el relato del señor Wembly ninguno de los vecinos lo pisó con su auto y menos él, ya que no tiene auto.
         Finalmente le dieron 80 años de prisión por ser el asesino de ese insoportable gato que maullaba todas las noches sin dejar dormir a ninguno de los vecinos, la única visita que tenía el señor Wembly en la cárcel era su empleada Ana, que iba solo los martes a la casa a limpiar el piso. El hombre no tenía ningún otro conocido, Wembly finalmente llegó a cumplir 1 semana en la cárcel y fue absuelto de todo ya que se comprobó que no fue él quien pisó al gato con el auto y tampoco lo había matado brutalmente como dijo.

1 comentario:

  1. párrafo 1:Errores de concordancia y de signos de puntuación "...de una edad ya avanzada..." "...se encontraba dentro de la celda 34..." es "Él se encontraba dentro de la celda 34" por ejemplo.
    párrafo 2:Errores de puntuación, faltaron puntos seguidos y comas en el párrafo.
    Párrafo 3:Errores de redundancia y puntuación "El cuál supuestamente..." el primer trabajo dice "El cuál él supuestamente..."
    Párrafo 4:Errores de dequeismo y de redundancia con las palabras "Ya Que"

    Lautaro Montaña

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