domingo, 26 de agosto de 2012

Agustina Castro


“Frankenstein”
Frankenstein era un científico malvado, se lo reconocía por una cicatriz que tenía en la frente y por su fealdad y monstruosidad. Un día iba caminando por las calles de Inglaterra, ya era de noche, y estaba volviendo a su casa.
Mientras caminaba, a lo lejos,  se vio la sombra de un joven  muchacho. El monstruo se escondió en el callejón a la espera de que pasara su víctima. El muchacho era un joven delgado, alto, vestía de traje y llevaba un maletín entre sus manos. Tal vez era algún abogado o, quizás, un comerciante.
El hombre pasó por el callejón, Frankenstein seguía escondido. Al ver que se acercaba, Frankenstein salió y pegó un grito para asustar al joven. Éste, un poco sorprendido, lo miró y, muy tranquilo, le respondió:
-Wow… ¿Hola?
El monstruo volvió a pegar otro grito, aun mayor, para lograr asustar al muchacho.
El muchacho, le dijo:
-Señor, ¿Se encuentra bien?
-No. ¡Qué raro! Se supone que te tenés que asustar. El hombre, muy seguro, le  respondió:
-Jajajajaajaj, ¿Por vos?  Para nada
- La mayoría de la gente huye de mí y se asusta.
-¿Por qué? ¿Lo decís por tu cicatriz y por tu fealdad?
-Sí
-No te preocupes, hay buenas cirugías. Mirá, tomá esta tarjeta, es un buen cirujano y te va a ayudar.- El joven le dio la tarjeta-. Disculpá, no dispongo de tiempo, debo irme. Hasta luego.
Se alejó del callejón y Frankenstein quedó muy sorprendido y decidió regresar a su casa.

1 comentario:

  1. Reseña literaria, por Lara Cejas Marcovecchio

    “Frankestein”
    Agustina Castro
    Río Negro, Cipolletti, Limay, 2011
    Colección Escritores Jovenes.

    Frankestein es un típico personaje aterrador, todas sus características van de acuerdo a este género. Monstruoso, enorme y espantoso, imposible verlo desde otra perspectiva. Hasta que un día, descubrió que había dejado de ser tan terrorífico como algún día lo fue, y que la sociedad actual cada día es más difícil de sorprender.
    El relato “Frankestein”, escrito por la conocida literata Agustina Castro, logra parodiar al género del terror pero de una manera muy pobre. Personalmente creo que fue demasiado breve y predecible. El título me pareció poco creativo y el relato en parte también, en ocasiones noté que el uso del vocabulario fue insuficiente. Por otro lado, me pareció bastante imaginativa la situación paródica que se provocó en el encuentro entre Frankestein y el muchacho en la calle, que llegó a sacarme varias sonrisas. También hay una gran variedad de adjetivos capaces de situarte en el relato y darle una buena esencia a este, transformándolo en una situación fantástica y a la vez creíble. Francamente me halle un poco desilusionada, me gustó pero esperaba más, sigo con la esperanza de que esta autora, que tantos sensaciones me generó con novelas anteriores, tenga la oportunidad de retomar su manera de deslumbrarme con sus palabras.

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