“Parodia
de un cuento policial”
A través de esas ventanas limpias y con olor a
desinfectante, Clarence Wembly apreciaba esa luna llena tan hermosa y brillante
dentro de ese geriátrico. Su tristeza invadía su rostro, desfigurado por unas
operaciones muy complicadas. Esas operaciones debió hacérselas por haber estado
en un incendio que, al principio, pareció algo muy gracioso e increíble y luego…
Clarence y su amigo Walter se encontraban en
la casa de Emily cuando se les ocurrió hacer videos que luego subirían a You Tube. Primero, con un encendedor y
un desodorante, hicieron una llama gigante que era el resultado de la
combinación de estos dos elementos. Luego, cuando esta idea resultó un éxito,
se les ocurrió otro mucho mejor para subir a la web. Clarence trataba de
encender muchos fósforos a la vez mientras, Walter tomaba mucha gaseosa para despedir
un gas ultra potente que tenía dentro.
Clarence se acercó a Walter sonriendo con el
fuego en la mano y éste se bajó los pantalones y expulsó una enorme cantidad de
gas que se unió al fuego. La idea provocó una llamarada infernal y ellos quedaron
envueltos en ésta. Emily, muy preocupada, decidió decirle a la policía que los
arrestara o los llevara al geriátrico, ya que siempre cometían muchos disparates
en estos momentos de invención.
Lamentablemente, Walter murió en el episodio;
pero Clarence todavía se siente culpable por lo ocurrido, ya que él tuvo la
idea y su amigo se llevó lo peor.
Hoy sigue allí, mirando por las ventanas y, el
encierro lo afectó mucho y tiene enormes daños psicológicos. Su cara fue
reconstruida varias veces, pero nunca quedará igual que antes. Emily, por su
parte, se siente feliz y no se arrepiente de haber mandado a Clarence al
geriátrico. Es que ella ya no debe ocuparse de sus estupideces e inmadurez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario