“Actividad
Anormal”
Ahora sí, ahora podíamos ver por las cámaras de
seguridad e intentar descubrir qué era lo que en realidad estaba sucediendo en
nuestra casa.
Todo comenzó con unas extrañas letras escritas con
esmalte (supusimos), en la pieza de mi hermana mayor, mis padres la retaron,
pensaron que ella había sido quien lo escribió. A los pocos días volvieron a
aparecer las mismas letras con el mismo tono de azul, pero esta vez no se
encontraban en el cuarto, si no, en el living. Íbamos a preguntarle a mi
hermana si ella sabía algo al respecto, pero se había ido de casa dos horas
antes de que aparecieran las escrituras; mi madre asustada llamó a la policía
pensando que podrían ser unas amenazas.
La policía llegó y comenzó a interrogar a toda la
familia, nos preguntaron cosas como si teníamos enemigos o si le habíamos
arrebatado el sándwich al gordo del edificio de al lado. Otra pregunta que nos
despertó interés fue si habíamos terminado de comer el paquete de las
galletitas Toddy. Nosotros no
sabíamos qué responder, fue entonces que esperamos a que llegara mi hermana
para preguntarle si se había acabado su paquete de Toddy’s.
Las galletitas Toddy es la mejor creación que podría
existir. No son como las “pepito” son mejores, tiene un sabor extraordinario e
inigualable. Lo que nadie sabía y dudo que sepan, es que una vez que abrimos un
paquete de galletitas se debe terminar de comer. ¿Por qué? Los que crearon y
fabricaron estas galletas vivieron un suceso extraño esa noche, la primera
galletita cobró vida y prometió vengar a todas las personas que no se
terminaban de comer el paquete.
Al llegar mi hermana, mamá comenzó a gritarle
desaforadamente y mi padre no lograba tranquilizarla. Inhaló, exhaló y le
volvió a preguntar, pero esta vez más tranquila:
-Antes de irte, ¿Merendaste?- le dijo con toda la paciencia del
universo.
-Si mamá, me moría de hambre y me preparé un café con leche y comí unas
Toddy. Mi hermana no alcanzó a
terminar de decir Toddy que mi madre comenzó
nuevamente a gritar histéricamente. Laura no entendía por qué reaccionaba así
su madre, así que le preguntó a su padre qué era lo que sucedía.
Papá recordó inútilmente, después de varias horas, que
había cámaras de seguridad instaladas en la casa; fuimos hacia el cuarto de cámaras
y le mostramos la cinta al detective (había sido llamado por la policía, ya que
no encontraban una respuesta a esta incógnita) y a la policía. Durante su
reproducción descubrieron una figura, no pudieron distinguirla, se veía poco
nítido y esfumado. Pero podíamos establecer que era una persona muy obesa quien
había escrito esas letras.
Todos
temíamos ¿Cómo había podido entrar a la casa? ¿Tendrá llave? No era entendible.
Durante unas semanas, intenté reconocer a
personas de las mismas características en la calle. No tuve mucha suerte, ya
que siempre me encontraba al mismo hombre, el que nos vendió las cámaras de
seguridad y las instaló. Es una persona muy simpática, me saludaba y en una
ocasión me compartió galletitas, no eran Toddy’s,
eran Pepito. Le conté a papá lo de este tipo, y a él le había sucedido
exactamente lo mismo. Le contamos a mamá y a Laura. A ellas, curiosamente,
también les había pasado.
Fuimos a la comisaría y le dimos los datos del
hombre, nos dijeron que tenía varias órdenes de arresto, pero que nunca habían
podido hallarlo.
Al volver a su casa nuevamente encontraron
escrito en azul “hicieron mal en contarle
a la policía de mí, ahora.”. ¿Ahora? ¿Ahora qué? Llorábamos del susto y
papá volvió a llamar a la policía nuevamente. La policía entro a la casa y
encontró lo que más temían: encontraron cajas y cajas de Pepito mezcladas con
las Toddy.
¿Dónde está el hombre? Nunca se supo, nunca
más lo vieron en la ciudad ni en ninguna zona cercana. Algunos dicen que se
mudó al norte del país, otros que se fue del continente. Pero lo que no saben
es que quien cometió el delito es una de las personas más inesperada y un As
del disfraz, yo.
3ra oración;volvieron: error de concordancia
ResponderEliminar3ra oración;que:abuso en el lenguaje