jueves, 9 de agosto de 2012

Carmela Paiola


“Actividad Anormal”

Ahora sí, ahora podíamos ver por las cámaras de seguridad e intentar descubrir qué era lo que en realidad estaba sucediendo en nuestra casa.
Todo comenzó con unas extrañas letras escritas con esmalte (supusimos), en la pieza de mi hermana mayor, mis padres la retaron, pensaron que ella había sido quien lo escribió. A los pocos días volvieron a aparecer las mismas letras con el mismo tono de azul, pero esta vez no se encontraban en el cuarto, si no, en el living. Íbamos a preguntarle a mi hermana si ella sabía algo al respecto, pero se había ido de casa dos horas antes de que aparecieran las escrituras; mi madre asustada llamó a la policía pensando que podrían ser unas amenazas.
La policía llegó y comenzó a interrogar a toda la familia, nos preguntaron cosas como si teníamos enemigos o si le habíamos arrebatado el sándwich al gordo del edificio de al lado. Otra pregunta que nos despertó interés fue si habíamos terminado de comer el paquete de las galletitas Toddy. Nosotros no sabíamos qué responder, fue entonces que esperamos a que llegara mi hermana para preguntarle si se había acabado su paquete de Toddy’s.
            Las galletitas Toddy es la mejor creación que podría existir. No son como las “pepito” son mejores, tiene un sabor extraordinario e inigualable. Lo que nadie sabía y dudo que sepan, es que una vez que abrimos un paquete de galletitas se debe terminar de comer. ¿Por qué? Los que crearon y fabricaron estas galletas vivieron un suceso extraño esa noche, la primera galletita cobró vida y prometió vengar a todas las personas que no se terminaban de comer el paquete.
Al llegar mi hermana, mamá comenzó a gritarle desaforadamente y mi padre no lograba tranquilizarla. Inhaló, exhaló y le volvió a preguntar, pero esta vez más tranquila:
-Antes de irte, ¿Merendaste?- le dijo con toda la paciencia del universo.
-Si mamá, me moría de hambre y me preparé un café con leche y comí unas Toddy. Mi hermana no alcanzó a terminar de decir Toddy que mi madre comenzó nuevamente a gritar histéricamente. Laura no entendía por qué reaccionaba así su madre, así que le preguntó a su padre qué era lo que sucedía.
Papá recordó inútilmente, después de varias horas, que había cámaras de seguridad instaladas en la casa; fuimos hacia el cuarto de cámaras y le mostramos la cinta al detective (había sido llamado por la policía, ya que no encontraban una respuesta a esta incógnita) y a la policía. Durante su reproducción descubrieron una figura, no pudieron distinguirla, se veía poco nítido y esfumado. Pero podíamos establecer que era una persona muy obesa quien había escrito esas letras.
Todos temíamos ¿Cómo había podido entrar a la casa? ¿Tendrá llave? No era entendible.
Durante unas semanas, intenté reconocer a personas de las mismas características en la calle. No tuve mucha suerte, ya que siempre me encontraba al mismo hombre, el que nos vendió las cámaras de seguridad y las instaló. Es una persona muy simpática, me saludaba y en una ocasión me compartió galletitas, no eran Toddy’s, eran Pepito. Le conté a papá lo de este tipo, y a él le había sucedido exactamente lo mismo. Le contamos a mamá y a Laura. A ellas, curiosamente, también les había pasado.
Fuimos a la comisaría y le dimos los datos del hombre, nos dijeron que tenía varias órdenes de arresto, pero que nunca habían podido hallarlo.
Al volver a su casa nuevamente encontraron escrito en azul “hicieron mal en contarle a la policía de mí, ahora.”. ¿Ahora? ¿Ahora qué? Llorábamos del susto y papá volvió a llamar a la policía nuevamente. La policía entro a la casa y encontró lo que más temían: encontraron cajas y cajas de Pepito mezcladas con las Toddy.
¿Dónde está el hombre? Nunca se supo, nunca más lo vieron en la ciudad ni en ninguna zona cercana. Algunos dicen que se mudó al norte del país, otros que se fue del continente. Pero lo que no saben es que quien cometió el delito es una de las personas más inesperada y un As del disfraz, yo.

1 comentario:

  1. 3ra oración;volvieron: error de concordancia
    3ra oración;que:abuso en el lenguaje

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