“El
mal día de Martín”
Martín era un niño de 15 años alto, flacucho
y usaba lentes; era el típico modelo de chico que la gente llama “nerd”. Le
encantaba ir al colegio y se pasaba los días estudiando.
Un día, en su colegio, había un acto por el día
de la bandera. Dejó su mochila en el aula y se fue con su mejor amigo al acto.
Una hora después volvió al aula y se dio
cuenta de que su mochila no estaba, entró en un momento de desesperación porque
sin sus libros moriría. Le contó a Juan, su amigo, lo sucedido y de inmediato
se pusieron a buscar sospechosos y culpables. Pensó como primer sospechoso a
Francisco, el chico que más lo molestaba, nunca se había enfrentado a él, pero
ante este problema se propuso enfrentarlo. Fue hacia donde estaba Francisco,
estaba tan nervioso que tropezó y cayó frente a él, por lo que todos empezaron
a reírse y a burlarse de él.
Martín se levantó y le dijo:
-Vos pendejo forro. Vos me robaste mis
libros.- Francisco, que se seguía riendo, le dijo que no, que él no había sido,
y le pegó con su puño en el ojo.
Martín tenía un ojo negro, pero aun así
estaba con fuerzas para seguir discutiendo:
-¡Devolvemelos ya!
-¡Te dije que yo no los tengo!- Martín, muy
enojado, se largó a llorar y no paraba, todos se reían sin entender por qué
lloraba de esa manera.
Al final resultó que el libro, junto con su
mochila, los tenía la directora, ya que durante el acto Rosa, la mujer que
limpiaba el colegio, los encontró tirados en el patio y los llevo a la
dirección. Cuando la directora le devolvió a Martin los libros y la mochila, él
agradeció y se fue a su casa muy contento a estudiar.
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