jueves, 9 de agosto de 2012

Catalina C. Azzimonti



A través de los barrotes de su celda, Clarence Wembly contemplaba cómo el sol se ocultaba dándole lugar a la noche. Comenzó a sonreír, se sentía muy alegre porque había llegado su comida.
Ni bien terminó de comer, tomó un pequeño libro que tenía escondido debajo de su cama. En él, Clarence guardaba recortes de diarios y fotografías. Comenzó a pasar las páginas y se detuvo en una, era el horóscopo de ese mes. Cuando terminó de leer la predicción para su signo, siguió pasando páginas.
Esa fecha no era cualquier fecha, era el quinto aniversario del día en el que entró a prisión. Siguió pasando páginas hasta llegar a una en la que había una noticia sobre su crimen. En la parte superior estaba el título, “¡El asesino confiesa en el juicio!”. Más abajo describía lo sucedido: que el Señor Clarence Wembly había confesado ser el culpable de haber asesinado a su esposa. Nadie había sospechado de él, ya que nunca lo habían creído capaz de asesinar a alguien.
Pasó a la siguiente página y se encontró con una fotografía, una tremenda fotografía. En ella estaba él en unas vacaciones en Brasil a las que había ido solo, “es un viaje de trabajo” le había dicho a su esposa. Comenzó a recordarlo y se puso tan feliz como cuando le daban su comida.
Volvió a la hoja de la noticia. Recordó cómo había sido todo, recordó que en el medio del juicio se paró y gritó que él había matado a su esposa; luego sintió todas las miradas en él y ya no pudo decir una palabra.
Clarence volvió a guardar el libro en su escondite y comenzó a caminar hacia la ventana. Con una mano tomó un barrote de la ventana y sin darse cuenta lo sacó, estaba roto. Lo dejó en el suelo, siguió mirando hacia fuera, y pensó “No, no lamento haber confesado que la asesiné, pero a veces me pregunto, ¿quién la asesinó? ¿Qué pasaría si me voy ahora de aquí?”
Y al instante saltó por la ventana sin un barrote, el espacio era perfecto para que él pasara. Corrió y corrió gritando “Jajaja yo salí y el resto se queda ahí, esperando jajaja ¡que ingenuos!”. Pero de pronto, de entre la oscuridad, salió una persona, corrió hacia él y lo tiró al suelo. Clarence seguía riendo.
Tiempo después lo llevaron al manicomio donde pasó el resto de sus días. 

1 comentario:

  1. “Más abajo describía lo sucedido y que el Señor Clarence Wembly confesó ser culpable de haber asesinado a su esposa.” Fue remplazado por: “Más abajo describía lo sucedido: que el Señor Clarence Wembly había confesado ser el culpable de haber asesinado a su esposa.” Porque se comienza a explicar lo que relataba el diario, o sea que Clarence había confesado ser el culpable. Error de puntuación, en lugar de la “y” van dos puntos.
    “Nadie sospechó de el ya que nunca lo habían creído capaz de asesinar a alguien.” Fue remplazado por: “Nadie había sospechado de él, ya que nunca lo habían creído capaz de asesinar a alguien.” Es un error de puntuación, va una coma antes del “…ya que nunca…” porque se está marcando una consecuencia.
    “Recordó como había sido todo, que en el medio del juicio se paró y gritó que el había matado a su esposa, luego todas las miradas en el, y el sin poder decir una palabra.” Fue remplazado por: “Recordó cómo había sido todo, recordó que en el medio del juicio se paró y gritó que él había matado a su esposa; luego sintió todas las miradas en él y ya no pudo decir una palabra.”. Hay tres errores: 1°: Hay error de ortografía en algunas de las palabras “él”, yo las escribí sin tilde. 2°: Hay un error de puntuación, entre “…había matado a su esposa…” y “…luego sintió todas las miradas en él…” va un punto y coma para separar las oraciones ya que estas tienen ideas distintas. 3°: Hay un error de redacción, ya que en la oración original se relata de forma y tiempos verbales diferentes.
    “este estaba roto.” Fue remplazado por “estaba roto” ya que no es necesaria la palabra “este”.

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