jueves, 9 de agosto de 2012

Luciano Canales


“El  asesino de la chocolatada”
Hace un par de años, horribles crímenes se llevaron a cabo en la ciudad de Venado Tuerto. La muerte de esas 6 personas fue un puñal en el pecho de una ciudad tranquila y apacible como esta.
Esas personas, cruelmente asesinadas, eran famosos cantantes internacionales,  por lo que el FBI y la PFA comenzaron a  investigar profundamente los casos.
Estos  habían ocurrido en un lapso de un mes y medio, según datos del forense Alan Brito, exactamente en un mismo día, sábado, y un rango de horas determinados, desde las 11:00hs hasta las 16:00.
Los cuerpos fueron encontrados en un descampado con varios paquetes de galletas en los alrededores de los cuerpos y varias cajas de chocolatada. Un  dato curioso, ya que la autopsia dio que las causas de muerte fueron el ahogamiento con un líquido lactosa y atoramiento con comestibles.
Luego de tres días de investigación, y gracias a los análisis de ADN en cabellos encontrados en la escena, se encontró a los cinco acusados principales. Ellos eran Yao Ming, el dueño del almacén chino sospechado por vender galletas y chocolatada en mal estado. Tito, amante de la chocolatada. Charlotte Caniggia, quien es sospechosa del asesinato debido a que quería tomar Champagne y los jóvenes, al reusarse, compraron chocolatada. Justin, uno de los jóvenes asesinados, se cree que luego de cometer el homicidio de sus cinco colegas se suicidó, y por último, Charly, el amante de las galletas con chispas de chocolate.
Los primeros en ser descartados fueron los de Tito y Charly, ya que estos adictos no compartirían la chocolatada y las galletas con nadie y mucho menos la desperdiciarían de tal manera.
El segundo gran descartado fue el de Yao, porque él no estaba en Venado Tuerto al momento de los asesinatos, si no que estaba en Capital Federal visitando a unos parientes.
La culpa, hasta ese momento, caía en Justin y Charlotte. Luego de investigar a esta última, y después de revisados varios informes, el FBI y la PFA llegaron al resultado lógico de que la joven no conoce qué es la leche chocolatada, cómo y dónde comprarla y su nivel de IQ Intelectual es muy bajo para abrir una caja de leche.
Fue entonces cuando el misterio se resolvió. Justin, luego de haber asesinado a sus colegas por envidia, tuvo muchas ganas de comer galletitas; por eso, tomó un paquete del suelo, comió una gran cantidad y, al estar algo atorado, tomó la chocolatada con la cual se ahogó.

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