domingo, 26 de agosto de 2012

Santiago Trobbiani


“El malo señor de la noche”

Se llamaba Frankestein. Era alto, robusto y con cabeza grande, con forma de triángulo invertido. Era el señor de la noche. Aparecía solo algunos minutos en la oscuridad  y  siempre algo raro ocurría. Solo salía de noche porque de día los rayos solares le causarían la muerte. La gente salía poco de noche porque sabían que podían ser víctimas del famoso Frankestein.
Aquel día, cuando caía el atardecer y se vestía para salir a la calle, decidió que iría a una panadería. Esta era chica y tenía sus ventanas sin cortinas, pero sus vidrios estaban perfectamente limpios.
Llegó al lugar y el dueño, Juan, le ofreció unas cervezas bien frescas. Hablaron de la vida, mujeres y, sobre todo, de los asesinatos de Frankestein. Sorprendido, Juan, le empezó a hablar para que reflexionara y que dejara de matar gente. Seguían tomando una, dos, tres…  hasta que llegaron a la décima cerveza. Juan y el perverso asesino quedaron dormidos profundamente.
Al otro día se vio un patrullero y una ambulancia. Se comentó que esa noche se habían puesto borrachos y que los rayos solares impactaron sobre el cuerpo de Frankestein.
Finalmente murió apenas amaneció.

3 comentarios:

  1. Se llamaba Frankenstein. Era alto, robusto, con cabeza grande y voz finita. Era el señor de la noche. Aparecía solo algunos minutos en la oscuridad con su mascota y siempre algo ocurría. Solo salía de noche porque los rayos de luz causarían que su mascota lo viera y se fuera. La gente salía poco de noche porque sabían que podían ser víctimas del famoso Frankenstein.
    Aquel día, cuando caía el atardecer y se vestía para salir a la calle, decidió que iría a una panadería. Esta era chica y tenía sus ventanas sin cortinas y a la vez sus vidrios sucios.
    Llego al lugar y el dueño junto, Juan, junto a su hijo, Alfredo, le ofrecieron unas cervezas bien frescas. Hablaron de la vida, mujeres y, sobre todo, de sus asesinatos. Sorprendido, Juan, le empezó a hablar para que reflexionara y que dejara de matar gente, pero este no accedió y se tomo una, dos, tres y así hasta el punto de que Frankenstein se come a Alfredo, pero Juan de tan borracho que estaba ni se dio cuenta. Finalmente se quedaron dormidos profundamente.
    Al otro día un patrullero y una ambulancia chocaron al frente de la panadería. Y vieron a Juan durmiendo en el césped. Juan sorprendido y a la vez feliz escucho rumores de que Frankenstein murió apenas amaneció por los rayos solares. Pero también jamás supo donde estaba su hijo Alfredo.
    Pero la historia no termino así, sino que un año más tarde apareció su mascota cuando la gente menos se esperaba y acabo con la población.

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  2. Nuevo Titulo: La venganza de Frankestein

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  3. Corrección de la parodia de terror

    Renglón 3: Agrega la palabra “solo” al principio de la oración.
    Renglón 5: Palabra en singular (víctima) es pasada a palabra plural (víctimas).
    Renglón 6: Agrega una palabra que indica tiempo (aquel dia).
    Renglón 7: Agrega una coma luego de la palabra cortinas.
    Renglón: Cambio de una misma palabra (llegar), que está en presente (llega) y se cambia por (llegó) pasado.
    Renglón 11: Cambio de una misma palabra (empezar), que está en presente (empieza) y se cambia por (empezó) pasado.
    Renglón 12: décima palabra esdrújula va con tilde.
    Renglón 12: Cambio de una misma palabra (quedar), que está en presente (quedan) y se cambia por (quedaron) pasado.

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