domingo, 26 de agosto de 2012

Mercedes González


“El Hombre Lobo”
Una noche, en el campo de su abuela, fue a cazar jabalíes con su padre porque había luna llena y con su luz verían mejor. Se sentaron en la cima de un árbol a esperar ver alguno. En eso escucharon una respiración, justo detrás de sus espaldas, se dieron vuelta y vieron a un espeluznante lobo feroz. Éste fue directo a atacarlo a Raúl, entre gritos y desesperación su padre intentó ayudarlo y sacar a la gran bestia de encima de él. No pudo hacer nada para ayudarlo, ese demonio pesaba más de lo que parecía. Cuando todo acabó, Carlos llevó a Raúl hasta la casa y, luego de tres días, despertó sin dolores ni rasguño alguno, como si nada le hubiera pasado. Carlos pensó que lo que había ayudado a su hijo a recuperarse tan rápido fueron los rezos de su madre, la abuela de Raúl.
Pero, a partir de esa inolvidable experiencia, Raúl había quedado marcado por el resto de su vida. Cada noche de luna llena el niño se convertiría en un hombre lobo y buscaría más víctimas para atacar. Esto era algo que él no podía evitar, era una maldición.
Luego de muchos años, Raúl, ya casado, encontró la vocación de su vida, el ciclismo. Era algo que le fascinaba, un deporte de suma preparación y vitalidad. Estaba dispuesto a hacer lo que fuera para convertirse en el mejor del mundo y, sin duda alguna, hizo todo lo posible.
Empezó a practicar día y noche, cuando no había luna llena por supuesto. Trabajó tan duro que le empezaron a salir canas en la barba. Pero todo esto a él no le importaba, amaba el ciclismo y estaba seguro de que nunca lo iba a dejar.
Cuando quiso empezar a hacer carreras, había una serie de requisitos que debía cumplir para entrar en ella. Uno de esos requisitos era tener las piernas totalmente limpias, sin un pelo. Eso era, probablemente, lo más difícil de cumplir para un hombre lobo, pero la atracción de Raúl hacia esta pasión por el ciclismo era muy fuerte, y decidió depilarse. 
Su esposa lo ayudó. Estuvieron alrededor de seis o siete horas hasta que la pierna derecha quedó limpia como la piel de un delfín. Después de seis horas más terminaron la otra pierna. Exhaustos se fueron a dormir teniendo pesadillas con pelos.
A la mañana siguiente, Raúl se despertó confiado en que iba a ganar esa carrera. Cuando fue al baño vio que sus piernas estaban llenas de pelos otra vez. Despertó a su mujer desesperado para que lo ayudara a depilarse nuevamente y la mujer le dijo que no quedaba más cera. Entonces Raúl comenzó a calentar un poco de miel que le había quedado de las vacaciones pasada. Se apuraron en depilarse y salieron rápido hacia la competencia para no llegar tarde. Cuando llagaron las piernas de Raúl estaban hinchadas, rojas, dulces y con todos los poros abiertos. Las calzas especiales para la competencia de ciclismo no le entraban y Raúl, desafortunadamente, no pudo competir.
Luego de una hora los pelos de sus piernas eran de quince centímetros de longitud, y decidió renunciar al segundo amor de su vida porque, para él, era muy cansador y doloroso depilarse cada vez que tenía una competencia.

3 comentarios:

  1. Como ya lo había puesto la profesora, este trabajo se merece un Muy Bien. Pondría mas situaciones cómicas pero que a la vez tengan que ver con cosas típicas de los hombres lobos (de terror).
    Correcciones:
    “Una noche, en el campo de su abuela…”; “Cuando todo acabó, Carlos llevó a Raúl…”; “Pero, a partir de esa inolvidable experiencia…”; “…sin duda alguna, hizo todo lo posible.”; “Eso era, probablemente, lo más difícil…”; “A la mañana siguiente, Raúl se despertó …”; “…no le entraban y Raúl, desafortunadamente, no pudo …”; “…porque, para él, era muy cansador …”; “…Carlos llevó a Raúl hasta la casa y, luego de tres días…”; “…mundo y, sin duda alguna…”; “…centímetros de longitud, y decidió…”: En todas estas frases la profesora movió de lugar o agregó una coma ya que, estaba en un lugar incorrecto o, porque lo que le sigue a una situación es una aclaración y, por lo tanto, debería ir una coma.
    “Estaba dispuesto a hacer lo que fuera para convertirse en el mejor del mundo…”: En un principio yo había puesto “Raúl estaba…” y la profesora sacó ese Raúl porque, ya s entiende de quién se está hablando. Además para no repetir tantas veces “Raúl”.
    “…amaba el ciclismo…”: en un principio yo había puesto “…él ama el ciclismo…” y la profesora cambió el tiempo verbal porque como lo había puesto yo era un error de concordancia del tiempo.
    “Su esposa lo ayudó.”; “A la mañana siguiente…”; “Luego de una hora…”: Estas son la primeras frases de los últimos tres párrafos que separó la profesora (desde un principio yo había puesto todos en un párrafo). Esto lo hizo porque de esa manera el texto tiene más concordancia, queda más fluido y porque hay cosas que no se relacionan con otras y es necesario que se separen.
    “…hasta que la pierna derecha quedó limpia…”: en un principio yo había puesto “…hasta que la pierna derecha de Raúl quedó limpia…”. La profesora sacó “de Raúl” porque no era necesario ponerlo, ya se sabe que la pierna era de él.
    “Cuando llagaron…”: En un principio yo había puesto “Cuando llagaron allá…”. La profesora sacó el “allá” porque estaba sobrentendido a dónde fueron.
    Cuando en el relato se comenta que las piernas de Raúl quedaron rojas, hinchadas y dulces, yo había puesto “(por la miel)”. Cuando en el relato se comenta que debió renunciar al segundo amor de su vida yo había puesto “(después de su esposa)”. El motivo por el cual, en estas dos situaciones, la profesora sacó mis aclaraciones, fue porque estaba sobrentendido por qué tenía las piernas dulces y por qué era el segundo amor de su vida.
    Mercedes González 3° 1°

    ResponderEliminar
  2. Reseña crítica:
    Este cuento trata de Raúl, un hombre lobo, cuya pasión es andar en bicicleta y, obviamente, le gustaría competir en una carrera, pero para participar en una él debería cumplir una serie de requisitos que por ser un hombre lobo no podía. Este cuento me pareció muy bueno, ya que solo el hecho de pensar que un hombre lobo quiera participar en una carrera de bicicletas lo hace gracioso, pero podría haber considerado más obstáculos que no lo dejen entrar a la carrera, no solo los pelos de las piernas.

    Josefina

    ResponderEliminar
  3. Nueva versión del relato:

    Una noche, en el campo de su abuela, fueron a cazar jabalíes con su padre porque había luna llena y con su luz verían mejor. Se sentaron en la cima de un árbol a esperar ver alguno. En eso escucharon una respiración, justo detrás de sus espaldas, se dieron vuelta y vieron a un espeluznante lobo feroz. Éste fue directo atacar a Raúl y a Luis, entre gritos y desesperación su padre intentó ayudarlos y sacar a la gran bestia de encima de ellos. No pudo hacer nada para ayudarlos, ese demonio pesaba más de lo que parecía. Cuando todo acabó, Carlos llevó a Raúl y Luis hasta la casa y, luego de tres días, despertertaron sin dolores ni rasguño alguno, como si nada les hubiera pasado. Carlos pensó que lo que había ayudado a sus hijos a recuperarse tan rápido fueron los rezos de su madre, la abuela de Raúl y Luis.
    Pero, a partir de esa inolvidable experiencia, Raúl y Luis habían quedado marcado por el resto de su vida. Cada noche de luna llena se convertirían en hombres lobos y buscarían más víctimas para atacar. Esto era algo que éllos no podían evitar, era una maldición.
    Luego de muchos años, Raúl, ya casado, encontró la vocación de su vida, el ciclismo. Era algo que le fascinaba, un deporte de suma preparación y vitalidad. Estaba dispuesto a hacer lo que fuera para convertirse en el mejor del mundo y, sin duda alguna, hizo todo lo posible.
    Empezó a practicar día y noche, cuando no había luna llena por supuesto. Trabajó tan duro que le empezaron a salir canas en la barba. Pero todo esto a él no le importaba, amaba el ciclismo y estaba seguro de que nunca lo iba a dejar.
    Cuando quiso empezar a hacer carreras había una serie de requisitos que debía cumplir para entrar en ella. Uno de esos requisitos era tener las piernas totalmente limpias, sin un pelo. Eso era, probablemente, lo más difícil de cumplir para un hombre lobo, pero la atracción de Raúl hacia esta pasión por el ciclismo era muy fuerte, y decidió depilarse.
    Su esposa lo ayudó. Estuvieron alrededor de seis o siete horas hasta que la pierna derecha quedó limpia como la piel de un delfín. Después de seis horas más terminaron la otra pierna. Exhaustos se fueron a dormir teniendo pesadillas con pelos.
    A la mañana siguiente, Raúl se despertó confiado en que iba a ganar esa carrera. Cuando fue al baño vio que sus piernas estaban llenas de pelos otra vez. Despertó a su mujer desesperado para que lo ayudara a depilarse nuevamente y la mujer le dijo que no quedaba más cera. Entonces Raúl comenzó a calentar un poco de miel que le había quedado de las vacaciones pasadas. Se apuraron en depilarse y salieron rápido hacia la competencia para no llegar tarde. Cuando llagaron las piernas de Raúl estaban hinchadas, rojas, dulces y con todos los poros abiertos. Las calzas especiales para la competencia de ciclismo no le entraban y Raúl, desafortunadamente, no pudo competir.
    Luego de una hora los pelos de sus piernas eran de quince centímetros de longitud, y decidió renunciar al segundo amor de su vida porque, para él, era muy cansador y doloroso depilarse cada vez que tenía una competencia.
    En cuanto Luis, tuvo una vida completamente diferente a la de Raúl, el no tuvo problemas en contarle al mundo que era un hombre lobo, por lo que los circos más famosos del mundo querían contratarlo; pero él puso su propio circo, el cual se llamaba “Somos todos iguales”. Pasaron los años y su circo se hacía cada vez más conocido. El se casó con la mujer más peluda del mundo y tuvo un excelente hijo, Robertito, que no tenía ni un solo pelo, ni cejas, ni pestañas y menos que menos pelo en la cabeza.
    Luis tuvo una vida maravillosa, gracias a aquella noche que el lobo lo atacó.
    Josefina

    ResponderEliminar