jueves, 9 de agosto de 2012

Maite Moyano


“La masacre de los vasos”

Luego de meses sin té en el primer recreo de cada mañana, junto con un grupo conformado por 6 chicas y 2 chicos, logramos descubrir quién había provocado la masacre de los vasos, el 22 de mayo.
Antes del acontecimiento, teníamos té calentito todos los primeros recreos de cada día, era lo mejor. Cuando tocaba el timbre, a las 9.20, todos corrían hacia el bufet para conseguir un vaso de té, este era servido en vasitos térmicos de telgopor, era una bendición, las frías mañanas ya no nos hacían sufrir tanto, con el vasito de té, nos calentábamos las manos y disfrutábamos del calorcito que iba desde nuestra boca hasta la panza.
Todo era perfecto, hasta que el 22 de mayo, el vicedirector encontró en un tacho de basura casi 20 vasitos; lo único que nos pedían para darnos té era que cuidáramos y devolviéramos los vasos. Desde ese día no tenemos té, y no vamos a volver a tener hasta que alguien se responsabilice por lo ocurrido o alguien lo descubra.
Junto con el grupo de compañeros empezamos a investigar. Los únicos que están cerca de ese tacho son los chicos de 4° año, que se pasan los recreos hablando ahí, por lo que, en un principio, creímos que habían sido ellos. Pero luego recordamos que ellos no solían tomar té.
Pasamos una semana y media sin tener idea de quién podría haber sido, hasta que nos dimos cuenta de que esa semana 4° año había estado de campamento y allí estuvieron las chicas de 3°. Jamás hubiéramos sospechado de ellas si no hubiéramos recordado el viaje. Luego de descubrirlo, junto con mis compañeros de investigación, fuimos a decirles que debían hacerse cargo, pero todas pusieron cara de sorprendidas, por lo que no creí que hubieran sido ellas.
Por suerte ahora, luego de un mes, con el comienzo del invierno, nos devolvieron el té y el grupo de investigación se disolvió; pero la intriga sigue en mi mente. La única conclusión posible, pero sin forma de comprobarlo, es la teoría que armé luego de la disolución del grupo. Yo creo que en mayo las chicas de 3° eran cinco; había una morocha, blanca y ojerosa que no hablaba mucho. Cuando la observabas, si lo notaba, provocaba una sonrisa inocente que te conmovía, pero si no notaba que la observabas, tenía siempre una cara de enojada que te asustaba. Luego de la masacre de vasitos se cambió de colegio y nunca la pude volver a ver, se mudó, prácticamente desapareció.
Por suerte ya nos devolvieron el té, pero en mí quedaron dos dudas: ¿Quién había roto y tirado los vasitos? Y ¿qué había ocurrido con esa extraña chica de la que nunca volví a escuchar?

1 comentario:

  1. Párrafo 3 oración 2, concordancia.
    Párrafo 5 oración 1, concordancia.
    Párrafo 5 oración 3, puntuación , antes había punto seguido en vez de punto aparte.
    Párrafo 6 oración 3, puntuación, antes había coma en vez de punto seguido.
    Maite Moyano

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