jueves, 9 de agosto de 2012

Lara Cejas



“Obsesión Bic”
Comenzaba el año, los útiles y la ropa eran nuevos, sonrisas por aquí y sonrisas por allá. Era el primer día de clases, mi cartuchera estaba llena, la abrí, mi lapicera Bic estaba ahí. “-Todos los años mi birome desaparece, pero este año no va a pasar lo mismo” me dije a mi misma. Había instalado un sistema de alarmas y cámaras ocultas en mi lapicera que costó muchísimo dinero. No es que sea obsesiva ni nada por el estilo, pero esas lapiceras tienen la tendencia a desaparecer, no sé cuál de mis compañeros será el que las roba pero lo iba a averiguar.
Es la mejor lapicera, inigualable e irremplazable. La mayoría de mis compañeros piden celulares nuevos, computadoras, viajes, ropa o plata para sus cumpleaños, mientras que a mi me gustaba pedir lapiceras Bic. Es algo raro, primero se te pierde la tapa, en esta etapa me pongo furiosa y empiezo a gritar “-¡¿Quién se robó mi tapa?! La quiero devuelta ahora mismo, ofrezco recompensa al que la encuentre” mientras lloro, las profesoras intentan consolarme, pero casi nada funciona. A veces la pierdo de vista por un segundo, y la agarra uno de mis estúpidos e inmaduros compañeros, que muerden la parte de atrás y le sacan el capuchón de la punta de atrás con los dientes, yo recomiendo que no le hagan eso a mis lapiceras porque mis gritos se escuchan hasta la ciudad de en frente. Por último, cuando mi lapicera deteriorada sin capuchón de la punta ni tapa desaparece completamente, eso sí da lugar a uno de mis ataques de histeria, cuando una de mis bebes desaparece no salgo de mi casa por tres o cuatro semanas.
Pero nada de esto me va a suceder este año, porque, como dije, instalé lo mejor en seguridad, alarmas y sensores. Para usarla tengo que poner mi dedo pulgar para que se detecte mi huella dactilar. Si otra persona intenta usar mi lapicera recibe un shock eléctrico.
¿Quién se atrevió a robar mi lapicera y como hizo para hacerlo? Esa es la pregunta, cuando abrí mi cartuchera el martes 26 de Julio del 2002 a las 10:47 a.m. y mi lapicera no estaba no grité ni lloré, solo me quedé muda y pálida hasta desmayarme. Cuando desperté estaba rodeada de mis compañeros, tenía muchos carteles pegados que decían cosas como “La loca de las lapiceras” “Sábado a la noche fiesta con mi amiga la lapicera” “Ni las Bic me quieren”. Se lo tomaban como un chiste, pero yo no, no sabían lo importante que una de esas era para mí.
Tuve que llamar al detective Martins, él no era el mejor de la zona pero cuando llamé a Johnhansenn me dijo: “¿Usted cree que yo tengo tiempo para ese tipo de juegos? Déjese de joder”. Igual Martins era un buen detective, no tanto como Johnhansenn pero era responsable y generalmente resolvía adecuadamente los crímenes (igualmente tuve que pagarle una gran cantidad de dinero para que quiera trabajar en mi caso).
El 30 de Julio organizamos un juicio en el comedor de la escuela. Contraté a un juez para llevar a cabo esta corte. Después de varias preguntas hacia los interrogados (mis compañeros y maestros) Agustín Fachón se declaró culpable.
 Agustín era el “popular, simpático y payaso del aula”, aunque yo no notaba ninguna de estas cualidades en él. Cuando dije que estaba sentenciado a muerte (no a muerte, en realidad significaba ser expulsado de la escuela porque el director no me había dejado electrocutar a mis compañeros ni dar pastillas de muerte súbita) los demás me empezaron a tirar comida, algunos agarraron mi cartuchera y la tiraron contra un paredón, le saltaron encima hasta romper las lapiceras que se encontraban adentro. Me enojé tanto que agarré una granada que traía en mi bolsillo y la activé, todos los que estaban en esa escuela eran un fraude, me creían loca por querer tanto a mis lapiceras y no estaban en lo cierto. Después de 3, 2,1 la escuela explotó, todos los que estaban adentro murieron, inclusive yo.
Pensé haber sido una chica con suerte, pero el culpable de haber robado mi lapicera no había sido Agustín si no que Juan Cruz quién ese día estaba enfermo y no había asistido a la escuela. Había explotado la escuela sin sentido.
Ahí fue cuando me desperté, todas mis hojas de historia babeadas, solamente había sido un sueño. Abrí los ojos y mi compañero de al lado se estaba rascando la axila con mi lapicera Bic, levanté mi pierna para  darle una super patada ninja, me caí para atrás, me golpeé la cabeza tan fuerte que estuve en estado vegetativo por 15 años. Cuando mejoré y me dieron el alta, pude volver a casa, lo primero que hice fue ir a la librería a comprar una lapicera, me dijeron que ya no las fabricaban más, y que solo quedaban Faber Castell. No encontré mejor opción que escupirle en la cara al vendedor y salir corriendo. 

1 comentario:

  1. Lara Cejas Marcovecchio 3ro 2da
    Correcciones del texto original
    Párrafo 2, renglón 6: “las profesoras me intentan de consolar pero casi nada funciona”, esa oración esta mal y la correcta es “las profesoras intentan consolarme, pero casi nada funciona”. El error en la redacción de esta oración es un uso abusivo de la preposición “de” y el pronombre “me” esta mal colocado. También se necesita una coma porque generalmente se pone coma delante de las proposiciones coordinadas adversativas introducidas por conjunciones como “pero”.
    Párrafo 2, renglón 12: “eso si da lugar a uno”, esa oración esta mal y la correcta es “eso sí da lugar a uno”. Es un error de ortografía, sí (con tilde) es un adverbio de afirmación y es el que se necesita para esta oración.
    Párrafo 3, renglón 1: “Pero nada de esto me va a suceder este año, porque como dije instale lo mejor en seguridad”, esa oración esta mal y la correcta es “Pero nada de esto me va a suceder este año, porque, como dije, instalé lo mejor en seguridad”. Esta oración necesitaba comas para que se la pueda considerar correcta, estas indican una pausa breve agregando un comentario dicho anteriormente.
    Párrafo 3, renglón 1: “instale lo mejor en seguridad”, esa oración esta mal y la correcta es “instalé lo mejor en seguridad”. Es un error de ortografía, instalé lleva tilde porque es aguda y termina en vocal.
    Párrafo 7, renglón 8: “una granada que traía en mi bolsillo y la active”, esa oración esta mal y la correcta es “una granada que traía en mi bolsillo y la activé”. Es un error de ortografía, activé lleva tilde porque es aguda y termina en vocal.

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