“Obsesión
Bic”
Comenzaba el año, los útiles y la ropa eran nuevos, sonrisas por
aquí y sonrisas por allá. Era el primer día de clases, mi cartuchera estaba
llena, la abrí, mi lapicera Bic estaba ahí. “-Todos los años mi birome
desaparece, pero este año no va a pasar lo mismo” me dije a mi misma. Había
instalado un sistema de alarmas y cámaras ocultas en mi lapicera que costó muchísimo
dinero. No es que sea obsesiva ni nada por el estilo, pero esas lapiceras
tienen la tendencia a desaparecer, no sé cuál de mis compañeros será el que las
roba pero lo iba a averiguar.
Es la mejor
lapicera, inigualable e irremplazable. La mayoría de mis compañeros piden
celulares nuevos, computadoras, viajes, ropa o plata para sus cumpleaños,
mientras que a mi me gustaba pedir lapiceras Bic. Es algo raro, primero se te
pierde la tapa, en esta etapa me pongo furiosa y empiezo a gritar “-¡¿Quién se
robó mi tapa?! La quiero devuelta ahora mismo, ofrezco recompensa al que la
encuentre” mientras lloro, las profesoras intentan consolarme, pero casi nada
funciona. A veces la pierdo de vista por un segundo, y la agarra uno de mis
estúpidos e inmaduros compañeros, que muerden la parte de atrás y le sacan el
capuchón de la punta de atrás con los dientes, yo recomiendo que no le hagan
eso a mis lapiceras porque mis gritos se escuchan hasta la ciudad de en frente.
Por último, cuando mi lapicera deteriorada sin capuchón de la punta ni tapa desaparece
completamente, eso sí da lugar a uno de mis ataques de histeria, cuando una de
mis bebes desaparece no salgo de mi casa por tres o cuatro semanas.
Pero nada de
esto me va a suceder este año, porque, como dije, instalé lo mejor en
seguridad, alarmas y sensores. Para usarla tengo que poner mi dedo pulgar para
que se detecte mi huella dactilar. Si otra persona intenta usar mi lapicera
recibe un shock eléctrico.
¿Quién se
atrevió a robar mi lapicera y como hizo para hacerlo? Esa es la pregunta,
cuando abrí mi cartuchera el martes 26 de Julio del 2002 a las 10:47 a.m. y mi
lapicera no estaba no grité ni lloré, solo me quedé muda y pálida hasta
desmayarme. Cuando desperté estaba rodeada de mis compañeros, tenía muchos
carteles pegados que decían cosas como “La loca de las lapiceras” “Sábado a la
noche fiesta con mi amiga la lapicera” “Ni las Bic me quieren”. Se lo tomaban
como un chiste, pero yo no, no sabían lo importante que una de esas era para
mí.
Tuve que
llamar al detective Martins, él no era el mejor de la zona pero cuando llamé a
Johnhansenn me dijo: “¿Usted cree que yo tengo tiempo para ese tipo de juegos?
Déjese de joder”. Igual Martins era un buen detective, no tanto como
Johnhansenn pero era responsable y generalmente resolvía adecuadamente los
crímenes (igualmente tuve que pagarle una gran cantidad de dinero para que
quiera trabajar en mi caso).
El 30 de
Julio organizamos un juicio en el comedor de la escuela. Contraté a un juez
para llevar a cabo esta corte. Después de varias preguntas hacia los
interrogados (mis compañeros y maestros) Agustín Fachón se declaró culpable.
Agustín era el “popular, simpático y payaso
del aula”, aunque yo no notaba ninguna de estas cualidades en él. Cuando dije
que estaba sentenciado a muerte (no a muerte, en realidad significaba ser
expulsado de la escuela porque el director no me había dejado electrocutar a
mis compañeros ni dar pastillas de muerte súbita) los demás me empezaron a
tirar comida, algunos agarraron mi cartuchera y la tiraron contra un paredón,
le saltaron encima hasta romper las lapiceras que se encontraban adentro. Me
enojé tanto que agarré una granada que traía en mi bolsillo y la activé, todos
los que estaban en esa escuela eran un fraude, me creían loca por querer tanto
a mis lapiceras y no estaban en lo cierto. Después de 3, 2,1 la escuela
explotó, todos los que estaban adentro murieron, inclusive yo.
Pensé haber
sido una chica con suerte, pero el culpable de haber robado mi lapicera no
había sido Agustín si no que Juan Cruz quién ese día estaba enfermo y no había
asistido a la escuela. Había explotado la escuela sin sentido.
Ahí fue
cuando me desperté, todas mis hojas de historia babeadas, solamente había sido
un sueño. Abrí los ojos y mi compañero de al lado se estaba rascando la axila
con mi lapicera Bic, levanté mi pierna para
darle una super patada ninja, me caí para atrás, me golpeé la cabeza tan
fuerte que estuve en estado vegetativo por 15 años. Cuando mejoré y me dieron el
alta, pude volver a casa, lo primero que hice fue ir a la librería a comprar
una lapicera, me dijeron que ya no las fabricaban más, y que solo quedaban
Faber Castell. No encontré mejor opción que escupirle en la cara al vendedor y
salir corriendo.
Lara Cejas Marcovecchio 3ro 2da
ResponderEliminarCorrecciones del texto original
Párrafo 2, renglón 6: “las profesoras me intentan de consolar pero casi nada funciona”, esa oración esta mal y la correcta es “las profesoras intentan consolarme, pero casi nada funciona”. El error en la redacción de esta oración es un uso abusivo de la preposición “de” y el pronombre “me” esta mal colocado. También se necesita una coma porque generalmente se pone coma delante de las proposiciones coordinadas adversativas introducidas por conjunciones como “pero”.
Párrafo 2, renglón 12: “eso si da lugar a uno”, esa oración esta mal y la correcta es “eso sí da lugar a uno”. Es un error de ortografía, sí (con tilde) es un adverbio de afirmación y es el que se necesita para esta oración.
Párrafo 3, renglón 1: “Pero nada de esto me va a suceder este año, porque como dije instale lo mejor en seguridad”, esa oración esta mal y la correcta es “Pero nada de esto me va a suceder este año, porque, como dije, instalé lo mejor en seguridad”. Esta oración necesitaba comas para que se la pueda considerar correcta, estas indican una pausa breve agregando un comentario dicho anteriormente.
Párrafo 3, renglón 1: “instale lo mejor en seguridad”, esa oración esta mal y la correcta es “instalé lo mejor en seguridad”. Es un error de ortografía, instalé lleva tilde porque es aguda y termina en vocal.
Párrafo 7, renglón 8: “una granada que traía en mi bolsillo y la active”, esa oración esta mal y la correcta es “una granada que traía en mi bolsillo y la activé”. Es un error de ortografía, activé lleva tilde porque es aguda y termina en vocal.