“Problemas
con el Alcohol”
El día que conocí a
John pude ver que era una persona alegre, bastante cínica y un poco loca, pero
alegre al fin. Últimamente se pasaba todo el día solo, encerrado en su cuarto.
No quería que nadie lo perturbara, ninguna interrupción, por lo que había cerrado
la puerta con llave y candado. La semana pasada fui a visitarlo, pero él se molestó. Me gritó que me fuera.
-¡Andate, estoy ocupado! ¡Dejá de molestar!-
Luego, el silencio se hizo presencia. Furioso por la actitud de mi amigo, comencé a patear su puerta hasta tirarla abajo. Al entrar noté algo realmente extraño. Su cama estaba fuera de lugar y en el piso había una especie de puerta que parecía la entrada a un sótano. Bajé por la oscura y sombría escalera hasta que finalmente divisé una potente luz. Escuché la voz de mi amigo a lo lejos, y también la de alguien más. Al llegar al sótano vi a John conversando con un gigante hombre verde de pelo negro, con tornillos al costado de la nuca, con aspecto monstruoso.
-¿Pero qué hacés acá? ¿Cómo entraste?-.
-Mirá, yo…-
-Ya no importa, has descubierto mi secreto. Éste es Frankenstein. Su creación fue un trabajo duro y el motivo por el que le he dado la vida fue por aburrimiento. Me siento muy solo últimamente y nadie puede entenderme. La única función que tiene es, además de moverse y tomar alcohol, conversar conmigo, nada más. Aunque es conveniente que no lo molestes... Tiene mucho carácter-.
El abominable monstruo me miró con sus penetrantes ojos y me sonrió.
-Así que este es tu secreto ¿eh? Pues te prometo mi silencio-.
Pasado un mes empezamos a juntarnos los tres cada vez más. Las tardes y noches eran interminables, siempre riendo y tomando alcohol hasta desplomarnos en el piso. Pero algo raro le pasaba a Frankenstein. Su sonrisa se borraba poco a poco.
Tres días después recibí una llamada de John. Estaba llorando. Fui hasta su casa para ver qué había pasado. Al entrar, el gigantesco hombre verde estaba caído sobre el sillón, con vómito en su cara y en la ropa.
-Murió alcoholizado- Dijo John.
-Bueno, no importa, nos tenemos a nosotros. Vamos a ser dos, como antes-. Le dije yo.
-¡No, yo sin él no puedo vivir!
Dos segundos después, mi amigo se había ahorcado. Yo me había quedado solo.
Salí afuera con una copa de vino en mi mano, llorando. Con un inmenso dolor en el pecho, alcé la mirada al cielo y grité: ¡Beberé todo el alcohol del mundo por ustedes dos, amigos míos!
Juan Voria.
ResponderEliminarErrores en mi parodia:
Oración 1: Se quitó una coma antes del conector "Y".
Oración 2:Error léxico.
Oración 3: Error en tiempos verbales.
Oración 6: Cambios de Tuteo a Voceo.
Oración 10: Error léxico.
Oración 13: Cambios de Tuteo a Voceo.
Oración 15: Verbo "mirá" sin tilde.
Oración 22: Exclamación "eh" sin signos exclamativos.
Oración 23: Error de estructura (Al cabo de un mes--->Pasado un mes).