jueves, 9 de agosto de 2012

Federico Zurita


“La pregunta de Elvis”


Elvis Cochuelo estaba encerrado en su habitación, solo. Sus padres lo habían castigado por romper el lápiz negro que llevaba a la escuela.
“Sólo un par de horas más, y podré salir a jugar afuera con mis amigos”, pensó.
Pero si no hubiera sido porque él lo admitió, sus padres nunca hubieran sabido la verdad. Para ellos, Elvis era un santo, no un niño travieso como los demás. Pensaban que quien había roto el lápiz había sido su amiga Ana Conda, cuando venía a su casa a tomar la merienda.
Pero Elvis gritó que él era quien lo había roto, por lo que sus padres decidieron castigarlo encerrándolo en su habitación durante una semana. Luego le preguntaron por qué admitió que fue él quien rompió el lápiz, pero Elvis no contestó.
“No lamento haber admitido que rompí el lápiz, pero a veces me pregunto: ¿Quién lo rompió?”, pensó Elvis.

1 comentario:

  1. El cuento es algo bizarro, pero original! Mi personaje es algo raro también, es la doble personalidad que toma Elvis. Cuando él se queda solo en la casa, su personalidad da un giro de 180 grados y se vuele lo opuesto a lo que es, y al pasarse ese tiempo, al volver a ser normal, no se acuerda lo que pasó en ese instante. Entonces eso es lo que pasó, Elvis se quedó solo en su casa y su doble personalidad cobro vida en ese instante y quebró el lápiz. Yo llamaría al cuento “Mi otro yo”

    Dasha Orejova

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