“Pie
Grande”
Todos
temían por él. Desde hacía ya generaciones, su leyenda había cautivado y
aterrorizado a cualquiera que la oía. Más aún en un pueblo llamado Nionpé, al
norte de Canadá, donde todo, absolutamente todo, estaba relacionado con Pie
Grande, a tal extremo de que algunas parejas llamaban a sus niños Piecito o Bigfoot.
Le
dedicaban una semana completa, durante
la que se disfrazaban como él, imitaban sus movimientos y hasta se comunicaban
como pensaban que él lo hacía, emitiendo sólo vocales en conjunto con gritos
muy agudos.
En
realidad, nadie nunca lo había visto, o según algunos pueblerinos sí, pero no
tenían prueba alguna.
Al
terminar una de esas semanas, cuando ya todos volvían a sus casas por la noche,
presenciaron una sombra, una enorme sombra por el sendero que conducía a la
calle principal de Nionpé. Los pueblerinos quedaron inmovilizados, dando por
hecho que era la sombra del mismísimo Pie Grande. Hasta los más pequeños se
quedaron a observar, a tratar de ver, por primera vez, al gran y temible Pie
Grande.
Al
mismo tiempo que la sombra se acercaba, iba reduciendo su tamaño, hasta llegar
a convertirse en una sombra de no más de 1,10 metros. Sin dejar que los
habitantes pudieran asociar esa pequeña sombra con algo, de detrás de un
arbusto saltó un niño robusto, muy peludo, y al ver que todos lo miraban,
comenzó a gritar desaforadamente, tratando de causar miedo: -¡Soy Pie Grande!
¡Teman, griten, corran, háganse en los pantalones del susto!-
Los
pueblerinos lo miraron y soltaron nada más que carcajadas, algunos se caían de
la gracia que les había causado el pequeñín. El supuesto Pie Grande no veía la
razón por la cual se reían, así que comenzó a caminar por entre las personas,
con pisadas fuertes y torpes. Un niño de cuatro años aproximadamente le hizo
una zancadilla y éste tropezó muy fácilmente. Como era de esperarse, todos
comenzaron a reírse de nuevo, cada vez más y más fuerte. La gente le gritaba:
-¡Ayuda! ¡Pero qué miedo! ¡Corran, huyan del feroz monstruo!-
El
pequeño hazmerreír no pudo contener sus lágrimas y lloró desconsoladamente por
un largo rato. Aprovechando que estaba sensible, tres muchachitos de entre
cuatro y seis años lo agarraron y lo conservaron como una mascota; lo vestían
con ropa de niña y le hacían peinados. Así fue cómo Nionpé dejó de tener una
leyenda de la cual asustarse y comenzó a tener una mascota simbólica, a quien
llamaron “Piececito”.
Mi critica es que no coincide que la gente le tenga miedo a pie grande con que todos hagan un festival burlandose de el, pero el cuento me parecio muy bueno exepto esa parte que ya dije.
ResponderEliminar“Pie Grande”
Todos temían por él. Desde hacía ya generaciones, su leyenda había cautivado y aterrorizado a cualquiera que la oía. Más aún en un pueblo llamado Nionpé, al norte de Canadá, donde todo, absolutamente todo, estaba relacionado con Pie Grande, a tal extremo de que algunas parejas llamaban a sus niños Piecito o Bigfoot.
En realidad, nadie nunca lo había visto, o según algunos pueblerinos sí, pero no tenían prueba alguna de que el existiera.
Todos los años se celebraba el festival de la verdura, era cuando todas las personas se vestían de frutas y verduras, desde tomates hasta lechugas pero a mitad de la madrugada, presenciaron una sombra, una enorme sombra por el sendero que conducía a la calle principal de Nionpé. Los pueblerinos quedaron inmovilizados, dando por hecho que era la sombra del mismísimo Pie Grande. Hasta los más pequeños se quedaron a observar, a tratar de ver, por primera vez, al gran y temible Pie Grande.
A medida que se acercaba la sombra se iba agrandando y achicando a la vez, el “GRAN PIE GRANDE” no era más que un gordito rechonchito comiendo patas de pollo, los pueblerinos lo miraron y soltaron nada más que carcajadas, algunos se caían de la gracia que les había causado el gordito. El supuesto Pie Grande no veía la razón por la cual se reían, así que comenzó a caminar por entre las personas, con una gran sonrisa de oreja a oreja y mucho olor a comida. Un niño de cuatro años aproximadamente le hizo una zancadilla y este vomito su pata de pollo en la cara del niño. Como era de esperarse, todos comenzaron a insultarlo, pero él junto muchas fuerzas y largo un eructo tan grande che volaban patas de pollo por todo el pueblo y a la gente se le abría la boca tan grande que hasta se le veían las muelas de juicio. El gordito feliz volvió por donde vino, a su casa en el bosque. Aprovechando que la gente estaba descompuesta por su aterrador eructo robo comida de un almacén, tres muchachitos de entre cuatro y seis años lo agarraron de los pies pero este no hizo más que solo mirarlos y arrastrarlos mientras caminaba. Cuando llego a su casa en el bosque los nenes empezaron a llorar y él para que paren de hacerlo les metió a cada uno un pedazo de chocolate en la boca a cada uno.
Al otro día los nenitos volvieron muy felices al pueblo y les contaron a todos lo que pie grande les había dado, un gran pedazo de chocolate a cada uno. Desde ese día todos los niños de Nionpe fueron a llorar a la casa de pie grande para que les diera chocolate.
Comentario hecho por Bauti Di Tella
EliminarPodría haberle añadido más escenas cómicas o acciones que causaran gracia. También podría haberlo hecho más "ficcionado" y no simplemente relatando los hechos. Sería un MB.
ResponderEliminarLas correcciones:
Al final del primer párrafo, se anuló el paréntesis que decía "traducido al inglés" ya que es obvio.
Al comienzo del segundo párrafo se sacó el "Hasta" ya que sino parece como si se relacionara con lo anterior.
En la última oración del cuarto párrafo se agregaron comas para separar "por primera vez" de la oración y darle sentido.
Carla Coggiola