domingo, 26 de agosto de 2012

Belén Franzoni


Temblábamos del susto Ángeles y yo. Estábamos hambrientas, sucias y encerradas en ese calabozo hacía 8 horas. El pequeño demonio poseído nos tenía a ambas secuestradas. Chuky sólo se nos había acercado tres veces a hablarnos, pero siempre nos decía lo mismo: - Las tengo vigiladas pequeñas, y estén muy atentas porque las voy a hacer sufrir más que a ninguna de mis otras víctimas- y a la vez hacía girar un filoso cuchillo que tenía atado con una cinta al brazo. Cada vuelta del cuchillo en su mano era como un paro en el corazón para mí. Primero nos trajo una caja de arañas, después nos salpicó de sangre,  nos decía que nos estaba preparando para la gran venganza.
Pero tarde o temprano escaparíamos, Ángeles y yo estábamos seguras de eso. Lo único que nos faltaba era encontrar el momento justo en que Chuky no estuviera cerca del calabozo, o estuviera entretenido con otra cosa.
Ya habían pasado dos horas, según los cálculos de mi amiga, porque lo único que teníamos era la ropa puesta y nada más, él nos había sacado todo. Y como el muñeco no aparecía, decidimos que era el mejor momento para escapar. Abrimos el candado con un alambre y despacio fuimos hacia una puerta.
Chuky estaba ahí, mirando una telenovela y llorando más que un bebé. Lloraba y se secaba con un pañuelito, sentado sobre un sillón agarrándose las rodillas. Al costado de la silla había una pila de pañuelitos. Nunca hubiese imaginado que un ser como éste tenía algo de sentimientos, y menos por una novela romántica de la televisión.
Nos quedamos unos segundos mirándolo sorprendidas, pero después continuamos con nuestro plan para escapar. Pasamos en punta de pie hasta la próxima puerta y logramos escapar de ese horrible lugar, sanas y salvas. 

1 comentario:

  1. Correciones:

    Se cambió la frase "a mi amiga y a mi"por la palabra "ambas", error de redundancia.

    "Lo único que nos faltaba era encontrar el momento justo en que Chuky no estuviera cerca del calabozo, o estuviera entretenido con otra cosa" Faltó la coma entre calabozo y estuviera, uso incorrecto de signos de puntuación.

    "...Chuky nos había sacado todo". Se reemplazó el sustantivo Chuky por el pronombre el, error de redundacia.

    Nos quedamos unos segundos mirándolo sorprendidas, pero después continuamos con nuestro plan para escapar." Faltó la coma entre sorprendidas y pero, error en el uso de los signos de puntuación.

    "Nunca hubiese imaginado que un ser como Chuky...". Se reemplazó el sustantivo Chuky por el pronombre éste, error de redundancia.

    Belén Franzoni

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