jueves, 9 de agosto de 2012

Agustina Calvet



“¿Quién fue?”
Todo ocurrió aquella noche. Allí estaba yo, un simple payaso, inocente y divertido, que no merecía ser “culpable” y recibir semejante castigo. Esa noche fue una de las peores y eso que soy un payaso difícil de entristecer.
Me encontraba en el circo con Juan Carlos, el joven malabarista, la bella y delicada equilibrista, María Juana, Pablo el entrenador de los animales y el vendedor de gaseosas y pochoclos que, si mal no recuerdo, se llamaba Ramón. Todo ocurrió aquella noche luego del ensayo previo al show; yo estaba muy enojado porque alguien había robado mi torta de limón que utilizaría para un acto en mi escena, esa fue la causa por la cual el show de esa noche se canceló y provocó que hoy yo esté aquí encerrado.  
Mi torta de limón, preparada con tanto amor aquella mañana, había sido usurpada por algún extraño. Apenas noté que la torta no se encontraba en la heladera, corrí hacia el escenario en donde todos estaban ensayando y comencé a gritar desesperadamente para encontrar un culpable. Los artistas se asustaron mucho, comenzaron todos a correr porque no comprendían lo que me ocurría y es por eso que escaparon, menos María Juana, Juan Carlos, Pablo y Ramón que se quedaron junto a mí consolándome un poco. Admito que estaba muy desesperado.
Todavía nadie declaró un verdadero culpable porque creyeron que estaba loco; no es que haya perdido mi espíritu de payaso estando aquí en esta salita blanca que no tiene ni un poco de alegría pero es que soy un poco resentido.
El primer sospechoso fue Pablo. En un principio creí que él les había dado mi torta de limón a sus animales. Lo culpaba a él porque un día anterior había estado diciendo que no tenía más alimento para sus animales y era lógico que quizás un buen pastel de limón le iría bien. Pero luego cambié de opinión, que hoy todavía sostengo. Sabía que esa carita tan delicada ocultaba algo. Mi último sospechoso fue María Juana. Yo la vi… Yo la vi observándome mientras hacía la torta y sé muy bien que me miraba con deseo de probarla. Admito que estaba enamorado de ella por lo cual sabía todos sus gustos y uno de ellos era el limón.  La segunda evidencia fue que María Juana había usado, a eso de las 19:30 horas, un par de cubiertos y un plato que no me dejó ver; seguramente porque tenían crema de mi torta de limón.
Me arrepiento de muchas cosas, en un principio culpé a Pablo pero apenas me enteré que  María Juana podría haber sido la culpable decidí una de las peores cosas en mi vida, declararme culpable. Todos creyeron que yo estaba loco y es por eso que hoy me encuentro aquí, vestido de blanco en una habitación blanca. Quién iba a pensar que un payaso realmente estaba loco, sin embargo estaba loco de amor.

1 comentario:

  1. Correcciones:
    Párrafo 2, oración nº 1:
    "…que, si mal no recuerdo, se llamaba Ramón…" Error de concordancia, porque el uso y la expresión correcta es "...si mal lo recuerdo..."

    Párrafo 2, oración nº 1:
    La parte que dice: "…que, si mal no recuerdo, se llamaba Ramón…" va entre comas porque es una aclaración, por lo tanto es una aposición.

    Párrafo 5, oración nº 8:
    "…fue que María Juana había usado, a eso de las 19:30…" Error de puntuación, hay una coma para marcar una pausa.

    Parrafo 5, oración nº 8:
    "…que no me dejo ver; seguramente…" Error de puntuación, hay un punto y coma para marcar una pausa y unir las dos ideas que se relacionan.

    Agustina Calvet.

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