Cuando
mi esclava me ayudó a quitar el sillón, Benjamín abrió la puerta muy nervioso e
hizo pasar al huésped. No se por qué, pero Benjamín dijo que necesitaba ir a su cuarto a
cambiarse para mi fiesta.
Yo
pensé que el alcalde venía por mi gran fiesta, pero me di cuenta, que venía por
mi hijo. Me contó que había cometido muchos delitos y que debía ir a la cárcel.
Todavía no entiendo lo que él me dijo de Benjamín.
Fui
a verlo luego de media hora encerrado en su cuarto. Cuando abrí la puerta, vi
que se estaba escapando por la ventana; y entonces le grité, pero creo que no
me escuchó porque salió corriendo. El alcalde lo persiguió por tres cuadras y
yo me quedé sentadita en la cama de Benja. Cuando el alcalde volvió a mi casa,
lo vi con sangre en sus manos. Yo me reía de los nervios, pero él me dijo que
no pasaba nada y que me quede tranquila. Una semana después vi en el noticiero
que un chico joven, había sido asesinado.
Yo
estoy tranquila que no es Benja porque él está preso. Eso creo…
Lara Cejas Marcovecchio: Me parece que este trabajo merece ser calificado como "muy bueno". En mi opinión es bastante creativo e imaginativo, sin llegar al punto en que la historia se vuelva incoherente. Tranquilamente podría haber sido así el final de la historia original. No lo calificaría como excelente porque quizás podría haber utilizado un lenguaje mas formal, aún así me encantó.
ResponderEliminarLara Cejas Marcovecchio: Si tuviese que ponerle un título a este trabajo, definitivamente lo llamaría: "Ilusamente".
ResponderEliminarVictoria Gómez Viñao:
ResponderEliminarMe pareció interesante que se Doña Concepción se halla enterado de la verdad. Y también me gustó el tema del asesinato. Muy Bueno el relato.