martes, 26 de junio de 2012


DASHA OREJOVA
 Estaba a horas de mi cumpleaños, terminando de preparar los últimos detalles, estaba muy entusiasmada. Por suerte, la mulata ya había terminado de confirmar las asistencias a mi fiesta de cumpleaños, eso me entusiasmó mucho más.
Noté algo, algo que me inquietó bastante. Benjamín, mi amado hijo, se veía nervioso y muy estresado, con miedo. Me atreví a preguntarle qué le pasaba. Él, como siempre, me contestó cortante. Esta vez no me dejé faltar el respeto, fui y le volví a preguntar qué era lo que le pasaba. Benjamín, muy angustiado, me dijo que se tenía que ir, partir hacia el Norte, en este mismo instante. Yo no entendí nada, me puse mal y a la vez no sabía que no lo iba a dejar irse, no para mi cumpleaños.
 Cuando él entró a su cuarto para agarrar sus cosas y partir, agarré la llave de su cuarto y lo encerré ahí. Me quedé más tranquila, mi hijo iba a estar en mi fiesta de cumpleaños.
Me asomé por la ventana y vi que el primer invitado ya estaba llegando, era el alcalde de segundo voto. A la vez, vi que mi hijo se escapaba por la ventana. Qué triste me puso. Pero, por alguna razón, el alcalde lo persiguió, lo tiró al suelo y llamó a la policía. “Qué raro” pensé. Me puse a pensar qué podía hacer, y llegué a la conclusión de que no quería vivir más así, ahora con mi hijo muy lejos de mí, yo sin plata para poder sacarlo de la cárcel, no quería vivir más así.
Ese fue mi último cumpleaños, número 50.                     

2 comentarios:

  1. Dasha: Se puede contemplar un error de redundancia en la primer oración del primer párrafo y la del segundo. Hay algunos errores en los tiempos verbales pero muy pocos. Me pareció un texto completo e interesante. Le diste a la historia un final original. Excelente!
    Camila Marano

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  2. A este relato lo titularía "Sobre-protectora"
    Camila Marano

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