DASHA OREJOVA
Noté algo, algo que
me inquietó bastante. Benjamín, mi amado hijo, se veía nervioso y muy
estresado, con miedo. Me atreví a preguntarle qué le pasaba. Él, como siempre,
me contestó cortante. Esta vez no me dejé faltar el respeto, fui y le volví a
preguntar qué era lo que le pasaba. Benjamín, muy angustiado, me dijo que se
tenía que ir, partir hacia el Norte, en este mismo instante. Yo no entendí
nada, me puse mal y a la vez no sabía que no lo iba a dejar irse, no para mi
cumpleaños.
Cuando él entró a su cuarto para agarrar sus cosas
y partir, agarré la llave de su cuarto y lo encerré ahí. Me quedé más
tranquila, mi hijo iba a estar en mi fiesta de cumpleaños.
Me asomé por la
ventana y vi que el primer invitado ya estaba llegando, era el alcalde de
segundo voto. A la vez, vi que mi hijo se escapaba por la ventana. Qué triste
me puso. Pero, por alguna razón, el alcalde lo persiguió, lo tiró al suelo y
llamó a la policía. “Qué raro” pensé. Me puse a pensar qué podía hacer, y
llegué a la conclusión de que no quería vivir más así, ahora con mi hijo muy
lejos de mí, yo sin plata para poder sacarlo de la cárcel, no quería vivir más
así.
Ese fue mi último cumpleaños, número 50.
Dasha: Se puede contemplar un error de redundancia en la primer oración del primer párrafo y la del segundo. Hay algunos errores en los tiempos verbales pero muy pocos. Me pareció un texto completo e interesante. Le diste a la historia un final original. Excelente!
ResponderEliminarCamila Marano
A este relato lo titularía "Sobre-protectora"
ResponderEliminarCamila Marano