martes, 26 de junio de 2012

Clara Bosaz

Benjamín, mi hijo, últimamente estaba muy misterioso, pero igual le encargué que repartiera las invitaciones para la fiesta que yo misma iba a realizar.
Quería que todo fuera perfecto, como el nombre de la fiesta lo indicaba “El Patio iluminado”, todo allí tenía que estar iluminado, asique tuve que comprar todo tipo de velas, velones, faroles y farolitos.
Luego de hacer todos los preparativos con ayuda de la mulata, llego Benjamín muy apurado y me advirtió sobre mis plumas rojas desflecadas, como si eso tuviera algo de extraño y me comentó que no podía asistir a mi fiesta, la que su propia madre venia organizando hace tiempo. No, no lo comprendí, ni yo no los jilgueros que no paraban de decirme que tenía que hacer algo al respecto. No me quedó mas opción que, con ayuda de la mulata, encerrarlo en su cuarto. Allí se quedó él, no iba a permitir que se fuera.
Terminé con los últimos detalles y justo entro el primer invitado, nada más y nada menos que el señor alcalde, me sentía tan orgullosa y nerviosa al mismo tiempo que me dirigí al cuarto de Benjamín para que él recibiera al huésped.
Al entrar al cuarto de Benjamín, no podía creer lo que veía, él no estaba. Lo único que había era una nota y la ventana abierta, se había escapado y yo no sé por qué…

3 comentarios:

  1. Está muy bien redactado y claro. Sería bueno que hubiera sido un poco más extenso y hubiera tenido algún diálogo entre los personajes. Muy bueno.
    Kathya Pretz

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  2. Agustina Calvet.
    Muy bueno.
    Me gusto mucho porque pude comprender lo que se quiso explicar y note la otra mirada, es decir la de Doña Concepción.
    Estaría bueno que pongas mas detalles de la fiesta u otras características para darnos cuenta que Doña Concepción esta loca.

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  3. Título: Yo no se por qué

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