-Doña Concepción, le he traído su café y el diario- Me dijo Juana mi
mulata
-¡Aaah! ¡Muchas gracias Juana! ¿Sabes? Últimamente mi hijo esta
trayendo más plata a la casa.
-¡Sii sii! Yo también me eh dado cuenta. Para mi que ya se pueden
llamar de la alta sociedad jijijiji.-
-¡Ja! ¡Es cierto! Desde ahora por ser de la alta sociedad deberías de
traerme el desayuno a la cama y unas flores para alegrarme el día.- dije
orgullosa
Bebí mi café y me llevé
el diario a mi habitación. – ¡mi vida no es nada interesante!-pensé mientras Leia
el diario -a ver si a alguien al menos le ocurrió algo interesante…
¡Cielos! Ni a las personas
desconocidas les ocurren cosas buenas! El diario ya me aburrió, mejor le diré a
Juana que no lo compre más- pensé
Me cambié el pijama
por ropa normal, así podría salir a dar un paseo a ver si algo ocurrirá.
-¿Doña Concepción a dónde
va?- me gritó Juana desde la puerta
-Meh, estoy aburrida
quiero divertirme! aún soy joven- La mulata hizo una mueca
-No se haga daño por
favor, ¡no es tan joven como usted cree!- me volvió a gritar. No le di importancia
y seguí mi camino.
Pasé por el parque,
por la tienda del vecino y por último, la verdulería.
-Doña Concepción,
buenos días.- escuché detrás mio. Eran Doña Esmeralda y Doña Sofía, las chusmas
del pueblo.
-Buenos días Doña
Esmeralda y Doña Sofía, ¿como están?.-
-Nostras perfectas
pero… ¿y usted? ¡Parece que no se levantó con buena pinta! .- dijo Doña Sofía
-¿Buena pinta? Mal no
me siento, solo aburrida.-
-¿Segura? Entonces si
se encuentra bien debería de saber que su cara se parece a la de un payaso. Tendría
que tener más cuidado a la hora del maquillaje.- Dijo Doña Esmeralda con
intensiones de molestarme
-Pffff, si estoy
hermosa. ¡Tu eres la que se ve mal! eres como una vieja de 90 años, en cambio
yo soy joven y linda.-
-¡Jajajajaj!-
largaron la carcajada las dos señoras –está bien, está bien, como tu quieras- decía
Doña Sofía entre carcajadas
-¡Dios!- pensé –¡qué
molestas! Quiero cerrarles la boca de una manera épica... ¡ya sé!-
-¡Jum!, al menos ya
sé que no deberé de invitar a estas chusmas a mi gran fiesta del sábado- dije
mientras me daba la espalda lista para volverme a mi casa.
-¿Fiesta? ¿Qué
fiesta?.-
Me fui de inmediato
ignorando a las dos. Llegué a casa, Juana empezó a regañarme, pero la ignoré también.
Entré a mi habitación
y me miré al espejo.
-¡Hacela! ¡La fiesta!
Así hacés que sepan que sos de la alta sociedad- escuché una voz
-¿Qué? ¿Quien dijo
eso?- dije
-¡Yuuju! ¡Acá! – Dijo
una voz de el espejo –jijijiji, creo que deberías de hacer YA las invitaciones
para la fiesta- mi reflejo me insistía
-¡Ah! ¡Hola! ¡hace
mucho que no me hablabas! ¡tanto tiempo!-
-Sisisisi hola hola, ¡hacé
las invitaciones!- seguía insistiendo
-¡Bueno bueno!-
Bajé las escaleras y empecé
a buscar rápido la ayuda de Juana.
-¡No la encuentro!-
me dije – JUAAANAA AYUDAA! AYUUDA! –grité
*tap* *tap* empecé a
escuchar.
-¡Doña! ¿¡Qué ocurrió!?
¿¡Se encuentra bien!?-
-¡sí! Debés ayudarme
con mi fiesta y con las invitaciones!.-
-¿Fiesta?.- me
preguntó
-Bien, ya está todo
perfecto para la fiesta, solo falta que empiecen a llegar los invitados- me
dije a mi misma en voz alta
-¡Va a ser la mejor
fiesta que haya habido! Incluso invitamos al Cura de la Iglesia y al Alcalde- me respondía
Juana
-Juana, tú ve a acomodar
las cosas afuera e iluminá un poco el patio que yo me voy a ir a arreglar-
ordené
-Estás hermosa
amiga!- me decía mi reflejo
-Lo sé, lo sé-
-¿Uh?, ¡mirá! ¿Por
qué no te pones esas plumas? Son lindas.-
-Que buena idea, las
usaré con mi nuevo vestido-. Pensé.
Bajo, voy al patio y
encuentro a mi hijo.
-¡Hijo mio! Te
quedarás a la fiesta ¿no?-
-Lo siento madre debo
irme, estoy apurado-
-¡No te irás! Quédate
aquí.- y lo encerré con ayuda de Juana en una habitación
*ding* *dong* -¡Oh!
¡Un invitado! Vamos Juana, vamos a darle la bienvenida-
-Hola Sr.Alcalde y compañía,
bienvenidos.- dijo Juana
-¡Bienvenidos! Siéntanse
como en casa. Espere que busque a mi hijo para que los salude.-
Abrí la puerta y tomé
a Benjamín de la mano y lo llevé a la puerta.
-¡que me tengo que ir
madre!- rezongaba
-¡Alguien vino! ¿Viste?
Yo te lo dije. Él es mi hijo Benjamín- era la línea que espere todo el día
decir
-¡Hey no huyas
criminal!- gritó el alcalde
De repente todos mis
invitados salieron corriendo, incluso Benjamín!
-Pero que mal
educados esta gentuza- rezongué
-Señora, parecía que
lo estaban persiguiendo a el Señor Benjamin- dijo Juana
-No importa ya,
sigamos esperando a los otros invitados que deben de estar por llegar.
-¡Vaya! Al final
nadie vino a mi fiesta-
-No se preocupe, debe
ser porque estaban ocupados- dijo Juana mientras me traía un café y el diario a
la cama como habíamos acordado
Frustrada, comencé a
leer el diario
-¡Juana! ¡Arrestaron
a Benjamin! ¡Aquí aparece escrito!- grité desde mi cama
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