martes, 26 de junio de 2012

Macarena Sola


-Doña Concepción, le he traído su café y el diario- Me dijo Juana mi mulata
-¡Aaah! ¡Muchas gracias Juana! ¿Sabes? Últimamente mi hijo esta trayendo más plata a la casa.
-¡Sii sii! Yo también me eh dado cuenta. Para mi que ya se pueden llamar de la alta sociedad jijijiji.-
-¡Ja! ¡Es cierto! Desde ahora por ser de la alta sociedad deberías de traerme el desayuno a la cama y unas flores para alegrarme el día.- dije orgullosa
Bebí mi café y me llevé el diario a mi habitación. – ¡mi vida no es nada interesante!-pensé mientras Leia el diario -a ver si a alguien al menos le ocurrió algo interesante…
¡Cielos! Ni a las personas desconocidas les ocurren cosas buenas! El diario ya me aburrió, mejor le diré a Juana que no lo compre más- pensé
Me cambié el pijama por ropa normal, así podría salir a dar un paseo a ver si algo ocurrirá.
-¿Doña Concepción a dónde va?- me gritó Juana desde la puerta
-Meh, estoy aburrida quiero divertirme! aún soy joven- La mulata hizo una mueca
-No se haga daño por favor, ¡no es tan joven como usted cree!- me volvió a gritar. No le di importancia y seguí mi camino.
Pasé por el parque, por la tienda del vecino y por último, la verdulería.
-Doña Concepción, buenos días.- escuché detrás mio. Eran Doña Esmeralda y Doña Sofía, las chusmas del pueblo.
-Buenos días Doña Esmeralda y Doña Sofía, ¿como están?.-
-Nostras perfectas pero… ¿y usted? ¡Parece que no se levantó con buena pinta! .- dijo Doña Sofía
-¿Buena pinta? Mal no me siento, solo aburrida.-
-¿Segura? Entonces si se encuentra bien debería de saber que su cara se parece a la de un payaso. Tendría que tener más cuidado a la hora del maquillaje.- Dijo Doña Esmeralda con intensiones de molestarme
-Pffff, si estoy hermosa. ¡Tu eres la que se ve mal! eres como una vieja de 90 años, en cambio yo soy joven y linda.-
-¡Jajajajaj!- largaron la carcajada las dos señoras –está bien, está bien, como tu quieras- decía Doña Sofía entre carcajadas
-¡Dios!- pensé –¡qué molestas! Quiero cerrarles la boca de una manera épica... ¡ya sé!-
-¡Jum!, al menos ya sé que no deberé de invitar a estas chusmas a mi gran fiesta del sábado- dije mientras me daba la espalda lista para volverme a mi casa.
-¿Fiesta? ¿Qué fiesta?.-
Me fui de inmediato ignorando a las dos. Llegué a casa, Juana empezó a regañarme, pero la ignoré también.
Entré a mi habitación y me miré al espejo.
-¡Hacela! ¡La fiesta! Así hacés que sepan que sos de la alta sociedad- escuché una voz
-¿Qué? ¿Quien dijo eso?- dije
-¡Yuuju! ¡Acá! – Dijo una voz de el espejo –jijijiji, creo que deberías de hacer YA las invitaciones para la fiesta- mi reflejo me insistía
-¡Ah! ¡Hola! ¡hace mucho que no me hablabas! ¡tanto tiempo!-
-Sisisisi hola hola, ¡hacé las invitaciones!- seguía insistiendo
-¡Bueno bueno!-
Bajé las escaleras y empecé a buscar rápido la ayuda de Juana.
-¡No la encuentro!- me dije – JUAAANAA AYUDAA! AYUUDA! –grité
*tap* *tap* empecé a escuchar.
-¡Doña! ¿¡Qué ocurrió!? ¿¡Se encuentra bien!?-
-¡sí! Debés ayudarme con mi fiesta y con las invitaciones!.-
-¿Fiesta?.- me preguntó

-Bien, ya está todo perfecto para la fiesta, solo falta que empiecen a llegar los invitados- me dije a mi misma en voz alta
-¡Va a ser la mejor fiesta que haya habido! Incluso invitamos al Cura de la Iglesia y al Alcalde- me respondía Juana
-Juana, tú ve a acomodar las cosas afuera e iluminá un poco el patio que yo me voy a ir a arreglar- ordené
-Estás hermosa amiga!- me decía mi reflejo
-Lo sé, lo sé-
-¿Uh?, ¡mirá! ¿Por qué no te pones esas plumas? Son lindas.-
-Que buena idea, las usaré con mi nuevo vestido-. Pensé.
Bajo, voy al patio y encuentro a mi hijo.
-¡Hijo mio! Te quedarás a la fiesta ¿no?-
-Lo siento madre debo irme, estoy apurado-
-¡No te irás! Quédate aquí.- y lo encerré con ayuda de Juana en una habitación
*ding* *dong* -¡Oh! ¡Un invitado! Vamos Juana, vamos a darle la bienvenida-
-Hola Sr.Alcalde y compañía, bienvenidos.- dijo Juana
-¡Bienvenidos! Siéntanse como en casa. Espere que busque a mi hijo para que los salude.- 
Abrí la puerta y tomé a Benjamín de la mano y lo llevé a la puerta.
-¡que me tengo que ir madre!- rezongaba
-¡Alguien vino! ¿Viste? Yo te lo dije. Él es mi hijo Benjamín- era la línea que espere todo el día decir
-¡Hey no huyas criminal!- gritó el alcalde
De repente todos mis invitados salieron corriendo, incluso Benjamín!
-Pero que mal educados esta gentuza- rezongué
-Señora, parecía que lo estaban persiguiendo a el Señor Benjamin- dijo Juana
-No importa ya, sigamos esperando a los otros invitados que deben de estar por llegar.

-¡Vaya! Al final nadie vino a mi fiesta-
-No se preocupe, debe ser porque estaban ocupados- dijo Juana mientras me traía un café y el diario a la cama como habíamos acordado
Frustrada, comencé a leer el diario
-¡Juana! ¡Arrestaron a Benjamin! ¡Aquí aparece escrito!- grité desde mi cama

No hay comentarios:

Publicar un comentario