Ya está todo
listo para mi fiesta de cumpleaños, acá acompañada de mi vaca voladora color
púrpura, estamos haciendo las invitaciones mientras mi gato me habla y mis
duendes me sirven té. Una vez terminadas las tarjetitas me puse a cocinar con
las vecinas y con las jirafas mientras mulata me ordenaba el patio y lo
iluminaba con velas, yo terminé de cocinar y ayude a mulata con la decoración
del patio con flores.
En ese preciso
instante entra mi hijo, apurado por irse al norte.
Yo me rehusé a
que se fuera, él me dijo que estaba apresurado, entró a su cuarto y empezó a
revolver sus cosas e hizo su bolso de viaje. Hablando con mi hada llegamos a la
conclusión que sería buena idea encerrarlo, para que no se escapara entonces,
con mulata, le pusimos un sillón en la puerta y me fui a recibir al primer
invitado junto a mi vaca voladora y mi pony.
Cuando ubiqué al
invitado en una mesa, las jirafas lo atendían, con ayuda de mulata sacamos el
sillón de la puerta de mi hijo, para que salude a el invitado, pero este lo conocía
y llamo a la policía para que lo vengan a buscar. Cuando la policía llego se lo
llevaron… ¡qué mal!, nadie se quedó a disfrutar de mi fiesta. Todos se
perdieron de la piñata y no se llevaron
la sorpresita… ¿Por qué se habrán llevado a mi hijo? ¿ y a donde quería
ir con tanta prisa? Será un misterio saberlo, pobre de mí fiesta, fue un
fracasa…
genial texto, el agregado de la vaca voladora , el gato parlante y los duendes , da a entender claramente que esta persona sufria algun trastorno psicologico. me gusto mucho.
ResponderEliminarLuciano CanaleS Köenig