martes, 26 de junio de 2012

Carmela Paiola

Ya está todo listo para mi fiesta de cumpleaños, acá acompañada de mi vaca voladora color púrpura, estamos haciendo las invitaciones mientras mi gato me habla y mis duendes me sirven té. Una vez terminadas las tarjetitas me puse a cocinar con las vecinas y con las jirafas mientras mulata me ordenaba el patio y lo iluminaba con velas, yo terminé de cocinar y ayude a mulata con la decoración del patio con flores.
En ese preciso instante entra mi hijo, apurado por irse al norte.
Yo me rehusé a que se fuera, él me dijo que estaba apresurado, entró a su cuarto y empezó a revolver sus cosas e hizo su bolso de viaje. Hablando con mi hada llegamos a la conclusión que sería buena idea encerrarlo, para que no se escapara entonces, con mulata, le pusimos un sillón en la puerta y me fui a recibir al primer invitado junto a mi vaca voladora y mi pony.
Cuando ubiqué al invitado en una mesa, las jirafas lo atendían, con ayuda de mulata sacamos el sillón de la puerta de mi hijo, para que salude a el invitado, pero este lo conocía y llamo a la policía para que lo vengan a buscar. Cuando la policía llego se lo llevaron… ¡qué mal!, nadie se quedó a disfrutar de mi fiesta. Todos se perdieron de la piñata y no se llevaron  la sorpresita… ¿Por qué se habrán llevado a mi hijo? ¿ y a donde quería ir con tanta prisa? Será un misterio saberlo, pobre de mí fiesta, fue un fracasa…

1 comentario:

  1. genial texto, el agregado de la vaca voladora , el gato parlante y los duendes , da a entender claramente que esta persona sufria algun trastorno psicologico. me gusto mucho.
    Luciano CanaleS Köenig

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