martes, 26 de junio de 2012

Mariano Parra


Eran las 9:00hs y Benjamín no llegó, todo estaba listo, las velas, faroles por todos lados del patio. Estoy esperando que llegue toda la gente de la clase alta que invité. Pero mi hijo no llega.
-¿Quién viene ahí? ¿Mi hijo? (Se preguntó ella misma).
-Sí, si lo es.
Benjamín-: Hola madre
Doña Concepción: Mira como estás, vete a cambiar para la fiesta.
Benjamín entró a su cuarto y me dijo:-No puedo, me tengo que ir a otro lugar.
De repente vi a cuatro personas que se me acercaron y una de ellas era el alcalde y venía con tres animadores disfrazados de color azul y con medallas. Ellos me pidieron si podían ver a Benjamín.
Alcalde:- ¿Dónde está su hijo?
Doña concepción: En u cuarto.
Entonces mientras yo los llevaba hasta su cuarto me arreglaba el pelo. Cuando abrió la puerta Benjamín estaba saliendo de la ventana y subiéndose a un caballo, en ese momento el alcalde gritó.
¡Alto delincuente!
Le ordenó a sus animadores que le dispararan. Uno de esos tiros le pegó a mi hijo, él se cayó del caballo. Luego lo esposaron y se lo llevaron a la cárcel, gracias a eso mi fiesta se suspendió.
Doña concepción:- Qué triste estoy porque mi hijo está en la cárcel y nadie vino a mi fiesta.

1 comentario:

  1. Bien! En el relato se confunden los tipos de narradores, primero aparecen en primera persona, luego en tercera y nuevamente en primera. Tambien hay errores en los conectores y mucha redundancia. El contexto esta bien pero es confuso.
    Un titulo para este cuento podría ser:
    Una triste celebración.
    Valentina Quiroga

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