martes, 26 de junio de 2012

Santiago Trobbiani

El patio se encontraba iluminado, en las paredes se reflejaba la luz de las innumerables velas que adornaban el lugar.
La loca llevaba una maseta con geranios, con la ayuda de la mulata, cuando de pronto vi frente a mí a mi hijo Benjamín.
El pobre niño estaba nervioso, se tomaba la cabeza, tenía su capa colocada sobre su espalda, como dispuesto a salir de la casa. Le pregunté hacia donde iba y me respondió:
-Madre debó irme de la casa.
-No te puedes ir hoy y faltar a la gran fiesta que organicé para mi cumpleaños, le respondí:
-Madre quisiera estar contigo pero no podré porque vendrán a buscarme, siento vergüenza, no puedo explicarte el motivo, debo irme.
-Hijo mío, no sé la causa de tu angustia, pero siempre de protegí y te apoyé, y esta vez no será distinto.
Marchate, habrá otros cumpleaños en los que podremos estar juntos.
Con mis pelos de punta, le respondí mientras un fuerte dolor oprimía mi pecho.
Lo abracé fuertemente y bese su frente. Me quedé observando cómo se alejaba y su figura se confundía con la oscuridad del anochecer.

4 comentarios:

  1. Eugenia Fernández Bottaro
    El relato es muy bueno, fácil de entender y sin errores. Lo único que cambiaría sería el final, agregándole algo más de acción, posiblemente que al final los oficiales que lo perseguían lo encontraron o algo por el estilo, pero es muy bueno. Mi nota es Muy Bien.

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  2. El título que yo le pondría sería: "Simplemente me tengo que ir"

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  3. Juan Voria: Muy bueno el relato, algo corto, pero muy bueno en fin. Seguí así.
    PD: Falta la tilde en el verbo besé.

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  4. Juan Voria: El título que le pondría es: "El adiós"

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