Estaba
preparando todo para la fiesta de esa noche con la mulata, cuando mi hijo
Benjamín apareció. Le dije que se vistiera pero me dijo que no iba a estar, que
tenía que ir para el Norte. Insistí en que no se fuera pero no me hizo caso,
por lo que, con ayuda de la mulata, colocamos el pesado sillón contra la puerta
para que se quedara en la casa.
De
pronto entró el Alcalde de segundo voto escoltado por cuatro soldados del
Fuerte. Me puse a conversar un rato, y luego, con la mulata, quitamos el sillón
para que Benjamín recibiera al invitado. Pero el Alcalde, al ver a mi hijo,
ordenó a sus soldados que lo capturaran. Se marcharon inmediatamente con
Benjamín esposado.
Me
enviaba cartas semanalmente desde la cárcel, contándome cómo estaba todo y que,
en un par de días, sería liberado.
Muy bueno! :)
ResponderEliminarLa historia esta buena aunque un poco corta. El final es muy original. Para mi la nota es un "Muy Bien". Josefina Gunzinger
ResponderEliminarEl título que le pondría seria "El Secreto Rebelado", ya que al finalizar el cuento el hijo es llevado a la cárcel, sin saber su madre por que. Josefina Gunzinger
ResponderEliminarMe gusto el cuento, fijate en los signos de puntuacion. Muy bien.
ResponderEliminarBrenda Locher.