martes, 26 de junio de 2012

Luciano Canale

En el momento que preparaba mi morada para un festín, apareció Benjamín, mi hijo. Lo veía apresurado, como si quisiera escapar de algo o alguien. Le ordené que se vistiera  porque él sería el encargado de recibir a los invitados. Al terminar el me aclaró que no estaría esa noche, que debía viajar al norte. Cuando el ingreso a su cuarto, cerré su puerta con el sillón de Arequipa. Mientras tanto el arremetía con furia contra la puerta de cedro, gritaba y exigía que lo dejara salir. En ese mismo momento, el gobernador llegaba con 5 soldados del fuerte. El me pregunto por Benjamín, le contesté que estaba encerrado en el cuarto, en ese mismo momento, dos soldados quitaban el sillón de la puerta los otros 3 se enfilaban en la puerta y preparaban sus fusiles. Al ver esto, comencé a gritar y intente detener el fusilamiento, pero ya era tarde. Benjamín salió por esa puerta con locura, despavorido . En ese momento recibió 3 balazos y cayó muerto, sin vida. Ese día, un día que sería de fiesta y con mucho color, era el día en el que mi hijo, mi amado hijo perdería la vida.

2 comentarios:

  1. Bien. Yo creo que no tiene mucha imaginación el cuento, a lo que voy le agregaría mas "locura" para que parezca que doña concepción estaba relatando lo que vivió.Carmela Paiola

    Titulo:asegura mirar cuando corres

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  2. "...cayó muerto, sin vida." Me parece que "sin vida" no tendría que ir ya que es una obviedad, pero esta bueno igual.

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