Mi nombre es Alejandra Concepción, pero soy más
conocida como Doña Concepción. Ya soy bastante mayor, y no tengo ningún trabajo fijo, pero cuando
es necesario ayudo en la ciudad y hago obras de caridad. Soy delgada y mi pelo
es negro, aunque ya aparecieron un par de canas en mi cabeza. También me gusta
actuar, practico horas frente al espejo interpretando personajes. Estoy muy a
favor de la justicia y la igualdad de todas las personas (algo que no es muy
habitual, los esclavos abundan en esta ciudad).
Vivo sola, mi hijo Benjamín nunca fue muy apegado a
mí y generalmente no hablamos, por lo tanto no puedo decir mucho sobre su vida,
pero un día noté una actitud sospechosa en él y quise averiguar más.
Mi hijo hizo un largo viaje hasta llegar a un
descampado, ahí había una carreta y pude
ver varios negros dentro. Benjamín habló con el conductor y escuché que iba
rumbo a Mendoza. El conductor le pagó, entonces supe que mi hijo traficaba
negros. Después descubrí que también enviaba cueros y frutos.
No podía acusar a mi propio hijo con el alcalde,
pero quería que terminara .Entonces ideé un plan. Tomó mucho tiempo, porque
tuve que actuar como lunática frente a Benjamín y la mulata me cubrió para llevar
a cabo el plan. Le hice creer que un negro lo había delatado con el alcalde y
que la justicia lo perseguía. Un día hice una “fiesta”, decoré toda la casa,
hice invitaciones falsas, todo para que creyera que era una fiesta y que yo
pensaba que era verdadera. El alcalde iba a acudir a la fiesta y Benjamín
estaba al tanto de esto, entonces quería abandonar la casa y partir hacia el
norte, pero la mulata me ayudó a detenerlo y lo encerramos, trabando la puerta
con el sillón.
El alcalde de segundo voto llegó escoltado por
cuatro soldados del fuerte. Sonreí, mi plan fue un éxito. La esclava quitó el
sillón de la puerta para que Benjamín fuera visto. Mi hijo se desespero al
verlo, los soldados fueron directo a él con unas esposas. Yo tenía que hacer lo
correcto para la justicia sin importar lo que haya que hacer. Puse a mi propia
sangre tras las rejas pero hice el bien para la sociedad.
Excelente. Me encantó este relato ya que nosotros, los estudiantes, no esperábamos que Doña Concepción actuara de loca. Sofía Bonoris
ResponderEliminarJulián Cabezas
ResponderEliminarMuy bien
Julián cabezas
ResponderEliminartitulo: Plan para hacer justicia