Todo empezó con el día de mi fiesta yo estaba
muy inquieta moviendo cosas de acá para allá, ansiosa porque llegarán los
invitados. Cuando repentinamente lo vi a benjamín que se había olvidado, agarrandose
la frente, así que lo mandé rápido a cambiarse y el muy maleducado me dijo:
-Pareces un ave extraña que camina entre las
velas a saltitos.
Porque tenía unas plumas rojas en mi cabello y
cuando me terminó de decir, me comunicó que se tenía que ir. Le grité con todo:
-¡No te puedes ir! ¡No te vayas!
Me puse muy nerviosa y cuando entró a su
aposento lo encerré, le trabé la puerta y él me gritaba que no iba a haber
fiesta, que nadie iría, pero enseguida llegaron el alcalde de segundo voto y
cuatro soldados de frente, con la ayuda de mi mulata le quitamos el sillón con
el cual habíamos trabado la puerta para que saludara a mi invitado.
Cuando destrabe la puerta vi que la ventana
estaba abierta, busque a mi hijo por todos lados pero no lo encontré por lo que
salí corriendo a contarle al alcalde, que me respondió:
-¡Maldición! Muchachos vayan a buscarlo.
Me di cuenta de que mi hijo era contrabandista
de negros y que yo misma lo había condenado.
A las tres horas vino el alcalde, me comunicó
que lo habían encontrado pero que lo habían sentenciado de por vida. Me puse a
llorar y luego de 6 años, no me lo perdona, encima que voy todos los días a
verlo.
muy bien. Me gusto el cuento le hubiera cambiado la parte en la que dice encima que voy todo los días a verlo pero lo otro esta muy bien.
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