martes, 26 de junio de 2012

Federico Zurita

Estaba preparando todo para la fiesta de esa noche con la mulata, cuando mi hijo Benjamín apareció. Le dije que se vistiera pero me dijo que no iba a estar, que tenía que ir para el Norte. Insistí en que no se fuera pero no me hizo caso, por lo que, con ayuda de la mulata, colocamos el pesado sillón contra la puerta para que se quedara en la casa.
De pronto entró el Alcalde de segundo voto escoltado por cuatro soldados del Fuerte. Me puse a conversar un rato, y luego, con la mulata, quitamos el sillón para que Benjamín recibiera al invitado. Pero el Alcalde, al ver a mi hijo, ordenó a sus soldados que lo capturaran. Se marcharon inmediatamente con Benjamín esposado.
Me enviaba cartas semanalmente desde la cárcel, contándome cómo estaba todo y que, en un par de días, sería liberado.

4 comentarios:

  1. La historia esta buena aunque un poco corta. El final es muy original. Para mi la nota es un "Muy Bien". Josefina Gunzinger

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  2. El título que le pondría seria "El Secreto Rebelado", ya que al finalizar el cuento el hijo es llevado a la cárcel, sin saber su madre por que. Josefina Gunzinger

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  3. Me gusto el cuento, fijate en los signos de puntuacion. Muy bien.
    Brenda Locher.

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