Benjamín,
mi hijo, últimamente estaba muy misterioso, pero igual le encargué que
repartiera las invitaciones para la fiesta que yo misma iba a realizar.
Quería
que todo fuera perfecto, como el nombre de la fiesta lo indicaba “El Patio
iluminado”, todo allí tenía que estar iluminado, asique tuve que comprar todo
tipo de velas, velones, faroles y farolitos.
Luego
de hacer todos los preparativos con ayuda de la mulata, llego Benjamín muy
apurado y me advirtió sobre mis plumas rojas desflecadas, como si eso tuviera
algo de extraño y me comentó que no podía asistir a mi fiesta, la que su propia
madre venia organizando hace tiempo. No, no lo comprendí, ni yo no los
jilgueros que no paraban de decirme que tenía que hacer algo al respecto. No me
quedó mas opción que, con ayuda de la mulata, encerrarlo en su cuarto. Allí se
quedó él, no iba a permitir que se fuera.
Terminé
con los últimos detalles y justo entro el primer invitado, nada más y nada
menos que el señor alcalde, me sentía tan orgullosa y nerviosa al mismo tiempo
que me dirigí al cuarto de Benjamín para que él recibiera al huésped.
Al
entrar al cuarto de Benjamín, no podía creer lo que veía, él no estaba. Lo
único que había era una nota y la ventana abierta, se había escapado y yo no sé
por qué…
Está muy bien redactado y claro. Sería bueno que hubiera sido un poco más extenso y hubiera tenido algún diálogo entre los personajes. Muy bueno.
ResponderEliminarKathya Pretz
Agustina Calvet.
ResponderEliminarMuy bueno.
Me gusto mucho porque pude comprender lo que se quiso explicar y note la otra mirada, es decir la de Doña Concepción.
Estaría bueno que pongas mas detalles de la fiesta u otras características para darnos cuenta que Doña Concepción esta loca.
Título: Yo no se por qué
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