En un amplio salón se encuentra en su diván el importante empresario Juan María López. Delante de él hay una estufa de mármol en donde estaba encendido un acogedor fuego, sin embargo, esto no es suficiente para contrarrestar el frio que reina en la habitación. A su derecha una mesa pequeña de roble en la cual se encuentra un vaso con whisky seco.
López suspira, claramente algo le está molestando, estaba a punto de tomar su vaso cuando un celular comienza a sonar, suspira otra vez, saca su i-phone del bolsillo de su bata granate y atiende, era su esposa. La expresión de López cambia, ahora pasa de estar preocupado a estar molesto.
López suspira, claramente algo le está molestando, estaba a punto de tomar su vaso cuando un celular comienza a sonar, suspira otra vez, saca su i-phone del bolsillo de su bata granate y atiende, era su esposa. La expresión de López cambia, ahora pasa de estar preocupado a estar molesto.
-Querido perdón que te moleste, pero…-
-¿Qué querés?- La interrumpe López
-Es que llegó un hombre que quiere presentarse para ayudar en la cocina, ya sabes porque tuvimos que echar al anterior-
- Si, ya sé- López corta la llamada y oprime un botón rojo que se encuentra también en la mesa de roble. Apenas López presiona el botón, entra un hombre de espalda ancha vestido de traje, se para erguido a dos pasos de la puerta.
-¿Me llamó señor?-
-Sí Luis, hacé pasar al hombre que vino para ayudar en la cocina-
-Está bien señor- El mayordomo se dispone a marcharse cuando López agrega,
-Espera, antes de hacerlo pasar fijate que sea como lo pedí, bien feo-
Luis sonríe y contesta -¿No quiere más problemas señor?-
-No quiero que mi hija escabulla a la 1 de la mañana con un sirviente y que mi mujer lo mire sin descaro-
-¿Y si no es feo?-
-Entonces… entonces sacá a los perros-
Luis vuelve a sonreír, pero esta vez con malicia –De acuerdo señor-
Cuando el mayordomo vuelve a entrar en la habitación lo hace acompañado de un joven nada atractivo y con ropas muy gastadas. López sonríe, se para en la ventana y sin mirarlo le dice – Estás contratado, decime tu nombre y cuándo naciste-
El joven sorprendido pregunta – pero, ¿Así nada más?, ¿no me quiere probar en la cocina aunque sea?-
-Limitate a hacer lo que te digo de ahora en adelante, querés el trabajo ¿sí o no? –
-Por supuesto que sí, discúlpeme, mi nombre es Esteban y nací el 5 de octubre de 1986-
-Ósea que tenés 25 años, muy bien, empezás mañana, Luis, traé a mi mujer y a mi hija-
Luis sale y luego de un momento vuelve acompañado de dos mujeres, una que no supera los 22 años y la otra que difícilmente tiene menos de 50.
-Quiero que conozcan al nuevo ayudante de cocina, como verán elegí a uno que estoy seguro que será de su agrado- dijo López con tono sarcástico.
-Veo- Dice la más joven, ahora gira hacia el joven, lo examina y dice -Quiero que sepás que solo te eligió a vos por ser feo- Luego con una sonrisa macabra agrega- A mi papá no le gusta que socialice con el personal-
La mujer más grande la agarra del brazo y dice – Sol, por favor…- La joven se zafa de la mano de su madre y le grita
-Soltame, ¡idiota!- Se va corriendo de la habitación dejando solos a los tres personajes, López llama a su mayordomo nuevamente y le ordena que le muestre su habitación al nuevo empleado. Al retirarse Luis y Esteban, López agarra violentamente a su mujer del brazo y le dice -¿Te das cuenta lo que me hacés hacer? No tenés que mirar a nadie más que a mí, ¿me escuchaste?, no podés mirar a nadie más que a mí- La madre forcejea y se quiere soltar, pero entre más trata de zafarse su marido la agarra más fuerte
-Me hacés mal, soltame-
-Te voy a soltar cuando se me cante- apenas termina de decir esto le da una cachetada y la suelta, luego le da una beso en el cachete y le dice –Me pone contento que me entiendas, nos vemos en la cena-
Al día siguiente, muy temprano, Sol va a la cocina
-A vos te estaba buscando- Le dice Sol a Esteban
-¿Por qué?-
-Porque basta con que mi padre me prohíba una fruta para que a mí me tiente comerla, ¿me entendés?-
-No, y no quiero, ahora por favor si no le molesta tengo que seguir trabajando, con permiso-
-No, no tenés mi permiso- y le bloquea el paso- Además las chicas lindas como yo se pueden enamorar de feos como vos-
-Pero afortunadamente los feos como yo no se enamoran de hipócritas como vos, ahora correte que tengo que seguir trabajando-
-¿Me estás diciendo que no te gusto ni un poquitito?-Esteban se la queda mirando un rato y no sabe qué contestar, se pone nervioso. En eso cuando está comenzando a modular algunas palabras, entra López, los mira y enrojece. Está furioso
-Vos- La mira a la hija y continúa- Te voy a moler a palos- y se abalanza sobre ella, pero entonces Esteban se interpone y recibe la cachetada por ella.
-¿Qué hacés pedazo de estúpido? Vas a pagar por esto - está a punto de pegarle cuando Sol se interpone entre los dos y lo interrumpe
-No papá, no entendés, yo vine a buscar algo para comer, tenía mucha hambre porque anoche no cené y le pedí que me preparara el desayuno- El padre se para en seco y se encoge de hombros, está avergonzado y algo abrumado, pide disculpas y se retira de la cocina. Apenas sale de la cocina los dos personajes restantes se miran por varios segundos y besan.
-Hoy mismo, hoy a la noche nos tenemos que ir- Esteban estaba parado y Sol sentada.
-Hoy mismo nos vamos, te voy a esperar en la entrada a las 12 de la noche, nos vamos a ir, no importa a donde, a algún lugar en donde nunca nos encuentren- Nunca- repitió Esteban-Nunca.-
Eran las 12.20 de la noche y Sol aún estaba esperando a Esteban, seguro se le había hecho tarde en la cocina, ¿pero qué importaba? Después de esa noche iban a ser libres, con tal de lograrlo hubiera esperado toda la noche.
-Mejor andá a dormir- Una voz entre las sombras la hizo sobresaltarse.
-Mamá, es que no me podía dormir, vine a buscar un vaso de leche, nada más-
-Mejor andá a dormir- Repitió- No va a venir
-¿Qué?-
-Esteban, no va a venir-
-¿Cómo…? ¿Por qué…?- Sol tenía muchas preguntas en la cabeza, pero no era capaz de finalizar ninguna en voz alta.
-Tu padre se enteró, te imaginarás que…-
-¿Cómo se enteró? Porque al parecer ahora todos los sabían, ¿fue Luis?
-No, bueno, yo los escuché hablar en la cocina y…-
-No, ¿Sabés qué mamá? Callate, ya me dijiste todo, lo único que quiero saber es en dónde está Esteban, ¿Qué le hicieron, le pegaron?
-Bueno él…-
-Acá está- de la oscuridad apareció Luis cargando el cuerpo sin vida de Esteban, tras él venía el señor López
-Vos- le dice Sol que no siente sus piernas- Vos me lo sacaste, me sacaste todo, no permitís que nadie sea feliz si vos no lo querés así, ¿pero sabés qué? Ya no te tengo miedo, a ninguno de los tres, ¡A ninguno! Espero que su conciencia no los deje pensar de día ni dormir de noche, y si no es así yo misma me voy a encargar de hacerlo, les voy a sacar todo lo que más quieran ¡todo!
-Luis, sacala de acá, cuando estés calmadita hablamos, ¿Me escuchaste?-
-Nunca me voy a calmar y quizás me calle, pero el silencio grita papá-mientras Luis y su madre la sacaban de la habitación a la rastra repitió -¡El silencio grita!
Muy ameno el relato. Tiene ritmo y muy buen desarrollo. Muy buen final y título. Excelente (3)
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