martes, 8 de noviembre de 2011

CLASES DE TENIS, Anónimo

Todos sabían quién era Carlos Aznar Galindez, Aznar Galindez, porque nunca lo llamaban sólo por su nombre, si no que siempre lo acompañaba el apellido. Apenas llegué a la ciudad, el chico de la estación de servicio me contó casi como si fuera de vida o muerte la historia.
Este hombre era el dueño del estudio de abogados más grande  de la zona y quizás del país, sus clientes eran conocidos empresarios, políticos y famosos. Por supuesto, sólo aquellos que podían pagarle a un abogado para que tape sus manejos pocos claros. Como era de esperarse, detrás de este estudio había otras cosas de las que pocos estaban completamente al tanto, como drogas o manejos ilegales, nada que no pueda leerse en una novela, pero la historia que me contaron es distinta.
Carlos Aznar Galindez tenía 2 hijos, Julia y Esteban. El chico había fallecido hacía unos pocos años en un accidente aéreo, y entonces quedó solo Julia, la nena de papá, mimada y caprichosa, bella e inteligente. La esposa y madre de los hijos de Carlos, Helena, era una mujer muy tímida y sumisa, a la que se la veía poco y nada. La mucama decía que Carlos la golpeaba, pero eso no lo sabe nadie excepto la familia. La mano derecha era Federico, uno de los socios del estudio, siempre estuvo muy cerca de la familia y sentía un afecto especial por Julia, aunque ella solo lo veía como a un empleado de su papá.
Por el carácter de Carlos, a Julia no se le conocía ningún novio, los compañeros de la facultad y hasta los vecinos estaban advertidos de lo que les podía pasar si se metían con un Aznar Galindez, aunque cuando el padre se daba vuelta ella le guiñaba el ojo a más de un pretendiente.
Julia jugaba al tenis, y como ninguno de los profesores complacían al padre, ella pasó por más de 3 clubes en 2 años. El que no era muy bajo, era muy alto, uno era muy exigente y otro muy simpático, en fin, ninguno servía, según Carlos. Él tenía el candidato perfecto para Julia, el socio más joven del estudio, Salvador, un chico triunfador, rico y buen mozo. A nadie le importaba si a Julia le gustaba o no, ellos ya daban por sabido que ella iba a estar con él. Sabiendo esto, Julia miraba a cualquier hombre menos a Salvador, lo despreciaba, no como a su nuevo profesor, Julia estaba con muchos chicos diferentes pero este era distinto y Carlos lo notó. Igual acá termina la historia, Mariano le dejó una nota a Julia diciendo que se olvide de él, que se iba lejos y que ella tenía que estar con Salvador.
Mucha gente piensa que Carlos lo mató, pero yo no, yo creo que Federico hizo el honor, después de todo, es su mano derecha.

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