martes, 8 de noviembre de 2011

LA ITALIA FASCISTA DE LOS AÑOS 30, Gustavo

En la mitad de la década de 1930, en Italia había un gobierno autoritario, dictatorial, liderado por Benito Mussolini. Al partido lo llamaban fascista, el apodo del líder era “IL Duce”. Gobernaba el país desde el año 1922, cuando en una marcha sobre la ciudad de Roma, él y sus seguidores tomaron el poder, en realidad fue un golpe de Estado. En Italia había un rey, que era una figura intocable, y luego de muchas negociaciones éste acepto que Mussolini se hiciera cargo de los destinos del país.
Gobernó al país con su séquito de seguidores, cerrando los sindicatos, anulando al resto de los partidos políticos; es decir, imponiendo solamente su autoridad. Estaba casado y tenía una hija.
La esposa del líder, Renata, que era muy sumisa y aceptaba todo lo que decía IL Duce, no emitía opinión con pensamiento propio. Un poco porque ella era así, pero también porque Benito no la dejaba participar. En esa época el autoritarismo del hombre era muy marcado y mucho más en países donde la autoridad la ejercía una sola persona. La hija, Lucía, vivía como si fuese una reina, ya que el padre le consentía todo lo que ella pidiera, esta situación la llevó a ser extremadamente caprichosa y rebelde. Lucia se casó con Ciano, que se sintió atraída por las actitudes y forma de relacionarse que diferían de la modalidad paterna. Su padre, sin percatarse de las diferencias con su yerno, le cedió la función de ocuparse de las relaciones exteriores del país. Toda esta familia era atendida por una cantidad importante de sirvientes; entre ellos, Fermín, que era el que le pasaba todos los datos y chismes relacionados a la familia a Mussolini.
En esta época, el mundo se debatía en guerras entre países que querían el dominio sobre todos los demás y querían que sus poblaciones fueran esclavos de ellos, torturando a todo aquel que no aceptara la otra fuerza; estos eran los países llamados democráticos.
Mussolini no quería quedar al margen de lo que consideraba una victoria alemana por sobre el resto del mundo, entonces trató de preparar a su país para entrar a la guerra.
La hija y su yerno le aconsejaban no meterse, ya que no podían ver con claridad lo que estaba sucediendo y temían perderlo todo. La esposa, si bien no era capaz de opiniones propias, sabía que en una guerra se jugaba todo.
El deseo de dominación, los celos y el ansia de poder, pudieron sobre el carácter déspota de Benito y se sumó como aliado de Alemania. Su yerno insistía que era una mala decisión, que iba a llevar al país a la ruina ya que no estaban preparados para una guerra. Benito lo encarceló por desobedecer sus órdenes y por pensar distinto. Lucía se rebeló fuerte contra el padre, aliándose con su esposo y organizaron una huida. Fermín, detrás de la puerta, escuchó  el plan de la pareja e inmediatamente se lo comunicó a Renata y ella, a su vez, se lo informó a Benito.
Cuando el matrimonio estaba por concretar el plan, fueron interceptados por Benito, quien mató a Ciano y condenó al silencio a su hija Lucía.
Benito quedó muy solo en el poder, ya que su familia se desintegró, y él se volvió más autoritario, cruel y déspota, no aceptando nada que fuese diferente a su opinión.

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