martes, 8 de noviembre de 2011

INGRID, UNA NIÑA DIFERNTE, Brianna

Un profesor de música y arte es contratado por un político de clase alta, Carlos Zota, para que le enseñe a su hija, Ingrid, ya que ésta había tenido un ligero problema con el maestro anterior. Por la información que tenía el maestro, John, no era una nena como dicen, al parecer es muy maleducada y caprichosa, no le importan los demás solo le importa ella.
Con mucho miedo se presentó a su primer día de trabajo, fue recibido por el sirviente, Walter quien antes de llevarlo con Ingrid, lo llevó con los padres. Enseguida notó que la cara de la mujer estaba golpeada y que el hombre no mostraba emoción alguna. Hablaron por unos minutos hasta que el padre dijo, “voy a ser claro con vos, te contraté para que le enseñés y nada más que para eso, no intentés hacer nada o vas a terminar como el anterior”. Tragó la saliva de golpe y sintió que Walter lo agarró del brazo para llevárselo, saludó y se retiró del lugar.
-          Más vale que no te pasés con la nena, es como mi hija y si le hacés algo a ella te las verás conmigo, ¿te queda claro chuequito?- dijo Walter.
-          Está bien… aunque no entiendo por qué yo le haría algo, solo vine a trabajar- exclamó sin entender John.
Al entrar a la habitación donde daría sus clases, notó en la ventana a una chica muy delicada y fina, o por lo menos esto parecía. Ella volteó a verlo con cara de desprecio pero no le dirigió ni una palabra, lo único que hizo fue decirle a Walter que se marchara.
-          Supongo que sos el nuevito- dijo- me llamo Ingrid y odio que me den clases, asique ya te podés ir retirando.
-          Lo lamento señorita, yo estoy aquí para enseñarle y no puedo retirarme- respondió humildemente John.
-          ¿Enserio, vos enseñarme a mí?, que buen chiste, yo no permito a gente de tu clase a mi alrededor. Me da risa con tan solo imaginarlo: ‘Un chueco lleno de verrugas enseñándole a una chica de la clase más refinada’-  reprochó Ingrid.
-          Su familia podrá ser de la clase más refinada pero usted es todo lo contrario, tiene el carácter más feo que vi en toda mi vida. Es mandona, agresiva, malcriada, caprichosa y no sabe medir sus palabras- respondió enojado- Yo creo que una vez que empecemos las clases se va interesar, yo no he venido a enseñarle lo que su padre cree, yo soy otro tipo de profesor. De la clase prohibida.
-          ¡Cómo me vas a insultar de esa manera!, te voy a hacer pagar por esta, no creas que vas a salir ileso de la situación- respondió ella indicándole que se retire.
John no hace más que acatar las órdenes e irse. Al día siguiente, es recibido por Walter; pero este lo lleva a otra habitación donde lo encierra, rápidamente lo toma de los brazos y el padre le empieza a pegar de la forma más ruda posible. Walter solo se encargaba de repetir, “te dije que con la nena no, te lo dije”.
Luego de haber pasado por ese mal momento, iba por el pasillo cuando se cruzó con la mujer, que lo vio todo golpeado, y le pidió perdón por lo que le había sucedido; pero John notó en ella más manchas de las que tenía el día anterior. Entró en la sala y lo primero que vio fue la sonrisa en el rostro de la muchacha.
-          Ahora sé de lo que eres capaz- dijo John
-          Si- dijo orgullosa- te lo advertí. Ahora por favor empecemos con la clase, quiero saber qué es lo que realmente me vas a enseñar.
-          Yo voy a enseñarte cosas prohibidas, conmigo vas a leer libros prohibidos.
-          No puedo hacer eso, mi padre es quien prohibió esos libros, si se entera que vos me enseñás eso no aparecerás más.
-          No me interesa, sé que vos no se lo dirás. Parecés una chica rebelde que desobedece las reglas- dijo John.
-          Tenés razón, asique por favor enseñame- agregó de manera muy dulce Ingrid.
Ingrid comenzó a sentir algo por John, ya sea por su espontaneidad al hablarle o por lo tan misteriosa que resulta su personalidad, y al pasar una semana de clases decidió decírselo. Este muy asombrado le dijo que se fueran de ahí, que ella no merecía seguir así, si no quería terminar como su madre, porque su prometido era igual de cretino que su padre.
La joven preparó un bolso y se encontró con John en la ciudad. Escondiéndose de los autos negros lograron avanzar, pero al llegar a la parada de trenes un hombre, amigo de su padre, la reconoció, sacó la pistola y se los llevó a los dos.
Cuando por fin les sacaron la venda de los ojos, lograron ver que estaban en la casa de ella, y su padre estaba parado afuera esperándolos junto a su madre. Bajaron del auto negro y sin dar respiro alguno cayó John al piso con un disparo justo en el corazón, Ingrid se acostó encima del cuerpo y maldijo a su padre por lo hecho y a su madre por ser una maldita soplona que no se sabía defender, porque el miedo era mayor.
-          De ahora en más viviré a mí manera, no me casaré con ese canalla asesino. Ya tengo uno así en casa, no quiero otro más en mi vida, son unas personas demasiado malditas. Y vos madre me das lástima, no te hacés respetar, dejás que abusen de vos físicamente, vergüenza siento por vos. Hasta acá llegué yo, a partir de ahora no seré la misma y ya lo van a notar- gritó Ingrid acostada sobre el cuerpo de su chueco amado.

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