Transcurría el año1981 en la Argentina que era gobernada por un gobierno antidemocrático y que no respetaba los derechos humanos.
Era un día como cualquier otro, cuando a la oficina del máximo representante de la junta militar, el General Videla, ingresó un soldado llamado Máximo. Traía un prisionero que su jefe le había ordenado arrestar sin motivo alguno. El mismo había sido apresado por ser socio de un escritor, quien estaba por escribir un libro revelando la realidad social y política que sufría la Argentina.
Luego de conseguir el nombre del escritor, Arturo, el general Videla le ordenó a su secretaría, Luz, que mandara tropas para arrestar al escritor.
Ella se resistió a cumplir las órdenes dado que sabía de la crueldad de su jefe. Luz, quien ya había presenciado hechos de violencia por parte del General, fue golpeada hasta prometer no volver a contradecir y obedecer siempre y sin discutir las órdenes emitidas por el General.
Al día siguiente, en el despacho y esperando al General, se encontraba amordazado Arturo quien fue sorprendido por el ingreso de Marisa, hija del cruel represor. La hija no podía entender ni encontraba explicación a lo que sus ojos veían. Frente a semejante escena, desató al escritor para que pudiesen marcharse juntos. Pero su intento por huir junto a él se vio frustrado ante la presencia de su padre, quien ordenó encarcelar a Arturo e ignorar la presencia de su hija.
Marisa había quedado con muchas dudas respecto de la situación del escritor y, al no haber logrado respuesta alguna de su padre, decidió iniciar una búsqueda de información que respondiese sus interrogantes. Junto con la complicidad de Luz, Marisa logró llegar al escalofriante lugar en el que tenían a muchas personas arrestadas. Con un permiso falso de ingreso (que había recibido de Luz) logró ingresar al lugar y liberar a Arturo. El mismo no podía creer que la hija de su represor lo estuviese salvando de la muerte segura.
Arturo comenzó a sentir amor por Marisa, razón por la cual se vio obligado advertirle que su padre no iba a parar hasta encontrarlo a él y a quien lo había hecho escapar. Marisa no creía lo que le decía, por eso él se decidió a contarle las atrocidades que estaba cometiendo el General Videla.
Mariano Del Prete
Marisa decidió creerle a Arturo e irse del país con él, ya que Luz le había informado que su padre sabía que el escritor había escapado y lo estaba buscando.
El 11 de septiembre de 1981 Marisa y Arturo, quienes ya formaban una pareja, decidieron irse a España, fin arduo de concretar. Arturo compró dos pasajes con nombre falso y el día 22 de septiembre partirían hacia Europa donde estarían a salvo.
El 22 de Septiembre, cuando los novios estaban embarcando, llegó en un falcon verde el General Videla que estaba acompañado por un número importante de soldados; ordenó a Arturo y a Marisa salir del barco. Nerviosa, y viendo que no iba a poder escapar, la hija del genocida le rogó a su padre que no matase a su amado y que los dejase ir. Sin escuchar los pedidos y ruegos de su hija, el General dio la orden de ejecutar a ambos
No hay comentarios:
Publicar un comentario