El día 10 de Junio de 1980 al atardecer llega el almirante Benigno a un cuartel situado en la provincia de Buenos Aires, Capital Federal con el oficial Fermín, entonces Benigno comienza una charla.
- Fermín, ¿cómo ha estado su día?
- Muy tranquilo señor.
Hay un momento de silencio, como de 15 segundos.
- Y… ¿No quiere saber cómo estuvo el mío?
- Sí señor, me gustaría saberlo.
- Mire, la verdad que mi día fue horrible… La rompe bolas de mi esposa está todo el tiempo diciéndome qué hacer y ya no la aguanto más; para colmo mi hija es peor, pide y pide cosas como si tuviera todo de arriba.
- Ah, mire usted. Yo pensé que su mal día era por el montonero este que no pueden agarrar…
- Ese pendejito, ya lo vamos a agarrar… Ya va a dejar de molestar con sus ideas revolucionarias que hace que la gente se mueva.
- Sí, quédese tranquilo que lo vamos a encontrar…
- ¡¿Vos me vas a decir a mí que me quede tranquilo?!
- Disculpe señor, era solo una frase.
- ¡Qué frase ni que frase, DESAPARECÉ DE MI VISTA!
Esa misma noche, Benigno se encuentra en la mesa para cenar. Llegan la esposa y luego la hija que lo acompañan a cenar. Una charla bastante tensa de produce en el momento; la madre es la que la comienza.
- ¿Dónde estuviste todo el día?
- Laburando, no como vos que estuviste rascándote en casa y la otra caprichosa que no quiso ir al colegio.
- ¡Cállate papá! Estuve todo el día con Rafael, mi novio.
- ¿Así que tenés novio vos?
- Sí vive acá a la vuelta, pero me dice que no quiere venir a casa, no sé por qué…
- ¿Cómo se llama?
- ¡No la interrogues a la nena!
- ¡Callate vos y dejame que yo hago y pregunto lo que quiero! Entonces hija, ¿cómo se llama?
- Rafael.
- Ah, estoy seguro que lo voy a conocer pronto…
- ¡Más vale que no vayas a hacerle nada eh! Y vos dijiste que me ibas a llevar a Brasil…
- ¡Te voy a llevar a Brasil el día que no te quejes o pidas cosas, Dios mío que insoportable! Me voy a dormir no me jodan.
- ¡Tomate la pastilla que después no dormís bien!
- ¡Les dije que no me rompan las pelotas!
Luego de una tranquila noche, Benigno se levanta a las 6 a.m se baña, desayuna y va al cuartel; donde se encuentra con Fermín.
- Oficial creo que encontré al montonerito que se hace el rebelde.
- ¿Ah sí, dónde está?
- A la vuelta de mi casa andá a buscarlo ya.
Luego de un par de horas vuelve con el sospechoso. Benigno comienza un interrogatorio hacia el acusado.
- ¿Vos sos rebelde flaco?
- No señor, yo laburo de policía.
- Ah! Te veo cara de saber nombres de gente rebelde.
- No…
- ¡Decime ya! Si no lo hacés te puede pasar algo a vos o a algún ser querido tuyo.
- No estoy seguro, pero creo que Jorge Ramírez anda en algo parecido.
- La dirección, ¡YA!
- 9 de Julio 1352.
- Andá a buscarlo Fermín, llevá a Antonio.
En media hora ya estaba de vuelta con la víctima, comienza un nuevo interrogatorio pero más agresivo.
- ¡Estoy seguro que sos vos el montonerito que me hace todos los quilombos, vas mal eh!
- ¡No hice nada ilegal señor!
- ¡Yo digo lo que es legal y lo que es ilegal acá, no hables más! Llevalo al campo, Fermín.
Devuelta en la casa de Benigno, primero se encuentra con su hija; ella le habla de manera ofendida.
- ¡Papá, Rafael me dijo que le hiciste un par de preguntas, más te vale que no le hablés devuelta!
- Fue un momento, pero no me jodas y andate a tu pieza niñita malcriada.
Llega la madre que escucha esa última frase, se saca la campera y le responde a su esposo.
- No le digas así
- ¡No me respondas!
- ¡Te digo lo que quiero no me vas a callar!
Benigno la mira con furia, no aguantó y le pegó una cachetada violenta que la tiró al piso a su mujer. Ella comenzó a llorar mientras la hija miraba sin saber que hacer; el hombre de la casa le habla amenazando con volver a golpearle.
- Hablame bien vos, imbécil…
- Perdón, no quise hablarte así.
- Está todo bien mi amor, pero medí la próxima… Me voy a acostar.
A las 2 a.m tocan la puerta y atiende Benigno, era Fermín. Llegaba con la noticia de que el montonero ya no iba a ser problema para ellos, que ya lo habían eliminado. El almirante sonríe, saluda a Fermín y se acuesta con esa misma sonrisa macabra.
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