UNA SIMPLE MEDALLA
Durante una noche estrellada e intrépidamente linda Rachel Taylor sale, con un aire victorioso, del estadio olímpico de Sidney, en el había sido premiado con una medalla deslumbrante de bronce por su tercer puesto en la competencia de remo. Esta que lo había logrado bajo sus propios meritos y sacrificio la mantenía en un bolsillo a medio cerrar.
Era un momento de tremenda euforia para ella, con la sonrisa de punta a punta camina por la calle esmeralda pero de repente divisa a pocas cuadras un grupo de malandritas. Por lo que decide inmediatamente tomar una taxi y así poner a salvo su medalla que ya era parte de su identidad
Sin embargo, no sé si fue cuestión del azar, del destino o simplemente que este taxista lo venía siguiendo para obtener lo que más deseaba; la medalla olímpica.
Por este motivo, al entrar la chica, actúa de manera desesperada y buscando un tema de conversación para que Rachel se olvide de su medalla y se concentre en otras cosas.
Cuando logro su cometido, el realiza una estrategia innovadora, en la que pasando rápido por badenes y lomos de burros, en algún momento se le caería de ese bolsillo a medio cerrar. Mirando por el espejo retrovisor, el taxista se da cuenta de que se cayó la medalla y de manera repentina para el auto, baja al chica y arranca fugazmente. En el mismo instante en que se cerró la puerta del taxi, ella volvió a recordar su anhelada victoria y su apreciada medalla, pero cuando empieza a revisar su cartera observa que su medalla no estaba y se le había caído en el taxi. Pensativa va recordando todo lo sucedido allí y en unos de esos recuerdos se da cuenta de que la medalla se encontraba en constante vigilancia por el conductor.
Entonces, Rachael por miedo de que el taxista hay pasado apropósito por los badenes para que se le caiga la medalla, llama inmediatamente a la policía de Sidney. Estos que eran vagos y chantas y en vez de tratar de resolver el caso, se hacían los boludos y lo dejaban inconcluso. Por ello Taylor decide llamar al FBI. Estos de un momento a otro encontraron el taxi que estaba ubicado en las costas del río Sidney. En el se encontraba una carta en la que establecía que la medalla era suya y solamente suya. Sin embargo al haber huellas en la escena del robo, fue muy fácil rastrearlo y lo encontraron en el aeropuerto a 10 minutos de tomar su vuelo para España.
Inmediatamente, cuando llega el FBI, el taxista grito: “para que vivir, si no puedo tener lo que me gusta” y saco un arma calibre 22 y se disparo en la cabeza. Después de realizado el peritaje, encontraron la medalla en un bolsillo interno del saco.
Rachael Taylor triste por todo lo que genero una simple medalla, dio fin a su carrera deportiva y creo una escuela de aprendizaje deportivo para que los chicos se esfuercen para conseguir lo que desean y también no llevar el deseo a una obsesión.
Bueno....1
ResponderEliminarbueno: 1 (uno).
ResponderEliminarcambiaría algunas palabras como "malandritas, vagos, boludos y chantas"