Una muestra de furia
Ya eran casi las siete y la grabación de su escena final estaba por terminar. Él ya había hecho su última aparición, pero todavía Daniel no había logrado filmar el diálogo que le seguía a Harry. Richard, más conocido como Dumbledore, miraba a través de la ventana la gente que corría apurada a sus casas luego de trabajar todo el día. También le sorprendía que nadie hubiese notado semejante estudio, pero era de esperar, ya que estaba muy escondido como para que alguien se diera cuenta de que sucedía puertas adentro.
Sonó el timbre que anunciaba la partida de los participantes de la gran película a su vida normal, a la cual le faltaban 2 meses para ser estrenada en los mejores cines del mundo. Pero ni siquiera tanta presión hacía que Richard pudiera quitar su enojo de encima, que obviamente se debía a la gran sorpresa que se había llevado esa misma mañana cuando la escritora del libro, Joanne, le explicó que su contrato estaba por finalizar.
Ni bien salieron todos los actores, productores de escena, maquilladores, etcétera, el famoso Dumbledore se acercó al escenario, tomó el guión sigilosamente sin que nadie lo notara, y partió. Pero no partió a su hogar, ¿Cómo podía llegar y contarle a su mujer que se había quedado sin trabajo? Richard seguía sin entender por qué un personaje tan importante podía ser despachado de esa manera, casi al final de esa exitosa película. Pero bien, ¿Para qué quería el guion? Bueno, a él le habían arruinado el día y no era un tonto, por lo que iba a publicar engañosamente el final tan esperado. ¿Pero por qué? Porque así quizás podría liberar su enojo ¿Cómo? Aún no lo sabía.
Comenzó a caminar rápido por la cuadra del bar. Ni bien llegó a la esquina, entró. Esperó que lo atendiera, como siempre, su mujer y se quedó unas dos horas tomando algunos tragos. Por fin se le ocurrió la idea de ir al diario Británico que quedaba a la vuelta de su casa, e inventarse alguna excusa para publicar ese cierre. Obviamente que no iba a dar su nombre, iba a decir cualquier otro. Total nadie lo conocía, siempre andaba disfrazado de Albus Dumbledore.
Al llegar, entró como cualquier persona que viene con una noticia para que sea publicada al día siguiente en ese diario, que no era el mejor, pero era bastante conocido. Un hombre apareció de atrás del local y le preguntó que necesitaba.
-Le parecerá raro, pero tengo una petición de parte de Joanne Rowling- Dijo lo más normal posible.
-¡Yo sé quién es usted! Es DumDumDumb, Dumbledore!-Balbuceó.
En ese momento, pensó que estaba perdido.
-Le doy 1000 dólares si usted me promete que se calla la boca y publica este guion- Dijo mostrándoselo.
El hombre asintió con unos nervios que podían verse hasta la otra cuadra y tomó el guion. Aceptó la plata y se volvió adentro. Richard, aliviado, regresó a su casa.
Un empleado que había oído lo del guion, logró avisar a los productores de la película lo sucedido, porque obviamente sabía que no era cierto ese asunto. Joanne llamó al director del diario y lo amenazó con llevar a la quiebra su negocio tan preciado si vendía esas copias. Atemorizado, el hombre siguió las órdenes igual que como lo había hecho anteriormente.
A la mañana siguiente ninguna noticia del diario fue publicada, y se perdió una enorme venta, aunque afortunadamente el gran final no salió a la luz. La escritora fue a primera hora a hablar con el director de la editorial, quien se disculpó y entregó la plata que Richard le había brindado. Agregó que nunca quiso hacer nada perjudicial, aunque se resistía a decir quién le había dado el guion. Luego de charlar más de una hora y comprender lo que significaba mundialmente esa película, aceptó la propuesta de ir a declarar, por el bien de todo el grupo de personas que habían gastado años de su tiempo en la producción de la importante obra.
Eran casi las 4 de la tarde de ese extraño día, cuando el hombre declaró y dio exactamente el nombre del culpable que podría haber provocado un daño irreversible.
-Richard Harris- exclamó.
Esta bueno, quizá habría que darle algun toque a la redacción porque hay que leerlo muy detenidamente para poder seguirlo. Nota: 1 (uno)
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