Hoy, caminando por la calle Talcahuano, obviamente para visitar a Irene, me crucé con un cartero; rarísimo porque sabía mi nombre y me entregó una carta. El sobre de esta decía “Benjamín Chaparro, provincia de Buenos Aires, Argentina”. En un costado, más bien el en el costado derecho del sobre había unas iniciales; “IG”. Se me vino un nombre a la cabeza, pero no podía ser ya que el hombre que yo pensaba estaba muerto hace años. Imanol Gonzáles, un hombre que fracasó toda su vida, de bajos recursos, humilde, pero si vamos a mis descripciones tan “sutiles” era el boludo que investigó el caso de Liliana Colotto; fue quien -con mi ayuda- metió preso a Jacobo Núñez, el acusado de matar y violar a esa pobre mujer y dejar sin esposa a Ricardo Agustín Morales.
Después de visitar a Irene y pasar largas horas charlando de mi vida como jubilado y de la suya como jueza, volví a casa. Recordé al rato que un cartero me había dado una carta, por lo tanto, la busqué en mi chaleco gris que estaba en mi habitación; me dirigí a la cocina, me senté en un banco y abrí con cuidado la carta para que no se rompiera. Comencé a leer.
Chaparro:
Le escribo esta carta por el simple hecho de no poder morir con esta culpa, sé que no estuve bien, se que no cumplí con mi condena, también sé que usted lo sabía y aún así no pudo culparme, no pudo encerrarme porque no tenía las evidencias suficientes para hacerlo, pero lo que si se es que no voy a morir con esta culpa porque me mata hace años por haber escondido que el único culpable soy yo.
¿Qué era lo que esta persona quería decirme? No lograba entender esta parte de la carta porque aún no sabía de quién se trataba la historia. Tuve tantos casos en los que no pude contra el culpable que ya no podría descifrar quién era. Seguí leyendo.
Antes de decirle quién soy debo contarle un par de cosas que también quedaron enterradas en esta historia inolvidable para mí, que me siguió toda la vida y fue peor que cumplir mi condena en la cárcel.
Hoy me dispongo a contársela pero primero que nada ¿Recuerda el crimen de Liliana Colotto? Bueno, quédese con la imagen de todas aquellas personas que estuvieron involucradas en el caso y sabrá quien soy.
¿Cómo no recordar ese caso? Creo que fui una de las personas más involucradas en él. Recuerdo que a último momento se declaró culpable Jacobo Núñez y mi primer sospechoso terminó siendo inocente.
Quedará boquiabierto cuando le cuente esto, pero como me siento culpable y sé que mis días se terminan, se lo voy a contar
Ese día en el que Jacobo se declaró culpable, yo estaba más que sorprendido; no podía creer que ese hombre lo haya hecho por mi. Él no conocía a Liliana por lo que era imposible que él sea el culpable.
Cuando usted lo hizo declarar, ese hombre se notaba mucho más que inocente y yo me notaba por demás confundido. Ahora sé que el lo hizo por mi, sé que se acusó de tal cosa para que yo no quedara pegado en esto. Pero el único culpable del asesinato era yo.
No podía creer lo que estaba leyendo. Culpé a una persona por algo que no hizo durante años. Pero pensándolo dos veces yo no tenía la culpa de esto, él se declaró culpable y lo peor de todo esto es que no sé aún quien fue el hijo de puta que hizo semejante cosa.
En fin, creo que hoy puedo morir tranquilo porque ya dije la verdad que callé durante tantos años, durante tanto tiempo. Ojala alguien allá arriba pueda perdonarme.
Isidoro Gómez
Rápidamente agarré mi saco, ajusté mi corbata y corrí hacia la parada de trenes para así después ir a la penitenciaría donde se encontraba González. Debía tomar el tren de las 7.30; miré mi reloj y eran las 7.23. Esperé casi diez minutos y llegó. Cuando me bajé, empecé a correr; ese hombre no debía perder ni un minuto más de su vida en la cárcel. Cuando llegué, pedí hablar con el responsable del lugar y le ordené que me lleve a donde se encontraba González. Cuando me vio, se sorprendió. Jamás pensó que yo algún día estaría ahí. El encargado me miró y lo único que salió de mi boca fue:
- Este hombre es inocente, el asesino de Liliana Colotto fue Isidoro Gómez.
Jacobo me miró, creo que nunca pensó que este día iba a llegar. Le brotaron unas lágrimas como de felicidad. Era libre.
El texto esta bueno!, mejoraría el tema de los personajes, se nombran varios y queda confuso en la lectura. Nota: 2 (dos)
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