Finalmente llegue al casamiento de Liliana collotto y Ricardo Mórales, digo finalmente porque Sandoval se tardó todo el tiempo del mundo en pasarme a buscar. Discutí con el durante todo el viaje, y el solo reía. Si hay algo que puede rescatar de mi amigo Sandoval es su oculta inteligencia y su humor para sacarme una sonrisa hasta en los peores momentos.
Recuerdo que estuve toda la fiesta sentado en esas sillas de plásticos que te dan en general en cada evento, y que siempre hay que estar atento porque en cualquier momento se rompen. No me gustaba bailar, para entonces ya era un hombre grande y estaba hasta la frente de trabajo, no dejaba de pensar en trabajo, creo que eso fue lo que me llevo a investigar este caso, además era la primera vez que vivía en carne y hueso un crimen, me sentía como un protagonista mas, al igual que todas las personas de la fiesta.
Había llegado el memento de cortar la torta, esa enorme torta de 3 pisos y que con tan solo verla se te hacia agua la boca, Liliana había ido a buscar los platos para servir la torta, mientras tanto yo hablaba con el pelotudo de romano que me estaba “careteando” un caso que había resuelto, seguramente hizo lo que le convenía, lo mas fácil posible. Durante la conversación insoportable, se oyó un grito desde la cocina, segundos después el grito de morales, un grito que no llegó a todos. Hasta el día de hoy no me puedo olvidar del grito de ese pobre hombre, todo su mundo, sus planes, la vida que tenía pensada para su futuro, todo se había ido junto con ese grito, al ver el cuerpo de su mujer tirado en el piso, una gran marca de sangre que cada vez era mas grande y que cubría casi todo el piso de la cocina.
Uno de los invitados llamo a la policía, todos los demás estaban en la cocina y con el mas grande silencio mientras morales lloraba arrodillado, en medio del silencio se escucho al ebrio de Sandoval cantando el himno nacional, que tipo por dios, estaba solo en el patio sentado en una mesa y con su botella de ron. Fui corriendo a pegarle un cachetazo para callarlo. La policía llego de inmediato y no dejo salir a nadie hasta no terminar de revisar la lista de invitados. Haci fue como empezó el comisario Báez a nombrar uno por uno en voz alta, al igual que en la escuela cuando toman asistencia.
Faltaban solo dos en la lista, Julio López e Isidoro Gómez. Báez me encargo a mi para investigar las razones por la cual no estaban en la fiesta después del asesinato. López Directamente no había ido, tubo un problema familiar y por ello no pudo asistir al casamiento. Mientras tanto Gómez si había ido y, sin embargo, después del asesinato el ya no se encontraba en el salón. Entonces fui a la casa de la madre y me dijoq que desde esa noche no lo había visto mas, estaba muy preocupada por su hijo. El no era asi, Nunca llegaba demasiado tarde y era muy responsable.
Había pasado ya un mes de lo ocurrido en aquel casamiento, busque información por todos lados sobre Gómez y no obtuve nada, Ricardo Morales seguía destruido y estaba yendo a clases de psicología, Estaba apunto de rendirme cuando un viernes por la noche me sonó el celular, Era Sandoval, ya me imaginaba que me estaba por pedir, seguramente que lo fuera a buscar porque no podía caminar por el pedo que tenía. Pero esa noche me sorprendió, me dijo que a pesar de su estado esa noche, recordó que había oído a Gómez hablando con su madre y decirle que se iba a vivir a la capital y que dijera nada a nadie, Con esta información que me había dado Sandoval fui nuevamente a la casa de la madre de Gómez, pero esta vez no iba a ser tan bueno con la señora.
Golpeé fuertemente la puerta y dije “Abra la puerta señora, ya sabemos que usted sabe dónde está su hijo”. Espere un rato y no respondió nadie, Tiré la puerta abajo y asomó la vieja tratando de huir por el patio trasero, Fui corriendo y me le tire encima, la esposé y me la lleve a la comisaría.
En el interrogatorio la madre de Gómez aceptó saber dónde estaba su hijo, nos dijo que se estaba escondiendo en una casa abandonada que pertenecía a su tío, a la vuelta del único supermecardo que había en el barrio san Pablo. Terminado el interrogatorio fui con una unidad policial a buscar a Gómez, esta vez ni siquiera golpeamos la puerta, la tiramos y fuimos directamente a atraparlo. Busqué por toda la casa y no había nadie, luego vi que había un pequeño galpón al fondo del patio, entre cuidadosamente y me encontré con Gómez colgado del techo co una soga en el cuello. Note que en la silla donde se paro antes de quitarse la vida, había una carta.
La Carta decía:
Toda mi vida amé a Liliana, sin embargo, nunca lo noto, ella me había matado por dentro, ahora solo soy un hombre vacío de amor. El día del casamiento observé toda la noche a Liliana con ese vestido blanco que le quedaba hermoso.
No podía tolerar que el hombre que estaba a punto de casarse con ella no fuera yo. Mi furia crecía cada vez más y más. Seguramente se preguntarán por qué matá a Liliana y no a morales, simplemente porque el no tenía nada que ver con que Liliana no me amase.
Ahora nada más me queda encontrarme con Liliana en el paraíso o en el infierno, pero finalmente estaremos juntos.
Esa carta estaba escrita por una persona demente y como dice él, llena de vacío.
Creo que no hay nada mas para escribir sobre este caso. Por lo menos de mi parte ya no queda mas nada, Todos los sábados me junto con morales y Sandoval en el bar de la calle 9 de julio, y siempre hablamos sobre el tema.
Me gustó! dos (dos). Habría que mejorar los tiempos verbales, se confunden en el relato, también acentos y ortografía.
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