miércoles, 31 de agosto de 2011

Un asesinato, por venganza, Gustavo


Voy a contar una historia sucedida en 1968, la cual a pesar de mi experiencia en temas delictivos me causó una profunda sensación de impotencia y amargura ya que la vida de una hermosa pareja recién casada se vio destruida por un asesinato. Soy Benjamín Chaparro trabajaba como prosecretario del Palacio de Justicia, si bien ya estoy jubilado este caso acude a mi mente cada tanto.
Un día de Mayo de 1968 asesinaron en un departamento de la calle Olazábal del barrio de Belgrano a Liliana Colotto. Ella se había casado con Ricardo Agustín Morales, empleado del Banco Nación, sucursal Belgrano. 
El caso me correspondía a mí, llegue al departamento junto con Báez que era inspector de Policía. Al entrar encontramos el cuerpo de Liliana con seis tiros en el pecho. Me sorprendió la cantidad de disparos y esto me llevó a pensar que no era un asesinato cuyo objetivo hubiese sido el robo, ya que además no había desorden dentro de la vivienda.
Era una época dura en Argentina donde el terrorismo interno y le gobierno militar cometían toda clase de atropellos sobre la sociedad civil. Al no encontrar ninguna pista consulte con Romano, que tenia en su juzgado las causas mas importantes y también  fama de resolverlas en forma rápida. Pasaron los días y en uno, este me llamó y me dijo que me quedara tranquilo que el tema estaba resuelto, le pregunte como lo sabia y me dijo que unos pintores que trabajaban el en departamento de al lado habían ingresado a la casa de Liliana con el objetivo de violarla, y que los seis disparos en su cadáver había sido una manera que eligieron para despistar las investigaciones. Me pareció demasiado simple y seguí investigando otras posibles causas.
En el mismo edificio un piso abajo del departamento de Liliana vivía un joven que había enviudado tempranamente, esto lo descubrí luego de unas investigaciones no se porque pero me llamó la atención, decidí ir a hacerle unas preguntas a esta persona. Llegue a su departamento junto a Sandoval que además de trabajar conmigo era mi amigo. Tenia un defecto muy evidente y era que le justaba mucho el alcohol, pero se movía en el mundo de los bajos fondos de la ciudad, prostíbulos, etc, con natural maestría y muchas causas las habíamos podido esclarecer gracias a sus informes e informantes. Así  es como llegamos al departamento de un tal Isidoro Gómez, tocamos el timbre era aproximadamente las siete de la tarde y nos abrió. Le hicimos algunas preguntas sobre el tema la cual respondió, no me pareció que tendría que profundizar más y estaba casi dispuesto a aceptar lo que me había dicho Romano.

Al otro día Sandoval me comentó sino había detectado en Gómez algo raro, cuando le formulaba las preguntas, trate de hacer memoria pero no encontré nada que me permitiera dudar, Sandoval me dijo dame unos días voy a averiguar en el ambiente el estilo de vida de este tipo.
Mientras tanto fui a hacerle unas preguntas al marido de Liliana, note que a partir de ese momento su vida iba a cambiar para siempre ya que el dolor que este sentía era muy fuerte y desgarrador, más teniendo en cuenta que el siempre  creyó que su esposa era mucho mas de lo que  merecía, continuamente me repetía “porque a ella… porque a ella”. De todas formas logró contarme la historia de su vida y de su esposa.
Me encontraba en un dilema ya que no había nada que me llevara a esclarecer el caso, y no me cerraba del todo la rápida investigación de Romano.
Luego de varias semanas sin mayores novedades Sandoval pidió hablar conmigo, nos encontramos en un restauran, lo invite a cenar y ahí me empezó a contar lo que había descubierto sobre Gómez el vecino de Liliana. Este era un tipo la cual su joven mujer había muerto estando embarazada de un cáncer que se le declaro rápidamente, hace mas o menos un año, y murió enseguida, fue fulminante. Conocidos de Gómez  le  relataron que desde ese momento  vivía atormentado de rabia, resentimiento, dolor, por lo sucedido a su joven esposa y le echaba la culpa de todo a la vida, a Dios, etc. Sandoval me dice “no te parece que un tipo así resentido de todo se enloquezca  viendo una pareja recién casada y feliz y quiera resolver su tema descargando su bronca”. Al principio me pareció demasiado cruel el argumento, pero todo podía ser, además Isidoro luego que yo lo entreviste se fue de su departamento y no había forma de ubicarlo.
Ahí reforme  mas la posibilidad que podía ser cierto que este tipo hubiese matado a Liliana.
Decidimos con Sandoval hacer guardia en el departamento hasta que este regrese, si bien no podía asegurar  algo me decía que iba a aparecer.
A las doce de la noche unos días después de la guardia, lo vi entrar a Gómez al edificio, instintivamente baje del auto, este al verme comenzó a correr, empecé a seguirlo le pedí ayuda a un policía que estaba haciendo su rutina y lo pudimos alcanzar, llamamos a un patrullero y lo llevamos a la comisaría, también llame a Sandoval para que me acompañe.
El tipo estaba sentado en una silla mientras nosotros le hacíamos preguntas las cuales no respondía solo nos decía que quería un abogado, en un momento Sandoval le dice que le había pasado a su mujer, Gómez quedo blanco y se lo notaba que se había puesto muy nervioso. Me di cuenta que por ahí venia el tema y decidí profundizar las preguntas mas allá que sabia que si el tipo me seguía diciendo que quería un abogado debía aceptarlo, para que no se pase el tiempo, me jugué y le dije “sabes que hay algunos tipos que son tan miserables que si ellos no pueden ser feliz no quiere que nadie lo sea”.
Por la mirada que Gómez me dirigió entendí que estaba casi al borde de la verdad pero ya no tenía mas preguntas para hacerle, solo le sostuve la mirada unos segundos que me parecieron eternos hasta que al fin me dijo, “usted sabe lo que es vivir sabiendo que una mujer joven llena de vida y embarazada de nuestro primer hijo muera en menos de un mes consumida por un cáncer”, le dije “debe ser horrible pero eso no da derecho a quitarle la vida a otro”, en ese momento se hizo  un silencio y los dos nos dimos cuenta que todo había sido aclarado, entonces mirándolo fijamente pero sin dureza le dije “por favor cuénteme lo que sucedió”, este se puso a relatar como había conocido a su esposa, como habían planificado tener al hijo y que todo se derrumbó al momento de su muerte. Lo último que me dijo fue “cuando vi a Liliana saludar con amor a su esposo, al irse a trabajar me lleno de bronca y de rabia pensando lo que me había pasado a mí,  apenas Ricardo se fue agarre un revolver y golpee la puerta de ella, esta me abrió supongo que pensando que Ricardo se habría olvidado algo, me metí adentro del departamento y le disparé todas las balas que tenía en el cargador”. Yo lo miraba y no podía creer  ya que por un lado todo se había aclarado de la manera mas  inusual y al mismo tiempo era duro  ver tanta brutalidad y lo que es capaz de llegar una persona.
El caso estaba resuelto, al día siguiente fui a ver a Romano le conté lo sucedido y no lo podía creer además lo deje expuesto ante sus superiores del  error que había cometido por querer  resolverlo  rápido sin profundizar demasiado, cuantos habrá resuelto así.
Este episodio además me enseño a que todo en la vida es relativo y que no se pueden sacar conclusiones apresuradas más en este tipo de casos.
A Gómez le dieron perpetua, los albañiles fueron liberados, Ricardo siguió trabajando en el Banco, pero toda su vida fue un calvario ya que no pudo superar la ausencia de su esposa, murió hace poco de cáncer, creo que la vida en este caso le hizo un favor.

1 comentario:

  1. Relato claramente resuelto con un final acorde a lo planteado. Hay algunos problemitas de concordancia o tipeado y faltan algunos tildes, particularmente en verbos.
    Muy bueno----2

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