La Reliquia Recuperada
Todos hubieran querido leer ese diario británico, en su mayoría. Por suerte para los más fanáticos, no fue así, eso los despreocupa. Toda una odisea recorrió el pobre libreto. Quién lo hubiera imaginado, verlo tan bueno, angelical, generoso y humilde en todas las películas en las que estuvo, ese mismo, el tan amado Michael John Gambono. Eso sí, se salvó de que no lo metan preso por el terrible y trágico hurto. Sus admiradores jamás lo hubieran imaginado, jamás. ¿Él?, parecía imposible que el actor que interpretaba a Dumboldore en Harry Potter podría cometer ese crimen.
Una tarde tomó coraje y lo hizo. Estaba filmando su última escena antes de que su contrato finalizara. Miraba con una mirada celosa a los actores más jóvenes a los que les quedaban otras tres películas más. Sonó el famoso “corte” y se dio cuenta de que llegaba su fin. No lo pensó ni un instante más. Cautelosamente entró al cuarto de la escritora y robó el guión. Estaba siendo egoísta y lo sentía, pero sus objetivos iban más allá que sus sentimientos, respiró hondo, lo tomó y salió de forma silenciosa sin que nadie lo pueda ver. Se fue al bar más cercano y pensaba qué hacer con él. Desechaba la idea de devolverlo, tenía que ser algo que le produjera ingresos, plata en otras palabras. Estaba decidido, eso iba a hacer, estaba tan concentrado en el daño que haría que olvidó el libreto en el bar. Y volvió y lo regreso a su dueña, ese sería el final ideal y que haría justicia, pero no. Eso no sucedió. La esposa de Michael era camarera en ese bar y tomó el guión devolviéndoselo a su esposo quién sin dudarlo lo llevó a una editorial de Londres.
El director de la editorial saltaba de alegría y tenía pensado publicar el final de la novela en una columna especial. Michael aceptó. No todo salió como él lo esperaba porque un empleado que pasaba por allí escuchó todo, al ser fanático de Harry Potter decidió ponerse en contacto con la escritora para comentarle lo que escuchó. Estaba muy enojada, desesperada al punto que llamó a la editorial y amenazó con hacerles una demanda judicial si llegaban a publicar el final del libro. Esto los asustó, pero era tarde, o al menos hasta ese momento, porque ya se habían mandado a imprimir los diarios para que salieran la mañana siguiente. La escritora no paró de llamar e inclusive fue a llevar una carta documento que provocaría la quiebra de la editorial, por lo que la empresa no tuvo otra opción más que comprar todos los diarios que se habían vendido a los kioscos del país.
Para suerte de J.K Rowling, lo lograron y no salió ninguna copia a la luz, se retiró la demanda a la empresa pero se inició un juicio contra el actor en el cual él mismo se declaró culpable. Ahora sí colorín colorado las Reliquias de la muerte se han recuperado.
bueno...se asemeja al comentario de una información de diario..............1
ResponderEliminar1, me gustó ese final
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