Izquierdas perdidas
Era una típica noche de trabajo, tanto hombres como mujeres realizaban su tarea con la mayor rapidez posible para irse a sus hogares. Las mujeres se encargaban de preparar las zapatillas en las cajas, por lo cual eran las primeras en terminar. Los hombres luego se aseguraban de colocar cuidadosamente las cajas en los camiones que las repartían a las distintas tiendas. En total debían poner 600 pares en cada uno de los cinco camiones que tenían allí; y estos, al llegar la mañana, se encontrarían en sus respectivos negocios por toda la ciudad.
Dos de los encargados de realizar esta ultima tarea eran Montono, un hombre serio de aproximadamente 50 años pero muy sociable y, por sobre todo, muy humilde; su compañero era un joven de no más de 26 años, escuálido y un poco torpe, su nombre era Paco Lamberto. Ambos eran muy buenos en sus deberes y solían irse antes que los demás; pero esa noche algo los detuvo más de lo normal. Una hora y media después de iniciado su turno el joven no se sentía muy bien, por esto su compañero lo acompaño a que tome un descanso y que se recupere; esta pequeña intervención les quito una hora entera de trabajo. Las demás parejas de empaque terminaron su actividad alrededor de las 3:00 am., mientras que ellos tuvieron que quedarse un tiempo más.
El reloj marcaba las 4:00 am. y Montono no podía estar más de pie del cansancio que sufría, cuando su amigo noto esto le dijo que se fuera a su casa y que él se encargaría de las últimas cajas. Pasados cinco minutos Paco se encontraba solo en una fábrica grande y oscura, y no contaba con nadie que le hiciera compañía debido a que era la noche libre de Juárez, el guardia de seguridad. Debido al pánico que sufría puso todas en su lugar lo más rápido que pudo y logró irse a casa media hora después.
Ya empezaba a sentirse el bullicio de la gente por las calles cuando daban las 8:00 am. Un hombre muy peculiar abría la reja de su negocio para así poder descargar todas las zapatillas que debía acomodar, ero se llevo una gran sorpresa al ver que a todos los pares les faltaba el pie izquierdo, 600 zapatillas izquierdas desaparecidas. Luego de recuperar el aliento tras semejante asombro llamó a la policía. Tras un tiempo, un grupo de uniformados se presento en el lugar de los hechos y empezaron a investigar. Ya era muy tarde para tomar huellas digitales pues el dueño de la tienda ya había abierto todas las cajas y por lo tanto estaban imprentas sus huellas. La policía le pregunto al señor de que empresa provenían todos los “pares” y éste, todavía sin entender lo que ocurría respondió: “de los Hnos. Benzini”.
Inmediatamente, las patrullas se dirigieron hacia el lugar para averiguar más del asunto. En el lugar los recibió Benzini Junior y con mucha educación les pregunto si podían volver a la noche y así ver a los encargados de los camiones. Daban ya las nueve de la noche cuando los empleados se presentaron en la empresa. Los policías estaban ya adentro y de a poco hacían pasar a la gente para que se sentaran a escucharlos. Montono y Lamberto se miran mutuamente sabiendo que ellos fueron los últimos en quedarse la noche anterior.
Tras arduas horas de interrogar uno por uno a los empleados y haber descartado a todas las mujeres y a Juárez, había llegado el momento de Montono. Éste comentó a la policía todo lo sucedido esa noche y que él se había retirado debido a que su edad no le permitía continuar con su deber. Por fin llego el turno del último empleado en la fábrica aquella noche. Paco Lamberto estuvo declarando mucho más tiempo que sus compañeros, lo cual a estos los extraño un poco y los hizo sospechar.
Tres horas después de que todo esto comenzara, la policía se retira del lugar sin culpable alguno. Y ustedes se preguntaran “¿Cómo sin un culpable?”.Sí, la policía no descubrió nunca quien fue el ladrón y dio por cerrado el caso ya que nada podían hacer para recuperar las zapatillas izquierdas perdidas.
Ya calmado el ambiente el dueño de la empresa decide darle la noche libre a todos sus empleados. Montono le pregunta a Paco si quiere que lo lleve así no tiene caminar pero este le dice que no, que prefiere tomar un poco de aire fresco para confesar lo ocurrido. Montono se queda pensando luego de escuchar estas palabras, le dice a su amigo que acepta su idea y que él lo va a acompañar. Ambos emprenden la camita a sus hogares, ya que no viven a más de dos cuadras de distancia. Ya caminando Montono le dice a Lamberto:
- Te escucho, que es lo que tenés que confesar.
- ¿Confesar? ¿De donde sacaste eso?- dice Paco confundido.
- Si, confesar. Te escuche decir que preferías tomar aire fresco para confesar lo ocurrido- dijo Montono muy seguro.
- Esta bien, te diré lo que ha ocurrido…
- Te escucho.
- ¿Viste todo este tema de las zapatillas izquierdas perdidas?- dice Paco tratando de esquivar el tema, cosa que no le sale bien.
- Si, ¿Qué tiene eso?- responde el amigo sorprendido
- Bueno… yo tengo un secreto que nadie sabe, es algo sobre que nunca he contado. Sufro una enfermad de personalidades múltiples, en un momento soy uno yo pero después no me conozco.
- …
- Por esta enfermada hago cosas que por hay no quiero, o si quiero- dice Paco pensativo- solo que no me animo siendo yo. Luego de que te fuiste tuve uno de mis episodios, y así robe todas las zapatillas. No puedo creer que la policía sea tan ingenua- dice feliz.
- ¿Y para qué te sirven solo las del pie izquierdo?- dice Montono
- Ese no es el caso, lo que te conté nadie lo sabe porque gracias a estas personalidades es que logro vivir y tener mi propia casa y todo. Yo trabajo por trabajar, para hacer algo. Porque con la cantidad de plata que he sacado de otros lugares podría vivir tranquilamente sin hacer nada- dice orgulloso Paco- Pero ahora tengo un problema- dice metiendo su mano en el bolsillo y sacando una pistola.
- ¿Qué vas a hacer con eso?- dice Montono casi llorando del miedo.
- Matarte, porque ahora sabes la verdad de mi visa, mi verdad- dice mientras dispara el arma sin pensarlo.
se ve que estabas inspirada
ResponderEliminar2 muy bueno
Relato original y muy bien secuenciado que culmina con un final inesperado. Sólo faltaron algunas tildes en verbos conjugados en pasado.
ResponderEliminarMuy Bueeeenoooo---------2