domingo, 7 de agosto de 2011

El pie izquierdo Mai C.

El pie izquierdo
El Hombre... el pobre hombre, estaba allí, sentado tras las rejas. Tenía cara de tristeza, pero, a la vez se sentía orgulloso. Su encarcelamiento se debía a uno de los votos más tontos que he escuchado.
Hace dos años, para ser más precioso, en la noche del 14 de Julio de 2009, me robaron, me asaltaron, me sacaron todo, mis zapatillas.
Yo salía de mi zapatería, más o menos a las 9:00hs de la noche, cerré todo con llave, puse alarma, baje las rejas y coloqué el candado. La ciudad en la que vivo es muy linda, pero, ruidosa. Luego, fui al auto y compre unas empanadas, (rompí mi dieta), para llevar a casa y acostarme bien temprano y al otro día ir al negocio.
Mi zapatería en esta gran ciudad, no es la mejor, pero era lo que tenia. Tiene una vidriera muy grande que da a una galería, desde allí se puede observar los sillones de cuero negros rotos y un espejo clisado.
Nunca creí que me iba a pasar esto: a las 5:00hs AM, me llamaron por teléfono, no tenia muchas ganas de aprender supuse que eran los de Telefónica, pero como mamá no estaba en las mejores condiciones, atendí.
Casi me muero, habían asaltado mi local. Cuando llegue al lugar, me estaban esperando los bomberos y la policía, me hicieron pasar para mostrarme lo que habían deducido. Resulta que el ladrón se había olvidado todos los calzados del pie derecho. Para tomarse el tiempo de sacar todos los del pie izquierdo, debía conocer los movimientos. Me dijeron que seguramente fue o es alguien muy cercano a mí. También descubrieron un guante al que yo negué mi pertenencia.
El lunes por la mañana empecé a pensar que persona podía guardarme rencor y conocía de pie a pá, de aquel hombre que en 2008 perdió su pie derecho por caerse de la escalera de abajo y desgraciadamente lo eché. El fue en muy buen empleado, y como yo confiaba mucho en él le di la llave y la alarma.
Al día siguiente, Martes, fui a la policía a contar lo que me a Córdoba, ellos me preguntaron: “¿Porqué sonó la alarma si el sabia el código?” Yo le dije que probablemente la había hecho sonar para despertarme y que me muera de intriga. Lo logró.
Hice la denuncia, pero no pudieron hacer más nada porque no había pruebas solo deducciones formadas de recuerdos.
Yo, ya resignada, en Julio de 2011, ahora, estoy viendo la tele y las 600 zapatillas izquierdas sacaban de ser donadas al hospital más grande del país  para personas amputadas del pie derecho.
Realmente, me siento bien sobretodo por que al levantarme me di cuenta que era un sueño, quien iba a pensar que una odontóloga podía transformarse en una zapatera.

3 comentarios:

  1. BUSCARÍA SITUACIONES MÁS ATRAPANTES EN ESTA HISTORIA. puntaje 1

    ResponderEliminar
  2. Mai:
    "La ciudad en la que vivo es muy linda, pero, ruidosa" dice la narradora; y en esa ciudad tan atestada de sonidos, los sonidos comienzan a irse con el robo apenas perceptible de esas leves zapatillas. El fraseo de la primera oración contrarresta el "barullo" urbano; frase delicada que entra en tensión con el afuera. Me pareció interesante ese adentrarse en el sujeto de la enunciación.
    Me gustaría saber los motivos del despido de ese empleado.
    Las últimas secuencias se me superponen; ¿el anteúltimo párrafo, también forma parte del sueño?
    Me parece interesante jugar con el cruce realidad y ficción,¿por qué sueña lo soñado la odontóloga? Muy bien

    ResponderEliminar