Valentina
García Brandalise
El barrio privado
Ocho
días atrás me encontraba caminando por La Cascada, como siempre, recorrí todo
el barrio; de punta a punta, pero algo de esa noche estaba fuera de lugar. Pasé
por el frente de lo del Tano, sabía que esa noche se juntaba su grupo; él, Gustavo
y Martín, solo faltaba Ronie que estaba vacacionando en Mar del Plata.
Simplemente
por curiosidad me trepé al árbol que daba a su patio, cuando de repente escuche
un ruido; sonaba a que algo se había roto, enseguida me di cuenta que era algo
que se había caído del árbol. Rápidamente bajé y me encontré con una cámara que
por suerte seguía funcionando, algo se estaba grabando, así que retrocedí el
video y lo observé.
No
entendía qué era lo que pasaba, en el video aparecían los tres amigos en la
pileta y de un momento a otro sus cuerpos se quedaron duros y se hundieron
mientras tres pares de pies los observaban.
Salí
corriendo, confiando en que mis piernas no iban a fallarme. Cuando llegué a mi
casa fui directamente a mi pieza y me encerré, nadie podía saber lo que yo
tenía; la prueba del asesinato de los tres amigos.
Al
día siguiente en el country se encontraba la policía, los bomberos y los
investigadores, eran las primeras muertes que habían ocurrido en La Cascada.
Cuando finalmente se calmó la situación decidí ir a comprar el diario;
necesitaba saber qué era lo que había ocurrido.
Mi
expresión debe de haber sido terrorífica cuando leí en la primera tapa del
diario: “ACCIDENTE MORTAL EN LA CASCADA”. Yo sabía que lo que había
ocurrido no había sido un accidente, había sido un asesinato y tres personas
estaban detrás de eso.
Quería
hacer algo pero no sabía qué; no podía darle el video a mi padre ni tampoco a
mi madre porque iba a meterme en grades problemas y quizás me culparan de
cómplice… no podía hacer eso, así que yo sola debía encargarme de demostrar lo
sucedido.
Dos
días después, las tres viudas fueron a casa junto a sus abogados; se veía
destruidas y cansadas, cuando los abogados se fueron mis padres las invitaron a
quedarse y todas aceptaron.
Tenía
un plan, pero debía estar yo sola con las tres viudas sino fracasaría. Mis
padres desaparecieron por unos minutos, debían de estar preparando café o té,
desesperadamente bajé las escaleras y me acerqué a las mujeres. No sabía qué
decir pero debía ser rápido y conciso, así que les rogué que accedieran a
encontrarse conmigo en la cafetería del centro dentro de 24 horas, se miraron
con confusión pero me dijeron que allí nos encontraríamos.
Eran
las diez de la mañana y todas nos encontrábamos allí. El día estaba nublado y
lluvioso por lo cual supuse que no tendría muchos testigos de mi pequeña
reunión. Lo primero que hice fue sacar la videocámara y mostrarles el video;
las tres quedaron atónitas y di por entendido que lo que había ocurrido esa
noche no había sido un accidente. Lo primero que preguntaron fue si ya sabía
quiénes eran los asesinos, pero no entendían que para ello las había llamado.
Ninguna supo o supuso quién podía haber sido, según lo que dijeron no sabían de
alguien que quisiera hacerles daño hasta que una de ellas mencionó a su mucama.
Las tres coincidieron que sus mucamas eran muy
envidiosas y que ninguna quería a sus esposos porque siempre las maltrataban o
las trataban de inferiores, y justamente esa misma noche la mucama de los
Guevara, con permiso de ellos, habían invitado a otras mucamas para no quedarse
sola cuidando la casa.
Ya
tenía por dónde empezar a buscar y acordamos guardar el secreto hasta que se
descubriera qué había sucedido.
Cuando
llegué a casa me esperaba un interrogatorio por parte de mis padres; había
desaparecido por alrededor de 4 horas y no había llamado o dejado una nota. Les
expliqué que tenía que ir a lo de una amiga por un trabajo, me miraron
desconfiados pero no me preguntaron nada más. Subí a mi habitación y me puse a
investigar, durante toda la noche estuve pensando y pensando, hasta que decidí
ir a hacerle una visita a una de las mucamas.
Llegué
a lo del Tano y solo se encontraba en casa su mucama, que me hizo pasar. Le
estuve haciendo preguntas que habría hecho cualquier otra persona pero no
encontré nada extraño en lo que me contaba. Finalmente me despedí y cuando
estaba saliendo encontré en una maceta una cámara igualita a la que yo tenía
guardada en mi habitación con el video de los asesinatos, la abrí y allí estaba
el video. Estuve a punto de desmayarme cuando la mucama me agarró por el brazo
y respondió a la pregunta que había formulado entre medio de un sollozo; que
esa cámara era de la señora de la casa, ahora entendía todo; las viudas eran
las asesinas, habían matado a sus esposos pero ¿Por qué? No tenía sentido….
Tenía que hacer algo y rápido, sujeté la cámara y me fui, dejando a la mucama
con la puerta abierta.
Decidí
contarles lo sucedido a mis padres y si no resultaba sufriría las consecuencias.
Al mostrarles el video ambos se miraron de re ojo y me reprocharon no haberlo
mostrado antes porque lo ocurrido era un crimen.
Enseguida
nos dirigimos a la policía, les conté todo lo que sabía y vieron el video, a
los pocos minutos las tres viudas se encontraban allí. Estaban totalmente locas;
me echaron la culpa diciéndome que la cámara que había en el árbol era de ellas
y que era un video que querían conservar para siempre, y además de admitir el
crimen lo justificaron diciendo que sus esposos no eran más que personas que
traían plata a sus casas y como últimamente no cumplía con su supuesto
propósito, decidieron matarlos para cobrar sus seguros de vida y así vivir como
duquesas.
El trío fue a prisión con sus respectivas
sentencias sin cobrar ni un solo centavo de los seguros, y yo sintiéndome la
heroína de un cuento de terror volví a mi casa pensando si alguna vez tendría
que ser nuevamente la detective de La Cascada.
Tu cuento esta excelente, no le cambiaría nada. Me gustó mucho la idea de que las viudas estuvieran locas y que mataran a sus esposos solo por dinero, está muy bueno.
ResponderEliminarCatalina C. Azzimonti
las secuencias con las que jugaste en el relato me gustaron mucho para la comprensión del texto cambiaria pequeñas oraciones.La nota de tu trabajo es muy bueno
ResponderEliminar"En el momento de llegar a casa seguro iba a ser cuestionada por parte de mis padres debido a que había desaparecido alrededor de 4 horas y no había llamado ni dejado una nota. Les expliqué que tenía que ir a lo de una amiga por un trabajo, me miraron desconfiados pero no me preguntaron nada más así qeu subí a mi habitación y me puse a investigar, durante toda la noche estuve pensando y pensando, hasta que decidí ir a hacerle una visita a una de las mucamas."
Luca Caverzan