miércoles, 4 de julio de 2012


Valentina Quiroga
Huellas
-¡Gané! ¡Gané!- Gritaba de felicidad el Tano.
-¿Ganaste qué?- Preguntaba su esposa, sin prestarle atención.
-El partido de tenis, ¡contra el Sr. Luxman!- Respondió.
Teresa, sin importarle, siguió pintando en su cuadro al óleo esa flor que tanto le gustaba… Por fin había conseguido pintarla.
-Hoy vienen Martín y Gustavo a comer-  Le comentó el Tano a su esposa, aunque ella siguió con su flor y no le dio importancia en lo más mínimo.
Eran las 3 de la madrugada, Teresa dormía junto con sus hijos, mientras que el Tano, Martín y Gustavo tomaban unas cervezas y miraban la televisión…
En la mañana, Teresa se levantó y notó que su esposo no se encontraba durmiendo en la cama; al principio pensó que podía estar en el baño, pero al revisar allí se encontró con que estaba vacío, luego creyó que se había quedado dormido en el sillón aunque cuando se fijó tampoco estaba. Empezó a preocuparse, pero después pensó que estaba haciendo algunas de sus cosas… Teresa se dio un baño, desayunó, hizo todo lo que haría en un día normal, al mediodía al ver que su esposo no aparecía, decidió avisarle a la policía. Ellos fueron de inmediato y se encontraron con que el Tano, Martín y Gustavo estaban muertos dentro de la piscina, al ver esto decidieron comenzar una investigación por lo que llamaron a un especialista en el tema...
-Buenas tardes, mi nombre es Mariana pero pueden decirme Maru, yo voy a ser quien investigue todo lo que pasó-
-¡Excelente!- Respondió Teresa junto con Lala y Carla
La primera conclusión de Maru fue que alguien había podido entrar y  haberlos asesinado, pero luego pensó que no era posible porque todas las casas del country contaban con un sistema de seguridad de alta tecnología. Así que decidió ir a la escena del crimen para averiguar lo que pudo haber pasado, agarro su maletín donde tenía todas sus herramientas y empezó a investigar. Dentro de la piscina encontró un pedazo de vidrio, lo sujetó y lo colocó dentro de una bolsa. Luego fue rápidamente al laboratorio, para saber si este poseía alguna huella de las víctimas o incluso del culpable.
Mientras tanto, en el country todas las familias se encontraban atónitas con lo que había sucedido.
-¿Por qué a mí? No logro entender qué pasó, ¿Por qué?- Preguntó Carla desconcertada y muy triste.
-Yo tampoco, ¡mi pobre Martín!- Respondió Lala, muy afligida-¡No sé cómo le podré decir esto a mis hijos!
Teresa se encontraba parada, sin decir ni una palabra ¿En qué estaba pensando?
-¿En que pensás Teresa?- Le preguntó Lala.
-Nada, nada… Ya está ¡No te preocupes!- Le respondió Teresa muy alterada.
Lala se sorprendió por la forma de contestar de Teresa… Supuso que estaba muy triste para hablar con alguien, por lo que se fue a su casa.
Luego de un rato llegó Maru con los resultados, así que Teresa decidió llamar a las chicas para descifrar lo que había ocurrido. Las viudas notaron algo muy raro en Maru, como si hubiera pasado algo malo.
-¿Pasó algo Maru?- Le pregunto Carla.
-Sí, algo ¡muy raro!-Contestó Maru- Resulta que los análisis dieron como resultado las huellas de un perro.
-¿Cómo? ¿Un perro?- Preguntó muy sorprendida Lala.
-¡Definitivamente!- Contestó Maru.
Pero, era imposible… ¿Un perro era el culpable de estas tres muertes? Estas cuatro mujeres estaban muy confundidas, ¡era imposible que un perro pueda matar a tres personas! Por lo que Maru decidió investigar aún más, no había quedado satisfecha de los resultados, por eso decidió ir nuevamente a la escena del crimen, aunque buscó y rebuscó ¡No encontró ni una pista más! Así que decidió cerrar el caso. Las tres viudas (Carla, Teresa y Lala) quedaron disgustadas por esto, por lo cual decidieron investigar ellas mismas. Se dirigieron al patio (lugar donde había sucedido el crimen) y se quedaron allí por más de dos horas; en un momento Lala se dio cuenta de algo.
-¡Chicas! Las cámaras de seguridad, no se fijaron en ellas- Dijo muy alterada Lala.
-¿Cómo qué no? En una investigación, eso no puede faltar- Contestó muy irritada Teresa.
Las tres mujeres decidieron ir a buscar las grabaciones de ese mismo día, para ver lo que realmente había sucedido. Llegaron a la oficina del conserje, le pidieron las grabaciones pero al buscarlas, estas no estaban… ¡Alguien las había robado! Eso quería decir, que podía existir un crimen. Decidieron investigar sobre sus esposos, y se encontraron con que ellos formaban parte de una organización de tráfico de drogas… ¡No podían creerlo! Sus amados esposos traficantes y de drogas, ¡era imposible imaginarse! Pero, más allá de eso ¿Por qué los habían matado? ¿Que habían hecho ellos? Esas eran las preguntas que se hacían una y otra vez, por lo que decidieron averiguar el porqué de todo esto. Por separado, cada una investigó a su esposo, sus antecedentes, todo lo que pudiera delatarlos. Carla encontró una dirección, Teresa un teléfono y Lala unos papeles que estaban firmados por ellos. Decidieron empezar por llamar a ese número pero lamentablemente no les contestaron por lo que fueron a esa dirección, esta se encontraba en las afueras de la ciudad en un edificio viejo y muy arruinado. Ellas tenían mucho miedo, pero se atrevieron a entrar igual ¡Querían descubrir lo que había pasado! Cuando ya estaban adentro se encontraron con un hombre que les preguntó qué hacían allí, asustadas corrieron a la puerta de salida pero ahí les apareció otro hombre amenazándolas con una pistola. Lala logró escapar y avisar a la policía por lo que ésta llegó rápidamente, salvó a Teresa y a Carla y arrestó a esos dos hombres que luego, en la sala de interrogaciones dijeron toda la verdad…
Martín, el Tano y Gustavo formaban parte de una organización que traficaba drogas, ellos fueron engañados por los jefes de la organización, por lo cual quisieron delatarlos. Por esta razón, la organización envió a dos asesinos para que se encargaran del tema, borraron toda la evidencia y luego escaparon de la escena del crimen.
La policía se encargó de poner preso a los culpables y desmantelar esta organización. Sin embargo, había algo que a Teresa no le cerraba, las huellas de perro que habían encontrado sobre el vidrio, ¿Cómo habían llegado hasta allí?  Así que, decidió investigar sobre ellas… Descubrió que los encargados del crimen las habían utilizado para poder ocultar sus propias huellas y que no los incriminen. Gracias a esto, el caso pudo cerrarse por completo y ya no había nada de que preocuparse.

1 comentario:

  1. Clara Cherry

    El texto me pareció muy bueno por el buen uso del vocabulario y los diálogos. Me gustó la idea de someter a un perro en el caso y las investigaciones que se llevaron a cabo.
    Mi calificación es: Muy Bien.
    Párrafo Intervenido: 4
    Pero, era imposible… ¿Un perro era el culpable de estas tres muertes? Las tres viudas y Maru estaban muy confundidas, ¡era imposible que un perro pueda matar a tres personas! Entonces Maru siguió con la investigación, pero no encontró resultado alguno. Así que decidió cerrar el caso. Las tres viudas quedaron disconformes con esa decisión, por lo que tomaron el papel de investigadoras ellas mismas. Se dirigieron al patio y estuvieron allí por más de dos horas, buscando y buscando. Pero en un momento, Lala se dio cuenta de algo. Cómo no se les hubiera ocurrido antes, algo que ya formaba parte de sus vidas. Rodeadas de cámaras de seguridad, que funcionaban las veinticuatro horas del día. Esa podía ser su llave maestra.

    ResponderEliminar