miércoles, 4 de julio de 2012


Victoria Gómez Viñao
La cruda verdad.
Algo no me cerraba. No creía posible la idea de que mi marido muriera de tal forma. El Tano me  lo matase un accidente tan tonto. No era lo primero que me sorprendía de él, era un hombre tan impredecible, pero no estúpido, no creía el cuento del “accidente doméstico”. Ahora que lo pensaba, no era lo primero raro en los últimos tiempos. Cada vez que le alcanzaba su maletín estaba más liviano, cada vez lo veía más pensativo y menos charlatán. Todas las tardes, yo arreglaba el jardín, plantaba una flor, o me ocupaba de los arbustos, él siempre antes de irse se detenía a mirarme unos segundos y partía al trabajo, pero no, en el último tiempo no se detenía, solo marchaba rápido como si algo le ocupara la mente y estuviera muy apurado. Ese no era el Tano de siempre, el solía ser más relajado, más como si todo estuviera a su alcance y disposición. Decididamente iba a investigar más aquel incidente, no encajaba del todo. El Tano más inteligente, Gustavo más detallista y Martín más cuidadoso. ¿Y Ronie? ¿Por qué no se encontraba allí? ¿Allí como todos los jueves? ¿Se habrán peleado? ¿Por qué? Muchas preguntas y pocas respuestas. No me imaginaba yo siendo tan solo una paisajista resolviendo todo, pero siempre me caractericé por querer saber bien las cosas.
Me dirigí hacia la casa de los Guevara, lo primero que quería saber era porqué se había ido Ronie esa noche. Desde afuera la casa se veía deshabitada, las luces estaban apagadas, no como siempre que se hallaban prendidas por la noche. Golpeteé la puerta unas tres veces, cuando noté que nadie me abría golpeé dos veces más. Me resigné a entender que no estaban, y llamé por teléfono a la inmobiliaria de Virginia, supuse que se hallaban allí. Un tono, dos tonos, tres, atendió Carla.
-Inmobiliaria Altos de la Cascada-
-Sí, Carla, soy Teresa Scaglia, ¿No estará Virginia por ahí?-
-No, Virginia no viene a trabajar desde un par de días-
-Pero, ¿No te dijo nada?-
-No, solo dejó de venir, si sabés algo de ella, por favor decile que si esto es una renuncia me traiga al menos las carpetas de las viviendas-
-Sí, no te hagas drama si hablo con ella le digo-
Me despedí de Carla, todo me resultaba muy extraño, ¿Desde cuando Virginia no trabajaba más?, ¿Dónde estaban los Guevara? Decidí ir hablar con el guardia de la entrada, tal vez él los había visto salir o entrar al barrio.
-Una consulta, ¿No ha visto usted a los Guevara salir o ingresar a los Altos?-
-Señora Scaglia, sí, hoy es jueves, el… martes si no me equivoco salieron, desde entonces no los he visto volver, la pareja, el hijo y los acompañaba la hija mayor de los Andrade-
-Ah, y ¿Ella volvió?-
-Sí, volvió al día siguiente con su madre-
Agradecí al guardia y me marché dubitativa, ¿A dónde habían marchado los Guevara? Tal vez los Andrade sabían algo. ¿Por qué Ramona se iría con ellos si Mariana no la deja juntarse con Juani desde el accidente? No podía soportar el hecho de no entender todas estas cosas y encaminé hacia lo de los Andrade.
-¿Sabés a  dónde fueron los Guevara?- pregunté a Mariana.
-No, no sé nada de ellos hace días- respondió.
-Tengo entendido que se fueron, el martes creo, con Ramona…-
-Romina. Y sí, se fueron con mi hija, sin consultarme nada primero, por supuesto fui a buscarla y me la traje para aquí al instante-
-¿Y por qué se fueron?-
-Porque no, no sé, habrán tenido ganas de cambiar de aire-
-Pero irse así de la nada, ¿No te parece sospechoso?-
Al parecer incomodé a Mariana con mi pregunta, pude notar que se puso nerviosa.
-Vamos Mariana, sé que sabés algo, sé que hay algo raro  en todo el asunto del accidente, de las muertes en la piscina, de que los Guevara se hayan ido, de todo-
-Está bien, voy a decirte la verdad, yo me enteré ayer por Romina, quería decírtelo en serio, pero es mejor que no salga a la luz, por tu bien-
Mariana me lo dijo. Me dijo lo que muchos temían decirme, la cruda verdad. No podía creerlo, no QUERÍA creerlo. ¿Suicidio? ¿Esa fue la idea del Tano? Me sorprendía, pero no tanto, mi esposo siempre había soñado con morir en la gloria antes que vivir en la mediocridad. ¿Por qué no me había contado del cambio de trabajo? Tal vez podríamos haber buscado otro. Supongo que por orgullo. Los Guevara habían huido y seguramente por eso. Y seguro me veían a mí como la pobre Teresa Scaglia cuyo marido se mató y a sus dos amigos los arrastró con él. Lo único que espero de todo esto es que no se revele la verdad, sino no cobraré el seguro y todo habrá sido en vano.

1 comentario:

  1. Muy bien. El relato esta muy bueno, pero podría ser más detallista, o algunas partes podrían estar más desarrolladas.
    "Agradecí al guardia y me marché dubitativa, ¿A dónde habían marchado los Guevara? Tal vez los Andrade sabían algo. ¿Por qué Ramona se iría con ellos si Mariana no la deja juntarse con Juani desde el accidente? No podía soportar el hecho de no entender todas estas cosas y encaminé hacia lo de los Andrade."
    Agradecí al guardia y me marché pensando… ¿En donde se encontrarán los Guevara? ¿Qué hacía Ramona con ellos? ¡Era todo muy raro! No lograba entender que pasaba, así que decidí ir a lo de los Andrade, capaz que ellos sabían algo o Ramona tal vez.
    Valentina Quiroga

    ResponderEliminar